Putin insta a revalorar la moral en los asuntos mundiales

MSIa Informa, 3 de diciembre de 2021.-La décima octava reunión anual del Club de Debates Valdai, realizada este año en Sochi, del 18 al 21 de octubre, tuvo como tema general los “Cambios mundiales en el siglo XXI: los principios individuales y el Estado”, con la participación de 140 delegados de 40 países y la presencia del presidente ruso, Vladímir Putin, y del canciller Serguéi Lavrov. Presentamos a continuación, la tercera, última parte, del discurso del presidente de Rusia, Vladimir Putin.  Traducción, titulo y subtítulos nuestros.

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La importancia del respaldo sólido en la esfera de la moral, de la ética y de los principios ha aumentado espectacularmente en el frágil mundo moderno. La verdad es que los principios son un producto, un producto único de del desarrollo cultural e histórico de toda nación. Los vínculos mutuos de las naciones los enriquecen, definitivamente; la apertura expande sus horizontes y les permite dar una mirada fresca a sus propias tradiciones. Pero el proceso tiene que ser orgánico, y nunca puede ser rápido. Todo elemento ajeno será rechazado siempre, posiblemente hasta con brusquedad. Todo intento de imponer por la fuerza los principios de uno sobre otros con un resultado incierto e impredecible sólo puede complicar una situación ya de por si trágica y por lo general produce la reacción contraria y opuesta a la que se buscaba.

Lo vemos con sorpresa en los procesos en marcha en países que se han visto tradicionalmente como los portaestandartes del progreso. Es natural que haya choques sociales y culturales en Estados Unidos y en Europa Occidental, y no son asunto nuestro; nosotros nos mantenemos al margen. Hay quienes en Occidente creen que la eliminación agresiva de páginas enteras de su historia; “discriminación reversa” contra la mayoría a favor de la minoría, y la demanda de eliminar la noción tradicional de madre, padre, familia y hasta de género; creen que esas son las señales del sendero que conduce a la renovación social.

Escuchen: quisiera señalar una vez más que tienen el derecho de hacerlo. Lo sabemos. Pero nos gustaría pedirles que también se mantuvieran alejados de nuestros asuntos. Tenemos un punto de vista diferente, por lo menos la abrumadora mayoría de la sociedad rusa -sería más correcto decirlo de esta forma- tiene una opinión diferente al respecto. Creemos que debemos confiar en nuestros valores espirituales, en nuestra tradición histórica y en la cultura de nuestra nación de muchas etnias.

Los defensores del “progreso social” creen que están introduciendo humanidad de alguna suerte de nueva y mejor conciencia. Vayan con Dios, icen sus banderas cuando digamos ¡Adelante! Lo único que quiero decir es que sus prescripciones no son del todo nuevas. Para algunos será una sorpresa saber que ya existían en Rusia. Luego de la revolución de 1917, los Bolcheviques, guiados por los dogmas de Marx y Engels, también dijeron que cambiarían las formas y costumbres existentes y no sólo la política y la economía, sino la misma noción de moral humana y los cimientos de una sociedad saludable. La destrucción de los valores antiguos, religión y relaciones entre la gente, hasta llegar al rechazo total de la familia (tuvimos eso también), el estímulo de denunciar a los seres queridos, esto también fue declarado progreso y, de paso, fue respaldado por todo el mundo de aquel entonces; se puso de moda, como hoy en día. Como sea, los bolcheviques no toleraron otra opinión que no fuera la suya.

La lucha contra la discriminación se ha convertido en dogma

Esto, pienso, trae a la mente algo de lo que estamos presenciando ahora. Vean lo que está sucediendo en varios países occidentales, nos conmociona ver las prácticas domésticas, las que nosotros, por fortuna, hemos dejado atrás, espero, en el pasado distante. La lucha por la igualdad y contra la discriminación se ha convertido en un dogmatismo agresivo que linda con el absurdo, cuando los grandes autores del pasado -como Shakespeare- ya no se enseñan en las escuelas ni en las universidades, porque se cree que sus ideas son anticuadas. Se declara anticuados a los clásicos e ignorantes de la importancia del género y de la raza. En Holywood se reparten memorandos sobre la narrativa apropiada y cuántos personajes de qué color o género deben aparecer en una película. Esto es peor que el departamento de agitación y propaganda del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética.

