La venta de la Bolsa Italiana

MSIa Informa, 11 de diciembre de 2020.- Con la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea (UE), es inevitable que una serie de importantes instituciones económicas, financieras y bancarias europeas se desliguen de Londres. Todavía más, cuando el Brexit se transforma en un proceso confuso y resentido contra Europa Continental.

No es, por lo tanto, ninguna sorpresa que la Bolsa Italiana (“Borsa Italiana”), anteriormente propiedad de la Bolsa de Valores de Londres (LSE, siglas en inglés), hay sido 100% adquirida por la Euronext por 4 325 millones de euros. La adquisición fue aprobada por unanimidad por los consejos de administración y fiscal de Euronext y deberá finalizarse a inicios de 2021. En vez de adquisición, la operación es designada como “asociación propuesta” (proposed combination en inglés).

La Euronext es el mayor mercado financiero y la principal bolsa europea de la zona del euro, donde se concentran más de 1 450 acciones de empresas con una capitalización de cerca de 4.5 billones de euros, hacia finales de 2019. El grupo, de hecho, ya administra seis bolsas de valores, en Bélgica, Francia, Irlanda, Holanda, Noruega y Portugal.

Entre sus incursiones en el mundo de las finanzas, en 2007, la Euronext se fundó con la Bolsa de Valores de New York (mejor conocida como Wall Street), antes de separarse y volver a ser independiente en 2014.

La operación contará con un fuerte apoyo de la Caja de depósitos y Préstamos (CDP, siglas en italiano), controlada por el Ministerio de Finanzas italiano, el cual, con la adquisición pasará a detentar 7.3% del capital social de la Euronext, pasando a ser accionista de referencia –la misma participación de la Caisse des Depots et Consignations (CDC), equivalente francesa de la CDP.

Conviene recordar que, en los últimos años, las dos grandes instituciones financieras citadas, junto con el histórico KfW, el Banco Alemán de Reconstrucción, fundado al término de la guerra, crearon el Long TermInvestors Club (LTIC) con la misión de orientar financiamientos institucionales y privados para inversiones de largo plazo en sectores industriales y de infraestructura. Es, por ende, justo esperar que, en esa iniciativa, la CDP haga realmente escuchar su voz y su peso como inversionista de largo plazo, en favor de las empresas y de los sectores de la economía real.

La Banca Intesa San Paolo, que tiene una participación accionaria en la CDP, también entrará en operación, adquiriendo el 1.3% del capital de Euronext.

La Borsa Italiana es una entidad altamente valiosa, un importante centro de levantamiento de capital accionario y de títulos para empresas, detentando una lista de 370 empresas con una capitalización de mercado de 345 mil millones de euros. Es decir, la parte italiana deberá convertirse en un elemento relevante de la Euronext. La “asociación propuesta” representará un mercado de 1 800 empresas y una capitalización de mercado de 4.4 billones de euros, considerando ya los impactos de la grave crisis económica provocada por la pandemia de Covid-19.

De igual manera, deberá ser la primera infraestructura de los mercados secundarios europeos, con una negociación diaria de títulos con valor de 11mil setecientos millones de euros, y el principal playeren financiamiento de acciones, que ya en 2018 captó 42 mil millones de euros de inversionistas interesados en participar en empresas europeas. Otro enfoque será el de incentivar un mayor involucramiento de pequeñas y medianas empresas (PMEs) en los mercados de capitales europeos.

Semejante peso deberá sentirse en la gestión de la Euronext, con un italiano nominado para la presidencia y otros dos en el consejo de administración.

Según el CEO de EuronexGroup, Stéphane Boujnah, la adquisición de la Borsa Italiana integra un plan estratégico para la creación de infraestructura principal de un mercado paneuropeo capaz de conectar las economías locales con los mercados globales de capital. Italia, observa, es miembro del G-7 y la tercera mayor economía de Europa, condiciones que le permiten pensar en diversificar las actividades y ampliar el plan geográfico de acción.

En conclusión, sin embargo, importa comentar que la Euronext es una empresa totalmente privada, siendo ella misma contada en bolsa, y que también opera vigorosamente en los mercados regulados de derivados financieros –algo mejor que las transacciones de derivados “de ventanilla” (OTC), totalmente especulativos y estipulados fuera del mercado. Al mismo tiempo, es propietaria de bolsa de valores europeas, ellas mismas estructuradas como sociedades anónimas privadas. Esta es la “magia” de los mercados y de las finanzas. Al final, el riesgo es cambiar solamente de dueño, más no la orientación.

A nuestro parecer, sería un importante avance si la Bolsa de Valores de Frankfurt, ya interesada en la Piazza Affari (Plaza de los Negocios en Milán, donde se ubica la “Borsa Italiana” –n.e) hiciera una alianza operativa con la Euronext, llevando consigo al KfW. En 2011, la Bolsa de Valores de New York había intentado adquirir la Deutsche Börse, afortunadamente, sin éxito. Con el involucramiento alemán, el proyecto pan-europeo sería, sí, amplio y fuerte. En este punto, los tres mayores bancos europeos de desarrollo, la CDP, la CDC y el KfW, socios en el Long TermInvestors Club, podrían trazar un fructífero cambio de rumbo en las bolsas de valores, orientándose principalmente hacia la circulación de capitales de apoyo al desarrollo productivo.

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