Las promesas de la cumbre de París sobre África

MSIa Informa, 18 de junio de 2021.-Los cambios reales en los ámbitos económico y político no se miden con adjetivos, sino con acciones concretas. Cuando hay mucho humo, esto significa que el asado se quemó. Es un poco el sentimiento que se tiene cuando se analiza la cumbre internacional de París con los países de África.

El 18 de mayo, el presidente francés Emmanuel Macron organizó una conferencia con 20 jefes de Estado y de gobierno africanos, líderes europeos, incluyendo al presidente del Consejo de Ministros italiano (Primer ministro), Mario Draghi, y representantes de las principales organizaciones internacionales, entre ellas el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).

Se supone que el objetivo era el establecimiento de un “New Deal” hacia África o porque “la pandemia tiene y tendrá un impacto enorme en la economía del continente, mayor que cualquier crisis anterior”.

De acuerdo con estimaciones del FMI se necesitarán por lo menos 285 mil millones de dólares en nuevos préstamos e inversiones, para el período 2021-2025, para no dañar el cumplimiento gradual de los Objetivos de Desarrollo Sustentable de la Agenda 2030 de Naciones Unidas y de la Agenda 2063 de la Unión Africana. Es decir, no para dar un paso significativo hacia el frente, sino para no volver atrás.

La conferencia fue convocada en la secuencia del llamado de abril de 2020, firmado por 18 líderes europeos y africanos, sobre el impacto de la crisis de salud en África.

Francia está particularmente interesada en retomar su papel de influencia, en particular, en los países francófonos subsaharianos, después de la decisión de los países africanos involucrados en ir más allá del sistema monetario del franco CFA. Como parte del cambio, días antes, Francia habría transferido 5 mil millones de reservas en moneda extranjera hacia los bancos centrales de países de África Occidental.

El problema es entender en qué se apoyarán las futuras monedas africanas. Por si mismos, estos países no pueden resistir ningún ataque especulativo. Si la Unión Europea no hace algo de forma inequívoca y clara al respecto, entonces, de hecho, las cosas quedarán como antes, esto es, bajo control francés, un poco modificado, más edulcorado.Hasta ahora, todo indica que la UE, está paralizada.

Los líderes africanos fueron muy claros. Por ejemplo, el presidente de Ghana, nana Akufo-Addo, dijo: “Así como hace 77 años las instituciones de Bretton Woods ayudaron a reconstruir la economía global de posguerra e incentivaron la cooperación económica internacional, ahora, hay otra coyuntura histórica de restaurar las reglas económicas del sistema financiero global y dar a los países africanos oportunidades iguales de desarrollo”. En 2050, África tendrá un cuarto de la población mundial, más de la mitad de la población global de jóvenes y un PIB de aproximadamente 29 billones de dólares.

Entre los temas discutidos se encontraba el alivio de la deuda pública africana. La pandemia aumentó el déficit presupuestario total de África, de 4.7% en 2019, hasta un 8.7% en 2020. La proporción deuda/PIB aumentó, del 57% en 2019 hasta 70% en 2021.

Por cierto, vale la pena mencionar que, en abril de este año, fue instaurada por el Club de París y por el G20 una suspensión del pago del servicio de la deuda con valor de 5 700 millones de dólares, de lo cual se beneficiaron 31 países africanos.

La cumbre de parís pidió “una rápida decisión sobre la atribución de Derechos Especiales de Giro (DEGS- la moneda contable del FMI), con valor de 650 mil millones de dólares, de los cuales casi 33 mil millones se destinarán a aumentar las reservas de los países africanos”. A la África subsahariana le corresponderán 24 mil millones de dólares. En realidad, las organizaciones internacionales de la sociedad civil solicitaron una nueva colocación de 3 billones de dólares en DEGS, tres veces más.

Esta fue la única cifra concreta contenida en la declaración final de la cumbre, que del resto fue muy rica en ideas y sugerencias, bastante compartibles. Sin embargo, con referencia a algunas iniciativas y apoyos importantes, reaparece la restricción: “en una base voluntaria”- es decir, varias iniciativas serán dejadas a la buena voluntad y conciencia de cada nación del sector industrializado y a los particulares.

Los ciudadanos italianos y de otros países de la UE conocen bien las diferencias entre las promesas y la realidad de los hechos. Ellos vieron esto con el Fondo de Recuperación que iba y venía de las mesas del gobierno, hasta que se volviera un presupuesto completo y una política de inversión. Para África, los presupuestos todavía “lloran”.

El tema central de la cumbre solamente podría ser la pandemia y la emergencia generada en África. A este respecto, dijo Macron: “Apoyamos las transferencias de tecnología y la iniciativa que fue solicitada por la Organización Mundial de la Salud, la Organización Mundial de Comercio y el Pool de Patentes de Medicamentos, para remover todas las restricciones en términos de propiedad intelectual, que bloquean la producción de cualquier tipo de vacuna”. Línea apoyada también por Mario Draghi y por la presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

Hasta el momento, África ha recibido 32 millones de dosis de vacunas contra Covid 19, no más del 1% de la producción mundial; 80% de las dosis producidas se han quedado en los países ricos. Draghi calificó de “inaceptable” semejante situación. La Comisión Europea se comprometió a comprar 1 300 millones de dosis en 2021 y el mismo número en 2022, para los países pobres a precios de costo. Claro, las empresas deberían tener menos ganancias.

La declaración final, en medio de muchas afirmaciones de buena voluntad, como el compartimiento integral, desbloqueo de exportaciones y producción de vacunas, afirma que “también necesitamos de asociaciones con el sector privado para acelerar la producción de vacunas, mediante el desarrollo de capacidades locales de producción en África. Esto puede facilitarse por el compartimiento voluntario de propiedad intelectual y por la transferencia activa de tecnologías y de conocimiento, de acuerdo con las estructuras jurídicas internacionales, por ejemplo, juntándose al pool de licencias y acuerdos para permitir la producción local”.

Ahí está de nuevo el “compartimiento voluntario”. Mientras tanto, la liberalización de las patentes está prevista en los llamados acuerdos TRIPS (acuerdos sobre los aspectos comerciales de los derechos de propiedad intelectual) de la Organización Mundial de Comercio (OMC), en casos particularmente graves.

De nuevo, falta voluntad de los gobiernos para imponer, aunque sea de forma limitada en el tiempo, la superación de los límites previstos en las patentes exclusivas de las empresas farmacéuticas. De París, la pelota pasó hacia la cancha del G20.

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