Detener los actos de racismo es una causa necesaria y noble, pero la nueva “cultura de la cancelación” la ha convertido en “discriminación reversa”, es decir, racismo reverso. El énfasis excesivo en la raza está dividiendo más a la gente, cuando los verdaderos luchadores de los derechos civiles soñaron precisamente en borrar las diferencias y se negaron a dividir a la gente por el color de piel. Le pedí a mis colegas que buscaran específicamente la siguiente cita de Martin Luther King: “Soñé que mis cuatro nietos un día vivirían en una nación en la que no serían juzgados por el color de su piel, sino por su carácter”. Este es un verdadero principio. Sin embargo, las cosas son diferentes allá. Por ejemplo, la absoluta mayoría del pueblo ruso no cree que el color de la piel de una persona o su sexo sea algo importante. Cada uno de nosotros es un ser humano. Eso es lo que cuenta.

Los nuevos zelotas

El debate sobre los derechos del hombre y de la mujer en varios países occidentales se ha convertido en una perfecta fantasmagoría. Cuidado con ir a dónde los bolchevique planearon ir un día -no sólo la propiedad común de las gallinas, sino también de las mujeres. Un paso más y estarán allí.

Los zelotas de esa nueva visión llegan hasta el grado de querer abolir todos esos conceptos. Cualquiera que se atreva a mencionar que el hombre y la mujer existen realmente, lo que es un hecho biológico, corre el riego de ser condenado al ostracismo. “Padre número uno” y “padre número dos”, “padre de parto” en lugar de “madre” y “leche humana” para reemplazar “leche materna”, porque esto podría reforzar el sentimiento de un sexo propio. Repito, esto no es nada nuevo: en los 1920, los llamados Kulturtraegers soviéticos también inventaron algunas nuevas creencias con las que estaban creando una nueva conciencia para cambiar los principios de esa forma. Y ya lo he dicho; hicieron tal lío que muchas veces nos hace temblar de nuevo.

No hablemos de algunas cosas verdaderamente monstruosas cuando se enseña a los niños de corta edad que un niño puede convertirse fácilmente en niña y viceversa. Es decir, los maestros les imponen realmente la opción que todos evidentemente tenemos. Lo hacen al tiempo que apartan a los padres y obligan al niño a tomar decisiones que van a marcar su vida entera. Ni siquiera se molestan en llevar al niño con el sicólogo – ¿un niño a esta edad es capaz de tomar una decisión de esta magnitud? Las cosas por su nombre, esto constituye un crimen contra la humanidad, y se comete en nombre y bajo la bandera del progreso.

Conservadurismo optimista

Bueno, si a alguien le gusta esto, que lo haga. Ya he mencionado que, para formar nuestro parecer, tenemos que guiarnos por el un conservadurismo sano. Eso fue hace algunos años, cuando las pasiones en la arena internacional todavía no eran tan encendidas como lo son ahora, aunque, claro, podemos decir que las nubes se están reuniendo de nuevo. De ahí, ahora que el mundo se dirige a una disrupción estructural, la importancia de un conservadurismo razonable, cuando los cimientos de un rumbo político se han disparado a las alturas -precisamente a causa de los múltiples riesgos y peligros, y de la fragilidad de la realidad que nos rodea. El punto de vista conservador no tiene que ver con un tradicionalismo ignorante, ni es el miedo al cambio ni un juego restringido, mucho menos retirarse a nuestra concha. Es en primer lugar la confianza en una tradición probada por el tiempo, la conservación y el crecimiento de la población, la afirmación realista de la individualidad y de los demás, un alineamiento preciso de prioridades, la correlación de necesidad y posibilidad, la formulación prudente de metas y el rechazo fundamental del extremismo cómo método.

Y, francamente, en el periodo invalidante de la reconstrucción mundial, que puede durar mucho, con un resultado final incierto, el conservadurismo moderado es la línea de conducta más razonable, hasta donde veo. En algún momento cambiará, eso es inevitable, pero hasta ahora no ha hecho daño el principio guía de la medicina. Para mí parece el más racional. “Noli nocere”, como decían.

Una vez más, para nosotros en Rusia, esos no son algunos postulados especulativos, sino lecciones de nuestra difícil y algunas veces trágica historia. El costo de experimentos sociales mal concebidos va muchas veces más allá de la estimación. Dichos actos pueden destruir no sólo los cimientos materiales, sino también los principios de la existencia humana, dejando detrás de ellos una ruina moral en la que no se puede construir por mucho tiempo nada para reemplazarla.

