Stablecoins: ¿Monedas privadas sin control?

MSIa Informa, 18 de febrero de 2021.– La digitalización representa, sin duda, una profunda y eficiente modernización de todos los sectores de la sociedad, en particular, en los procesos tecnológicos, económicos y financieros.

De igual manera, hay un verdadero “boom digital” en los servicios de pagos, los cuales experimentan constantes cambios y a ritmo acelerado. El comercio electrónico, por ejemplo, suplanta muy rápido los sectores de ventas tradicionales. Cada vez más, las transacciones y los pagos dejan de lado el uso del dinero, incluyendo tarjetas de crédito. Hoy, se pueden hacer compras y pagarlas mediante aplicaciones específicas en smartphones personales.

Un estudio del Banco Central Europeo (BCE) reveló que, en un corto período de tiempo, se presentaron más de 200 propuestas e iniciativas nuevas en el campo de pagos. Son servicios tan innovadores y protegidos para las grandes empresas, que se ofrecen gratuitamente, a cambio, sin embargo, de la disponibilidad y gestión de información y datos relativos a los usuarios individuales –claro, a costa de su privacidad. Detrás de ellos, se encuentran las llamadas empresas “bigtech”, gigantes de la tecnología global, como Google, Amazon, Facebook y muchas otras, incluyendo la china Alibaba. Son las líderes absolutas de las listas de todas las bolsas de valores internacionales. Su fuerza reside no solamente en la abundancia de liquidez, sino también en el control de plataformas online, medios sociales y tecnologías móviles de comunicación.

Semejante sistema presupone la existencia de cuentas corrientes cubiertas por dinero o garantías. Si se mantuvieran bajo estricto control por las instituciones supervisoras, no habría riesgos o problemas específicos.

En realidad, podría facilitar o acelerar al segmento de la economía financiera y bancaria.

Sin embargo, esto cambia completamente cuando ciertas grandes organizaciones económicas y financieras internacionales entran con la pretensión de crear monedas digitalizadas privadas. Este es el caso de las criptomonedas, cuya volatilidad, opacidad y falta de controles ya crearon serios riesgos a la estabilidad de todo el sistema.

El caso del bitcoin es emblemático: los valores se disparan y, de repente, entran en colapso, mientras los bancos centrales, incapaces de intervenir, se limitaban a observar con preocupación.

Ahora, llegan al mercado las llamadas stablecoins globales. Son instrumentos financieros desarrollados, justamente, para evitar la volatilidad de las criptomonedas, pues su precio debe estabilizarse en relación con un activo de referencia: una moneda como el dólar o el euro, oro, otras commodities o valores mobiliarios. Ellas deben tener como activos subyacentes una cartera de “activos de reserva”. En otras palabras, las stablecoins serían criptomonedas ancladas, por ejemplo, a monedas garantizadas por instituciones internacionales tradicionales. Ya están despertando gran atención y curiosidad, principalmente, cuando Facebook anunció la pretensión de activar su Libra, una stablecoin global capaz de operar sin usar los sistemas de pago y compensación y sin las restricciones de las regulaciones existentes.

Existen, entonces, otros métodos utilizados por ciertas stablecoins, desvinculadas de entidades centrales confiables, para las cuales la estabilización sería dada por el desempeño de un algoritmo que dictaría el comportamiento de la expansión o reducción de las propias stablecoins. Su confiabilidad es, ciertamente, dudosa y mucho menor, como ocurre con las llamadas “stablecoins colateralizadas”, que usan activos digitales como garantía de emisión. Como de costumbre, ¡no siempre lo que reluce es oro!

Es claro que una significativa expansión y no regulada de su utilización podría producir efectos negativos y desestabilizadores en el sistema económico.

Este hecho fue, igualmente, destacado por el G-7 y por el Banco de Liquidaciones Internacionales (BIS) de Basilea, que definieron a las stablecoins como una “amenaza creciente a la política monetaria, a la estabilidad financiera y la competencia”. De hecho, sus seguros y garantías pueden no ser suficientes para atender la demanda de resarcimientos en cualquier situación de “corrida” en que sus detentores incurran para rescatar sus valores. Por lo tanto, su valor podría “fluctuar” mucho y “contagiar” a todo el sistema financiero.

Por ser un mecanismo de pagos auténtico, una gestión inadecuada de los riesgos de liquidez, operativos y cibernéticos de las stablecoins podría ocasionar una crisis sistémica.

Además de esto, un aspecto o irrelevante es que los emisores de stablecoins reforzarían el llamado shadow banking o sistema bancario sombra, cuyas dimensiones ya sobrepasan en mucho al sector bancario tradicional. Por medio de su eventual gran compra de títulos, afectarían fuertemente los mercados, las operaciones de los propios bancos, las políticas monetarias y las tasas de interés.

Sin medidas de control cuidadosas y rigurosas por parte de las agencias gubernamentales relevantes, hay también un alto riesgo de que sean vulnerables a abusos criminales y a su uso para lavar dinero y financiamiento de actividades terroristas.

En Europa, varias instituciones están estudiando con gran atención y preocupación las características y los efectos de las stablecoins.

La Comisión Europea intenta preparar una reglamentación del mercado de “criptoactividades”, sin la cual, teme, por buenas razones, efectos incontrolables y altamente desestabilizadores.

Las stablecoins deben cumplir los requisitos legales, regulaciones y patrones para todos los sistemas e instrumentos de pagos.

El Banco Central Europeo (BCE) y los bancos centrales nacionales están desarrollando nuevas reglas relativas a la supervisión de los sistemas de pagos, especialmente, los electrónicos. Para atender la demanda por innovación y al desafío de la inevitable modernización, Frankfurt planea introducir un euro digital, confiable y libre de riesgos, que funcionaría en paralelo con el dinero vivo sin substituirlo, volviendo al sistema de pagos más utilizable, rápido y eficiente.

Tengamos siempre en mente que las stablecoins son medios de pagos emitidos por entes privados. Es decir, son monedas privadas como ocurría en la Edad Media, cuando cada príncipe pequeño o grande, acuñaba sus propias monedas.

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