Una nueva perspectiva para un compromiso eurasiático

MSIa Informa, 22 de octubre de 2021.-En ocasión de la celebración del 72º aniversario de la fundación de la República Popular de China, el presidente ruso Vladimir Putin envió un mensaje de congratulación a su colega chino Xi Jinping, enfatizando el papel de China en la resolución de los urgentes problemas globales.  Afirmó que las relaciones entre los dos países se amplían con base en una “amplia asociación e interacción estratégica”, establecida en el Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación, el cual cumple dos décadas este año. Igualmente, mencionó las impresionantes conquistas económicas, sociales y científicas chinas y su activa participación en las grandes cuestiones globales.

De acuerdo con el Ministerio de Desarrollo Económico de Rusia, la balanza comercial aumentó una tercera parte desde enero y podría llegar a un récord histórico este año. Entre los proyectos se encuentra la ampliación del comercio de productos agrícolas y de las exportaciones rusa de pescado, la consolidación del transporte terrestre, la cooperación en la economía digital y en el desarrollo sustentable y la implementación de nuevos grandes proyectos, como lo es la creación de la primera empresa binacional de seguros y la construcción de nuevas instalaciones de gas natural licuado (GNL) en Manchuria.

El fin de 500 años de dominación occidental

 El pasado 30 de septiembre, tuvo lugar en Milán una fascinante conferencia sobre el tema Occidente y China –diálogo y cooperación entre los siglos XX y XXI”. La importancia del evento, organizado por el Instituto Luigi Sturzo y la Universidad Católica de Milán y congregando a historiadores europeos y chinos, se aprecia por el acto inaugural con saludos oficiales del canciller italiano Luigi di Maia y del cardenal Pietro Párolis, secretario de Estado del Vaticano, además de un discurso de la viceministra de la embajada china en Roma, Zheng Cuan.

El aspecto más notable de la conferencia, seguida por esta autora vía internet, fue el espíritu constructivo y de apertura al diálogo, particularmente, del lado italiano.

Italia ocupa este año la presidencia del G-20 y será sede de la cumbre de jefes de Estado y gobierno, en Roma, hacia finales de octubre. Aquí posiblemente se junten los presidentes Xi Jinping y Joe Binde, para discutir una reducción de las tensiones entre sus países. La situación de Afganistán podría figurar en primer plano, pues el primer ministro italiano Mario Draghi ha hecho constructivas propuestas para la solución de la crisis afgana, en el ámbito del G-20.

En contraste con varios integrantes de la Unión Europea (UE), Italia se ha mostrado abierta al diálogo y la cooperación con China y Rusia. En gran medida, debido a una rica tradición cultural de estadio y visión del futuro, remontándonos hasta los viajes de Marco Polo hacia China, en el siglo XII, y al trabajo realizado por el padre jesuita Matuteo Ricci en el país, durante el siglo XVI al traducir importantes obras científicas chinas.

Un bello ejemplo de esta constructiva perspectiva fue la ponencia de Agostini Giovagnoli, profesor de la Universidad Católica de Milán, sinterizada en el periódico católico Avvenire del 30 de septiembre con el titular “No hay más una Guerra Fría entre el Occidente y China”.

Giovagnoli manifestó su preocupación con esta perspectiva equivocada: “Estas narrativas no siempre reflejan la realidad. Recordando la vieja Guerra fría, la narrativa de una nueva Guerra Fría remueve la complejidad del mundo y la reduce a una división entre solamente dos bloques; hace depender el futuro de los pueblos del choque entre dos bloques”.

Citando el libro del historiador escocés-estadounidense Niall Ferguson, The West and tue rise and decline os civilization (El Occidente y el ascenso y caída de la civilización, 2011), según el cual, históricamente, vivimos el fin de una época, afirmó que “estamos viviendo la conclusión de 500 años de dominación occidental”, coincidiendo con el ascenso de Asia.

Para Giovagnoli, no será posible para los EUA mantener la hegemonía efectiva de la que disfrutaron en la fase final de este sistema occidental, ahora llegando a su fin. Según dice, el mundo se volvió más complejo para abrigar formas de hegemonía unipolar. Hoy no existen ya los EUA y sus aliados europeos de un lado y la Unión Soviética del otro, sino los EUA con algunos aliados y la República Popular de China. La principal área de confrontación no involucra más a Europa, sino al Extremo Oriente (o Indo-Pacífico). No existen más dos sistemas económicos radicalmente diferentes y totalmente separados, sino un sistema económico mundial común e interdependiente en muchos sectores. La “nueva Guerra fría” involucra competencia industrial y tecnológica y por diferentes visiones institucionales.

Y advierte sobre el peligro de una nueva confrontación ideológica:

“Ese es un camino peligroso, que puede profundizar el abismo entre los pueblos…Hoy, el diálogo y la colaboración son una necesidad para la salvación del planeta, en áreas como el ambiente, y son muy positivos en el campo de los contactos culturales. Recientes acontecimientos han demostrado la importancia de encontrar formas de convergencia para administrar situaciones internacionales particularmente sensibles como Afganistán. Italia está entre los países que están intentando seguir ese camino”.

En su discurso, la diplomática Zheng Xuan observó que Italia y China están unidas por un largo ciclo de diálogo histórico. Haciendo una breve síntesis de la historia china y sus períodos negros (las Guerras del opio y la ocupación de China por potencias extranjeras en los siglos XIX y XX), afirmó que el socialismo con “características chinas” se basa en los principios de desarrollo pacífico y relaciones mutuamente benéficas, junto con los preceptos confucianos de armonía en la diversidad, coexistencia pacífica y el principio de “no hagas a otros lo que no quieras que te hagan”.