Cooperación internacional, no supranacionalidad

Finalmente, hay un aspecto que quiero señalar. Entendemos muy bien que la solución de muchos problemas urgentes que enfrenta el mundo sería imposible sin una estrecha cooperación internacional. Sin embargo, necesitamos ser realistas; la mayoría de las consignas bonitas planteadas como soluciones globales para problemas globales que se han escuchado desde finales del siglo veinte nunca serán realidad. Para alcanzar una solución mundial, los estados y los pueblos tienen que transferir sus derechos soberanos a estructuras supranacionales a un extremo que pocos, si no es que nadie, aceptarían. Esto se puede atribuir en primer lugar a que se tiene que responder por los resultados de dichas normas no a un cierto público mundial, sino a tus ciudadanos y a tus electores. Sin embargo, esto no significa que sea imposible imponer algunas restricciones para alcanzar la solución de problemas mundial. Después de todo, una dificultad mundial es una dificultad para todos nosotros juntos, y cada uno de nosotros en particular. Si todos vemos una forma de beneficiarnos de la cooperación para superar esas dificultades, esto. Definitivamente, nos dejará mejor equipados para trabajar juntos. Una forma de promover esos esfuerzos será, por ejemplo, establecer, con el mandato de la ONU, una lista de dificultades y de amenazas que enfrentan países específicos, con detalles de cómo podrían afectar a otros países. Este esfuerzo involucraría a expertos de varios países y campos académicos, inclusive ustedes, colegas. Pensamos que crear un mapa de ese tipo podría inspirar a muchos países a ver los asuntos internacionales con una nueva luz y entender cómo la cooperación podría ser benéfica para ellos.

Ya he mencionado las dificultades que enfrentan las instituciones internacionales. Por desgracia, es un hecho obvio: Se trata ahora de una cuestión de reformar o cerrar algunas de ellas. Sin embargo, las Naciones Unidas se mantienen como una institución internacional de valor perdurable, por lo menos hasta ahora. Creo que, en nuestro turbulento mundo, la ONU le da un toque de conservadurismo razonable a las relaciones internacional, tan importante para normalizar la situación.

Muchos criticarán a la ONU por no adaptarse a un mundo que cambia con rapidez. Esto es cierto en parte, pero no es la ONU, sino sus miembros los primeros culpables de esto, Además, el cuerpo internacional promueve no sólo normas internacionales, sino también el espíritu de hacer leyes, que parte de principios de igualdad y de máxima consideración de las opiniones de todos. Nuestra misión es conservar esta herencia mientras se reforma la organización. Para hacer esto, sin embargo, no debemos tirar al niño junto con el agua con la que lo bañamos, como se dice.

Esta no es la primera vez que uso un alto podio para hacer este llamado a la intervención colectiva para enfrentar los problemas que se siguen apilando y se siguen volviendo más agudos. Gracias a ustedes, amigos y colegas, el Club Valdai está emergiendo o ya se ha establecido como como un foro muy activo. Es por esta razón que recurro a esta plataforma para reafirmar nuestra disposición de trabajar juntos para abordar de los problemas más urgentes a los que se enfrenta el mundo de hoy.

Amigos, los cambios que se mencionaron aquí antes que yo lo hiciera, así como los suyos tienen trascendencia para todos los países y pueblos. Rusia, por supuesto, no es una excepción. Como todos los demás, estamos buscando respuestas para las dificultades más extremas de nuestro tiempo. Es natural que nadie tenga recetas recién hechas. Sin embargo, me aventuraría a decir que nuestro país tiene una ventaja. Permítanme explicar cuál es esta ventaja. Tiene que ver con nuestra experiencia histórica. Quizá se hayan dado cuenta que me he referido varias veces a ella en el curso de mis observaciones.

Esto nos trae, por desgracia, muchos malos recuerdos, pero al menos nuestra sociedad ha creado eso que nuestra sociedad llama inmunidad de rebaño al extremismo que abre el camino a convulsiones y a cataclismo socioeconómicos. El pueblo valora realmente la estabilidad y es capaz de vivir vidas normales y prosperar con la confianza de que las aspiraciones irreflexivas de ningún grupo de revolucionarios no destruirán sus planes ni sus aspiraciones. Muchos tienen recuerdos vívidos de lo que sucedió hace 30 años y todos sufrieron el dolor de descender a donde nuestro país y nuestra sociedad se encontraba luego de la caída de la URSS.

El punto de vista conservador que sostenemos es un conservadurismo optimista, que es lo que más importa. Pensamos que el avance estable y positivo es posible. Todo depende en primer lugar de nuestro propio esfuerzo. Claro, estamos listos para trabajar con nuestros socios en causas comunes nobles.

Agradezco una vez más a todos los participantes por su atención.

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