La importancia de la coordinación internacional contra la corrupción

MSIa Informa, 5 de febrero de 2021.-A finales del 2020, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), organizó el Día Internacional Anticorrupción, para ubicar la lucha contra la corrupción en el centro de varias iniciativas gubernamentales. Se trata de un importante y espinoso problema, y una de las grandes prioridades en el ámbito internacional, porque, para todos los países, la corrupción representa una de las mayores amenazas al crecimiento económico, además de minar los valores de la democracia y de ser una causa no secundaria de las desigualdades sociales.

Todo esto fue tema de la videoconferencia internacional organizada por el Foro Global de Transparencia e Intercambio de Información para Fines Tributarios, durante la cual se presentó un informe del 2020 publicado por el Foro. Creado en el año 2000 por la OCDE y posteriormente renovado y promovido por el G-20 en 2009, cuando este declaró “el fin de la era del secreto bancario”.

Hoy, involucra 161 jurisdicciones estatales, incluyendo miembros de la OCDE y otros participantes.

La pandemia de Covid-19 evidenció también la urgencia de combatir el “flagelo global” de la corrupción. En este sentido, se inició un nuevo programa de trabajo orientado hacia el enfrentamiento de situaciones de crisis y emergencia, denominado “Respuesta Global de la Aplicación de la Ley a la Corrupción en Situaciones de Crisis”. Al mismo tiempo, la OCDE intervino para apoyar las actividades de los gobiernos, con “Recomendaciones para la Integridad Pública”, con el objetivo de transformar cualquier acción aislada en una estrategia global. Es, ciertamente positivo que el Foro haya realizado entrenamientos especializados en el asunto, para varios miles de gestores públicos.

En realidad, la OCDE siempre ha estado a la vanguardia de esta batalla, desde 1999, cuando se inició la Convención Antisoborno, es decir, el trabajo conjunto contra el fraude.

Tarea importante, aunque, admítase, tardada: en 21 años, 615 personas físicas y 203 personas jurídicas fueron identificadas y condenadas por fraude, con 528 investigaciones en curso en 28 países.

Una de las intervenciones cada vez más importantes busca regular las actividades de lobby y promover transparencia y justicia en ellas.

En los últimos años. Los lobbies adquirieron un enorme poder. Ellos operan con grandes recursos financieros y capacidades, en nombre de intereses privados, muchas veces, en conflicto con el interés público de estados y comunidades. Incluso antes de la Gran Crisis de 2008, se estimaba que por cada miembro del Congreso estadounidense había por lo menos tres lobistas agresivos y, con frecuencia, altamente entrenados, quienes trabajaban para aprobar proyectos, programas y reformas legislativas de grandes prioridades para el mundo bancario, de seguros y financiero en general – y no solamente para ellos.

Más recientemente –y oportunamente-, la OCDE desarrolló directrices para ayudar a los gobiernos en la lucha contra la corrupción que, no nos olvidemos, desde hace algún tiempo, penetra en las empresas controladas por el Estado. Los daños y riesgos son enormes, cuando la corrupción y el crimen intentan penetrar y controlar a ciertas estructuras públicas. El propio concepto de Estado y autoridad pública sería ubicado en causa.

Por fortuna, la OCDE también se volvió bastante activa en la lucha contra los crímenes fiscales. De acuerdo con el informe del Foro Global, en 2029, 100 jurisdicciones estatales intercambiaron automáticamente información relacionada con 84 millones de cuentas financieras, representando activos por cerca de 10 billones de euros. Este compromiso de la OCDE y del Foro Global, en el período 2009-2020, hizo posible una “recaudación adicional” de más de 107 mil millones de euros para los fiscos nacionales, por intermedio de programas de emergencia voluntaria, investigaciones en centros offshore y otras medidas. Resaltamos que, de esta cantidad, 29 mil millones fueron captados en países en desarrollo.

La OCDE ha favorecido la creación de Grupos de Trabajo Anticorrupción en el G-20, para promover la convergencia de acción entre los estados miembros y apoyar la aplicación de padrones de comportamiento e intervención. Este es un hecho importante, aún más porque, en 2021, la presidencia italiana del G-20 pretende hacer de la lucha internacional contra la corrupción una prioridad.

Para 2021, el compromiso del Foro Global y de la OCDE es mantener un intercambio grande y puntual de información entre los países participantes, a pesar de las restricciones impuestas por la pandemia global. Se harán ajustes, si la pandemia genera situaciones difíciles, para que la cooperación internacional en el área tributaria no disminuya. Para esto, se decidió constituir un nuevo Grupo de Trabajo sobre Riesgos, para identificar previamente la ocurrencia de riesgos, en lo que atañe a la implementación y al cumplimiento de las normas relativas al intercambio de información.

Todas estas son medidas adecuadas, que van en la dirección correcta. Sin embargo, no se puede olvidar que el combate a la corrupción solamente podrá ser exitoso si la reputación de las empresas, CEO’s, gestores y las administraciones públicas fuera, realmente, elevada.

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