Según dijo, a la luz de los desafíos globales, la opción es entre retroceso y progreso. Italia, enfatizó, desempeña un significativo papel en el diálogo entre Occidente y Oriente, y afirmó que este diálogo deberá proseguir, en el ámbito de la participación italiana en la Iniciativa Franja y Ruta.

El Fórum Económico de Extremo Oriente y el papel de Rusia en Asia

Observando a Rusia, bajo esta perspectiva china-italiana, es evidente que ambos países, a pesar de la histeria reinante entre los detractores de ambas en Alemania y en la UE, tienen un papel clave en la futura dinámica mundial, en términos políticos y políticos. Un ejemplo significativo es el Fórum Económico del Extremo Oriente ruso, realizado desde 2015 en Vladivostok, que ha atraído miles de empresarios y políticos de decenas de países y desempeñado un importante papel en acercar Oriente y Occidente, además de fomentar la agenda estratégica rusa de profundizar las relaciones con las economías asiáticas.

La edición de este año, realizada del 2 al 4 de septiembre tuvo participantes de Armenia, Australia, Brasil, Camboya, Kasajaztán, China, Corea del Sur, Finlandia, Italia, Japón, México, Mongolia, Noruega, Tailandia y Vietnam. En la ocasión, el presidente Vladimir Putin observó que el volumen de inversiones directas extranjeras en el Extremo Oriente ruso casi se duplicó en los últimos seis años, llegando a 80 mil millones de dólares, y que el crecimiento del desarrollo industrial en la región fue el doble del promedio nacional, destacando proyectos en las industrias aeronáutica, naval y química, gas natural y logística.

Putin destacó la intención de desarrollar corredores de transporte en la región: “Estaremos desarrollando el potencial del Extremo Oriente como un foco crítico de corredores globales de transporte, basados en nuevos materiales y tecnologías que tomen en cuenta loas más rigurosos requisitos ambientales, aumentando las capacidades de la Ruta Marítima del Norte (Ártico)”. Así afirmó que, en los últimos diez años, “el volumen de transporte de carga a lo largo de la Ruta Marítima del Norte aumentó en una orden de magnitud”.

Igualmente, mencionó la necesidad de “fuentes de energía confiables y ambientalmente amigables, inclusive autónomas, vitales para el Extremo Oriente, con su vasto territorio y ciudades remotas”. Entre otras, citó la planta nuclear flotante Akademik Lomonosov, ya operando, en Chukotka, la central solar de Toreskaya (90 MW) y plantas de metanol planeadas para la región de Amur, además de la oportunidad de crear un clúster industrial para la producción de “hidrógeno verde y amonía”.

Además de esto, anunció la instalación de proyectos piloto de captura de carbono en la región de Sacalina, además de la ejecución de un sistema nacional de monitoreo del suelo congelado (permafrost) del Ártico, cuyo deshielo tiene serias potenciales consecuencias.

En la oportunidad, el ex-primer ministro australiano Kevin Rudd pronunció un excelente discurso, enfatizando la necesidad de la construcción de puentes entre los países asiáticos. Rudd, quien ya había participado en debates en el Club de Discusiones de Valdai, mostró un claro contraste con el actual premier de su país, Scott Morrison y, hablando sobre las diferencias geopolíticas entre los EUA, China y Rusia, se dijo a favor de un diálogo estratégico y de cooperación económica. En particular sobre el deshielo del Ártico, afirmó que se necesita “un esfuerzo pacífico y colaborativo” en la región.

En la misma línea, destacando las variaciones climáticas, se manifestó el ministro para el Desarrollo del Extremo Oriente, Alexei Chekunkov. Observando que el Ártico se está calentando y enfrenta “eventos que no ocurrían en el pasado”, afirmó que el desarrollo del Extremo Oriente y del Ártico es una prioridad para este siglo y representa la mayor oportunidad para el desarrollo de Rusia: “Nosotros podemos tener millones de hectáreas de tierras cultivables –hay vastos bio-recursos y recursos pesqueros en la región, además de posibilidades para el turismo”.

De gran interés fue también la conferencia de Vycheslav Ruksha, vice-presidente de la estatal nuclear Rosatom y coordinador de los programas de la Ruta Marítima del Norte. Recordó que el aprovechamiento de esta ruta se remonta a la época de Iván el Terrible, en el siglo XVI: “Hoy, gracias a las nuevas tecnologías ya a los nuevos navíos, nosotros transportamos 30 millones de toneladas de carga (por año).

“Hablamos de productos como petróleo y carbón. Necesitamos asegurar el acceso de la Ruta Marítima del Norte a los mercados del Norte del Pacífico y de Japón y, hacia el 2030, deberá haberel transporte de bienes hacia el Océano Pacífico Norte”.

En cuanto al abastecimiento de electricidad, mencionó el uso de plantas nucleares flotantes, como la que ya opera desde 2019, y afirmó que la Rosatom está preparada para enfrentar cualquier desafío referente a las interconexiones entre los puertos europeos y asiáticos.

x

Check Also

La «Doctrina Brejnev» de la Unión Europea

MSIa Informa, 5 de noviembre de 2021.-La Unión Europea (UE) ha impuesto una forma actualizada ...