Presunción y arrogancia de los izquierdistas liberales y de los “verdes” alemanes

MSIa Informa, 4 de junio de 2021.-En Alemania se acaba de publicar   un libro que es un oportuno análisis de la ideología del Partido Verde alemán y de sus correligionarios. Escrito por la economista y diputada federal Sahra Wegenknecht, uno de los líderes del partido Die Linke (La izquierda), el libro guarda el título original es, Die Selbstgerechten. Mein Gegenprogramm für Gemeinsinn und Zusammenhalt (Los hipócritas; mi contraprograma en defensa del espíritu público y de la solidaridad -Editora Campus, Frankfurt-Nueva York, 2021).

La autora hace una contundente evaluación de los grupos que se acostumbra a calificar de izquierda, en especial del Partido verde, al que retrata como un partido de “hipócritas”, rotulados de “izquierda liberal”, a los que acusa de pensar más sobre el estilo de vida que en sus responsabilidades ante la sociedad. Describe también una serie de medidas sociales y económicas adecuadas ante la crisis económica y financiera mundial. Wagenknecht, nacida en Jena, en la antigua Alemania Oriental, desempeñó un papel influyente en la izquierda de la Alemania reunificada, dentro del PDS (Partido del Socialismo Democrático), que luego se convertiría en la Partido de la Izquierda, el actual Die Linke. Fue diputada en el Parlamento Europeo y desde 2009 es diputada del Parlamento Federal. Es la dirigente actual de su partido en el Bundestag. Tiene un doctorado en economía y ha escrito varios libros, entre ellos, “Libertad en lugar de capitalismo” (2012) y “Riqueza sin ganancia” (2016).

Las personas simples se vuelven perdedoras

Wagenknecht revela en su libro una profunda comprensión de los problemas sociales de hoy. Pide la aplicación del concepto del bien común, el que, como afirma, desapareció totalmente de nuestro lenguaje cotidiano. Si crítica específica se dirige contra el “liberalismo de izquierda”, que no tiene nada de izquierda ni de liberal. El liberal de izquierda típico es “intolerante “con todo aquel que no comparta su opinión, es decir, son “liberales” y culpables de la “degradación de nuestra cultura. Se refiere en una parte de su libro a una carta abierta publicada en el verano de 2020 por el lingüista estadounidense Nual Chomsky y la escritora inglesa J.K Rowling, en la que piden el intercambio de ideas y de información, pues, dicen en la misiva, les preocupa el crecimiento de la intolerancia contra personas que piensan diferente y que son estigmatizadas públicamente. La carta alienta a los artistas a no temer desviarse de la corriente principal (mainstream) y a que no “aúllen como los lobos”.

En la introducción destaca que las “personas simples se vuelven perdedoras como resultado del capitalismo globalizado y desreglamentado”. Los vencedores de nuestro tiempo son, en primer lugar, los “propietarios” y los “propietarios de enormes activos financieros”. Su riqueza, así como su poder económico y social, crecieron enormemente en las últimas décadas, al lado del crecimiento de la “nueva clase media académica de las grandes ciudades”, la que se convirtió en la base del liberalismo de izquierda de hoy. “Cuatro décadas de liberalismo económico, el desmantelamiento social y la globalización dividieron a las sociedades occidentales”, afirma. Los muros sociales están separando a los niños de las familias más pobres porque tiene dificultades para acceder a una educación decente.

