Moscú, Pequín y las advertencias del Día de la Victoria

MSIa Informa, 21 de mayo de 2021.-El domingo 9 de mayo se celebró el septuagésimo sexto aniversario del fin de la Segunda guerra mundial (en Asia, la fecha oficial es el 2 de septiembre).  En Occidente la fecha se restringe cada vez más a pequeñas ceremonias de izar las banderas de los países combatientes y a breves discursos de autoridades militares, en general.

Pero, en la Federación Rusa es un gran día feriado nacional que se celebra en todo el país con desfiles militares y, de forma significativa, con los impresionantes, “Regimientos de los Inmortales”, formados por millares de civiles que desfilan después de las tropas portando retratos de sus parientes muertos en la Gran guerra patria, como llaman allá a este conflicto. Es una iniciativa sin paralelo y altamente simbólica de los enormes sacrificios hechos por el pueblo de la antigua Unión Soviética, que perdió 27 millones de vidas, cerca de uno de cada siete de sus habitantes y la mitad de las víctimas mortales de la guerra.

Y fue exactamente ese espíritu de sacrificio y de disposición a la lucha lo que el presidente Vladímir Putin quiso resaltar en el discurso que pronunció al inicio del gran desfile de los 76 años de la victoria.  Fue una advertencia directa a las potencias occidentales que parecen dispuestas a cerrar un peligroso cerco contra Rusia -y, de paso, provocar a China-, como parte del afán “excepcionalista” de las élites transatlánticas de preservar su modelo hegemónico de relaciones internacionales.

“Siempre recordaremos que fue el pueblo soviético quien demostró el heroísmo final… Nuestro pueblo luchó hasta el amargo final en cada línea del frente, en las más feroces batallas en tierra, en el mar y en el aire. Personas de todos los orígenes étnicos y fes lucharon por cada pulgada de nuestro suelo. En los campos, en los accesos a Moscú, en las rocas de Carelia y los pasajes de Cáucaso, en los bosques de Vyasma y Novgorod, en las márgenes del Báltico y del Dnieper, en las estepas del Volga y del Don. El heroísmo de las tropas soviéticas y el invaluable espíritu de los civiles están perpetuados en los gloriosos títulos de Ciudades heroicas concedidos a Moscú y Leningrado, Minsk y Kiev, Stalingrado y Sebastopol, Murmansk y Odesa, Kerch y Tula, Novorossivsk y Smolensk. El vínculo inquebrantable de los combatientes de la línea del frente y de los que en frente interno aseguraron que nuestras tropas fueran provistas de todo lo que necesitaban para la victoria, gracias a los esfuerzos de las fábricas de la región del Volga y de los Urales, Siberia y del Extremo Oriente ruso, de las ciudades de Kazajistán y de las repúblicas centroasiáticas. Recordamos a aquellos que ofrecieron abrigo y apoyo a los evacuados que fueron obligados a dejar sus hogares. Hoy celebramos agradecidos la memoria de una generación entera de grandes héroes y trabajadores dedicados, y recordamos a nuestros combatientes de la línea del frente, a los bravos guerrilleros y a los miembros de la resistencia subterránea”.

El mensaje fue transportado a la actualidad: “La guerra arrojó sobre nosotros tantas pruebas intolerables, pesares y lágrimas, que es imposible olvidar. Aquellos que están tramando nuevas agresiones no pueden ser perdonados ni justificados”.

Como el cerco de Rusia no se limita a provocaciones y sanciones, sino también siniestras iniciativas de revisionismo histórico que intentan equiparar a la URSS con la Alemania nazi y elevar a la Rusia de hoy a la condición de sucesora del Imperio Soviético, Putin fue claro:

“La Historia exige que aprendamos de ella. Por desgracia se están haciendo intentos de movilizar una gran parte de la ideología nazi y las ideas de los que fueron cegados con la teoría de su propia supremacía. Esta ideología no es respaldada tan sólo por radicales y por grupos terroristas internacionales de todos los tipos. Hoy estamos presenciando cómo los miembros sobrevivientes de aquellos escuadrones de la muerte y sus seguidores tratan de reescribir la Historia y justificar a los traidores y criminales cuyas manos están manchadas de la sangre de miles de civiles.

Con una nota escrita en la víspera del Día de la Victoria, el renombrado periodista irlandés Finnian Cunningham, casi anticipó el mensaje que trasmitiría Putin el día siguiente:

“La prueba del tiempo muestra claramente a los que fueron los vencedores primordiales de la peor guerra que haya visto el mundo. Los líderes de las naciones que afirman lo contrario son impostores y defraudadores. Sus desfiles de la victoria son cada día más apagados indican a largo plazo el secuestro de la Historia y de la vacuidad de sus presuntos papeles de “libertadores” y de campeones del “orden internacional” y de los “valores virtuosos”. Pero lo más peligroso es que esas mismas personas son capaces de comenzar otra guerra mundial, con sus arrogantes ilusiones de superioridad sobre Rusia” (Sputniknews, 08/05/2021).

Por otro lado, para no dejar lugar a dudas sobre el simbolismo del momento, el gobierno de China manifestó su respaldo a Rusia. En una entrevista colectiva en Pequín, el 10 de mayo, en respuesta a una pregunta sobre el discurso de Putin del día anterior, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Hua Chunying, afirmó: “Rusia defiende consistentemente el derecho internacional. Al mismo tiempo, nosotros defendemos firmemente nuestros intereses nacionales, para asegurar la seguridad de nuestro pueblo” (CGTN, 10/05/2021).

Hua resaltó que China y Rusia sufrieron grandes sacrificios y dieron una enorme contribución a la victoria contra el fascismo en la guerra. Por ello, China “seguirá trabajando con Rusia y con la comunidad internacional para salvaguardar resueltamente los frutos de la victoria de la Segunda guerra mundial y la paz ganada con grandes esfuerzos; mantendrá firmemente el sistema internacional de las Naciones Unidas y un orden internacional que se sustente en el derecho internacional, y defenderá los principios comunes de la humanidad, en especial la equidad, la justicia, la democracia y la libertad”.

La gran duda es saber si Washington, Londres y Bruselas tomarán en serio los mensajes de Moscú y de Pequín, o si insistirán en sus provocaciones inconsecuentes y potencialmente incendiarias.

(Foto: Ruptly TV)

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