Putin silencia las provocaciones de la OTAN

MSIa Informa, 16 de julio de 2021.- Durante la última trasmisión de su programa anual “Línea directa con Vladímir Putin”, el 30 de julio, el presidente de la Federación Rusa, Vladímir Putin, dio una respuesta sorprendente a una pregunta sobre si el incidente provocado por el destructor británico HMS Defender una semana antes podría desencadenar una nueva guerra mundial.

Como se recordará, el 23 de junio el barco de guerra navegó sin autorización durante casi media hora en aguas territoriales rusas a lo largo de Crimea, región sobre la cual Londres no reconoce la soberanía de Moscú. Barcos y aviones rusos tuvieron que hacer disparos de advertencia contra el navío británico antes que este regresase a las aguas internacionales del mar Negro. El gobierno ruso convocó más tarde a la embajadora y al agregado militar británicos en Moscú para advertirles que la repetición de ese episodio podría tener consecuencias mucho más serias.

En su respuesta, luego de mostrar un conocimiento detallado de este acto provocador -coordinado por Estados Unidos-, Putin afirmó que el posible hundimiento del destructor británico no provocaría un nuevo enfrentamiento armado, pues los provocadores saben que no tendrían condiciones para superarlo. Así afirmó:

“Primero, era obvio que fue una provocación. ¿Qué pretendían mostrar y qué objetivos querían alcanzar? Para comenzar, fue una provocación mayor y fue conducida no sólo por los británicos, sino también por los estadounidenses. Los británicos entraron en nuestras aguas territoriales en la tarde, mientras que, más temprano, a la 07:30, un avión de reconocimiento estratégico de Estados Unidos despegó de un aeropuerto militar de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) de Grecia, creo que de Creta. Fui informado de esto, es claro, lo sé todo al respecto. Si recuerdo correctamente, el número de matrícula (del avión) era 63/9792. Lo vimos muy claramente y lo monitoreamos. Resultó evidente que el destructor entró (en nuestras aguas territoriales) persiguiendo objetivos militares, tratando de descubrir la respuesta de nuestras Fuerzas Armadas para detener una provocación, con la ayuda del avión de reconocimiento, ellos estaban tratando de identificar cómo operamos, dónde se encontraban las cosas y cómo operaban. Vimos esto y les dimos la información que consideramos necesarias.  Puedo haber hablado de más, espero que los militares me perdonen. (…)”.

“La segunda cuestión es componente político. Recientemente, unos días antes, tuve una reunión en Ginebra (con el presidente estadounidense, Joe Biden). La pregunta es: ¿por qué hubo tal provocación? ¿Para qué todo esto? ¿Para subrayar que esas personas no respetan la decisión de los habitantes de Crimea de unirse a la Federación Rusa? ¿Hay algo que no entienden? Está bien, sigan sin aceptarlo. Pero ¿por qué una provocación de este tipo? (…)”

La moderadora del programa, la periodista Nailya Asker-zade, interpuso una pregunta: “¿Tal vez la OTAN nos esté provocando? En este momento se está realizando el ejercicio Sea Breeze (en el mar Negro), y ayer hubo una fragata holandesa”.

Putin completo su respuesta:

“Usted dijo que eso puso al mundo al borde de una guerra global. No, es claro que no. Inclusive si hubiésemos hundido ese navío, aun así, es difícil imaginar que eso hubiese puesto al mundo al borde de la tercera guerra mundial, porque los que hicieron eso saben que no podrían vencer en una guerra como esa. Eso es muy importante.

“Creo que no estaríamos felices con el curso de los acontecimientos que usted menciona, pero por lo menos nosotros sabemos por qué estamos luchando: estamos luchando nosotros mismos y nuestro futuro en nuestro propio territorio. No fuimos nosotros los que recorrimos miles de kilómetros por aire y por mar en la dirección de ellos; fueron ellos los que se aproximaron a nuestras fronteras y entraron en nuestro mar territorial, lo que es un componente crucial en la situación general.

“No estoy preocupado con eso o con que alguien no respete la elección del pueblo de Crimea de unirse a Rusia. Tengo otra preocupación. Vea, ahora, ellos hicieron escándalo por el hecho de que nosotros estuviésemos realizando maniobras militares dentro de nuestro territorio cerca de la frontera ucraniana. Instruí al Ministerio de la Defensa para que terminaran las maniobras sin hacer escándalo y retirar las tropas, si esa era la gran preocupación de ellos. Nosotros hicimos eso. Pero, en lugar de responder positivamente y decir “Ok, entendemos su reacción y su indignación”, ¿qué fue lo que hicieron? Se aproximaron a nuestras fronteras” (Kremlin, 30/06/2021).

A pesar de la certeza demostrada por Putin de la incapacidad de la OTAN de imponerse militarmente a Rusia -principalmente debido a su incomparable arsenal de armas hipersónicas-, cualquier incidente armado podría haber tenido consecuencias impredecibles y, ciertamente, bastante perjudiciales para todas las partes involucradas. El problema mayor es que algo así puede suceder hasta sin un consenso entre las estructuras gobernantes de la Alianza atlántica. En el caso del Defender, la decisión de efectuar el paso por aguas territoriales rusas fue tomada sin la unanimidad del comando militar británico y contra la opinión del canciller Dominic Raab.

En entrevista concedida al periódico The Times (25/06/2021), nada menos que el jefe del Estado mayor de la Defensa, el general Nick Carter, afirmó que el incidente fue un ejemplo de un error de cálculo que podría haber llevado a una “escalada injustificada”.

“El tipo de cosas que vimos en el mar Negro es el tipo de cosas que podrían provocar eso. No habría ocurrido en aquella ocasión, pero es el tipo de cosas sobre la cual se tiene que pensar seriamente al respecto”, afirmó el militar, quien, evidentemente, no fue consultado sobre la decisión o no la aprobó.

No por coincidencia, las Fuerzas Aeroespaciales Rusas trasladaron a la base de Jmeimin, Siria, cazas MiG-31 armados con misiles hipersónicos Kinyal contra navíos al mismo tiempo en que un equipo británico con el portaaviones HMS Queen Elisabeth entraba en el Mediterráneo.

El plan provocador de la OTAN fue resaltado con la enorme dimensión asumida por las tradicionales maniobras Sea Breeze, realizadas anualmente con la Marina de Ucrania en el mar Negro. Las maniobras de este año reunieron a 40 navíos, 40 aviones y a más de 5 mil militares y observadores de 32 países, entre ellos varios que no forman parte de la Alianza, como Australia, Japón, Senegal y Brasil. Un hecho curioso fue que Alemania, miembro de la OTAN, declinó participar, así como Corea del Sur -por lo que, a propósito, sería conveniente saber qué justificó la decisión de enviar militares brasileños a un acto de cuño eminentemente político contra Rusia.

A su vez, aun sin creer en una nueva guerra mundial, Moscú se prepara para todo tipo de provocaciones y actos hostiles, incluso de guerra híbrida, como demuestra la recién divulgada “Estrategia de Seguridad Nacional de la Federación Rusa”, que será comentada en el siguiente número de esta Reseña.

En este ambiente cargado, es de suma importancia que Putin haya realizado otra reunión (por video conferencia) con el presidente chino Xi Jinping para reforzar la percepción de las dos potencias están consolidando cada vez más un programa común para la reconfiguración del orden de poder mundial, incluso negando que su entendimiento sea una alianza militar y política al estilo de la Guerra fría.

Es la OTAN, al final de cuentas, la que necesita un pretexto para seguir existiendo y justificar su continuidad en un mundo multipolar, cooperativo y no hegemónico.

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