La cultura de la “cancelación” y la obsesión en los moralismos  

Wagenknecht señala la obsesión de “moralizar sin empatía”. Un ejemplo típico es la campaña contra la empresa de alimentos Unilever y su producto Zigeunersauce, o “salsa gitana” en español, que hizo que este título se cambiase por el “Salsa de pimienta-estilo húngaro”, pues la palabra “gitano” es una discriminación inaceptable del pueblo gitano. Para ella, la “cultura de la cancelación”, importada de Estados Unidos, se convirtió en el medio preferido para acallar opiniones diferentes. Los estudiantes de la Universidad de Berlín impidieron la realización de un seminario sobre Emmanuel Kant y Juan Jacobo Roussseau. Para algunos izquierdistas italianos “Hegel era una sexista”. Wagenknecht recalca que antes la izquierda defendía la justicia y la seguridad sociales y tenía como objetivo proteger a las personas de la pobreza, de la humillación y de la explotación, además de darles oportunidades de educación y de ascenso social. Creían en el “Estado nación” en la forma de un Estado democrático capaz de corregir su propio mercado. La izquierda también compartía la lucha contra la discriminación legal, como sucedió en el movimiento de los derechos civiles de Estados Unidos en los años sesenta, y luchaba contra la distribución desigual de las finanzas.

Hoy, resalta, la vida pública de la izquierda está dominada por “izquierdistas de estilo de vida”. En el centro de sus planes “ya no hay problemas sociales, ni políticos ni económicos, sino cuestiones del estilo de vida, de los hábitos de consumo y de la actitud moral que se están juzgando. Los partidos “verdes”, en su forma más pura, personifican esa “política de estilo de vida de izquierda” y, en la mayoría de los países, esto se convirtió en una expresión de los partidos socialistas y otros partidos de la izquierda.

Según Wagenknecht, la “izquierda de estilo de vida” se preocupa con el clima y se muestra a favor de la emancipación, de la migración y de las minorías sexuales. Su creencia principal es la de que “el Estado nacional es un modelo obsoleto”. Valora la “autonomía y la autorrealización” por encima de la tradición y de los valores de la comunidad como tales. Todo” lo define el simbolismo y el lenguaje” (¡). Se preocupan por las palabras que consideran discriminatorias -palabras como madre, padre, y agregan “estrellas de género dudoso -cuyas reglas son conocidas tan sólo por los círculos internos”. Evitan también el uso de palabras inofensivas que, para ellos, podrían desencadenas “reacciones traumáticas”; es tabú usar palabras como casa, personas o migrantes. En Alemania, atrapada, ya no se puede usar la palabra Zuwanderer (migrante), pues una decisión del Senado de Berlín en 2020 prohíbe decir “personas con historial de migración”, y exige como expresión correcta “personas con historial internacional”. En lugar de “extranjero”, se debe decir “habitante sin ciudadanía alemana”, en lugar de “emigrantes ilegales”, se debe decir “emigrantes no documentados”.

El representante típico del “izquierdista de estilo de vida” vive en una ciudad grande, o, por lo menos, en una ciudad universitaria, no en ciudades industriales como Gelsenkirchen, de Renania del Norte-Vestfalia. Estudió, obtuvo un título y buenos conocimientos de lenguas extranjeras, defiende la economía “post crecimiento” y le presta atención a la “alimentación adecuada” desde el punto de vista biológico. Wagenknecht los define como “complacientes” y “arrogantes”, que desprecian las necesidades y el lenguaje de las personas que no tienen diplomas universitarios, que comen carne y compran en supermercados económicos con los ALDI.

Cambio de paradigma

La autora resalta el notable “cambio de paradigma” ocurrido en los últimos años: en los años de 1950 a 1990 hubo en Alemania un ascenso de las familias de la clase trabajadora, con una gran expansión de la construcción de viviendas y edificios de apartamentos; siguió después “la era de la desindustrialización”, seguida a su vez por la “globalización de los años ochentas, cuando la producción se volvió más “tercerizada” y la fuerza de los sindicatos fue neutralizada. Se dio entonces énfasis a la “economía del sector de servicios”, que acompañó a la desreglamentación del sector financiero, con lo que se abrieron las puertas a la ola de negocios financieros especulativos. Los “corredores de alta frecuencia” y gerentes de fondos, de propaganda y de marketing se apoderaron de la escena. Hubo, por lo tanto, una demanda de académicos urbanos y, con ella, comenzó una ola de estilo de vida, fundado en sellos sustentables, comida vegana, etc. Los verdes son en la mayoría de los países los partidos de la clase media académica, elegidos por programadores de software, especialistas en marketing y periodistas, además de funcionarios de jerarquía.

Wagenknecht comenta una investigación hecha en marzo de 2020 por la revista Der Spiegel, según la cual tres de cada cuatro alemanes consideraba muy grande la diferencia entre ricos y pobres; 73 por ciento de los encuestados apoyaban el aumento de impuestos para los mayores asalariados y la reintroducción del impuesto a la propiedad; 49 por ciento querían un salario mínimo de 12 euros por hora; 80 por ciento, mejores pensiones y seguros de salud; 74 por ciento dijeron estar a favor de un “papel más fuerte del Estado” en la política económica y social, dados los peligros provocados por la globalización y de la digitalización.

Muchos ciudadanos reaccionaron de forma alérgica al percibir que los “cambios climáticos” se usan como un pretexto para encarecer el petróleo, la electricidad y la gasolina. Quedaron muy frustrados cuando se les calificó negativamente por utilizar vehículos de gasolina o diésel o por comer costillas de ALDI. La corriente de izquierda liberal convirtió el debate sobre el clima en un “debate sobre el estilo de vida” y puso la demanda del impuesto sobre el bióxido de carbono (CO2) en el centro de su programa.

La lucha por el bien común y el crecimiento económico

En lugar de lo anterior, Wagenknecht defiende una política que se concentre en la idea del bien común, que “se nutre de la doctrina social católica y de las ideas de la social democracia”. Afirma: “el espíritu de comunidad, el espíritu público y la corresponsabilidad eran los valores más apreciados en la sociedad y se consideraba inmoral actuar contra ellos”. Valores conservadores, de izquierda, como el espíritu público o de comunidad, “significan que el individuo tiene responsabilidad por todo”, como decía el presidente estadounidense John F. Kennedy: “No preguntes qué puede hacer el país por ti, pregunta que puedes hacer tú por el tu país”.

En el capítulo 9 del libro hace un llamado en favor del Estado nacional, en contraste con el concepto de “gobierno mundial” que está en el plan de personas como el presidente del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab, de quien Wagenknecht recuerda su iniciativa de Rediseño Mundial presentada en 2010. De acuerdo con tal idea, no debería haber ningún Estado nacional, sino “grupos de partes múltiples interesadas, es decir, corporaciones activas en todo el mundo”. El Estado, como imagen enemiga de la narrativa neoliberal es calificado de “codiciosa (cualquier semejanza con el concepto de Schwab de Gran Reset, presentado como opción para la reconstrucción de la economía en la post pandemia del covid-19, no es mera coincidencia, n.e.).

Esa narrativa, según Wagenknecht, se refiere negativamente al “Estado social”, que sería muy caro para la élite económica y debería ser destruido, mientras que los servicios públicos habría que privatizarlos y someter la administración pública al estrangulamiento financiero. Es decir, el Estado como representante de los intereses mayoritarios debe ser eliminado. Para ella, la “izquierda liberal” entona la melodía contra el Estado nacional. Sin embargo, observa, la crisis bancaria y la pandemia de covid-19 mostraron que fueron los estados nacionales los que ofrecieron los paquetes de seguridad económica para superar la crisis. Por si fuera poco, pide una “estrategia digital europea”, que haga independiente al continente de los gigantes digitales estadounidenses -Amazon, Google, etc., de forma paralela con un mecanismo de pagos y compensaciones europeo que permita “actuar de forma soberana contra las amenazas de sanciones de Washington”. “Necesitamos la reindustrialización de Europa que genere empleos y prosperidad”, subrayó.

En lugar de los impuestos al carbón y de otras restricciones financieras como medio de combate de los cambios climáticos, Wagenknecht recalca la necesidad del “crecimiento económico real”. La llave para la economía abierta no es “renunciar” a nada, sino promover las innovaciones económicas. En este escenario, afirma, la energía nuclear puede ser un factor decisivo.

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