La “Fed” muestra nuevos riesgos financieros sistémicos

MSIa Informa, 2 de julio de 2021.- Después de intentar calmar los ánimos –como de costumbre- el último Informe de Estabilidad Financiera (FSR) del Sistema de Reserva Federal, presenta una impresionante lista de riesgos para la estabilidad financiera en Los Estados Unidos y en el resto del mundo.

Lo que ocurrió en marzo pasado, con el colapso del fondo “hedge” Archegos Capital Management, que dejó un agujero de más de 10 mil millones de dólares en algunos de los mayores bancos internacionales, todavía resuena en los oídos de los presidentes de “Fed”. En realidad, dicen que el problema podría ser cinco veces mayor de lo anunciado.

El FSR es publicado semestralmente, con el objetivo de prevenir otro episodio como la gran crisis de 2008.

El informe se centró en el significado y secuela del colapso de Archegos, destacando que las dificultades de las instituciones financieras no bancarias (el notorio “sistema bancario sombra” o “shadow banking”) afectan a todo el sistema financiero. “Las vulnerabilidades asociadas al apetito de alto riesgo, más allá de sus recursos creados con apalancamiento financiero, pueden no ser suficientes para hacer frente a riesgos importantes”.

Los valores de numerosos activos crecieron enormemente, superando récords del año pasado. Los índices accionarios y los precios de las acciones llegaron a sus máximos históricos. Por ejemplo, desde el inicio de 2021, el Standard & Poors 500 subió 12%; el Blomberg Commodity Index, acompañante de todas las “commodities” y productos alimenticios, subió 19% en un año. En el mismo período, los precios de los inmuebles en EUA aumentaron 12%.

Todo esto es el resultado de un insaciable “apetito” por ganancias siempre mayores. Al final, el exceso de liquidez, las tasas de interés casi negativas y los bajos rendimientos ofrecidos por los títulos tradicionales, como los del Tesoro estadounidense, han activado las inversiones especulativas. Tanto que, en lugar de comprar títulos públicos, las grandes empresas financieras prefieren comprar títulos corporativos o aquello ya considerados especulativos.

El verdadero peligro reside en un posible cambio repentino en las evaluaciones. De hecho, la “Fed” teme que algún evento pueda redefinir rápidamente los precios de los activos, acciones, títulos u otros instrumentos financieros. Así como en el caso de Archegos, cuando determinadas acciones se vendieron para cubrir daños operacionales, causando una repentina y acentuada caída de su valor.

En otras palabras, hay temores de que los especuladores puedan mitigar su “apetito por el riesgo” y reducir el frenesí de acciones y negociaciones más arriesgadas. El sistema está “viciado” y necesita de dosis cada vez más fuertes que corrigen el riesgo de provocar un colapso en un momento de abstinencia. Así como el vicioso necesita de ayuda profesional, el financiamiento especulativo necesita de intervención correctiva de gobiernos y Estados, cuando esto se haga necesario.

El FSR relaciona otros riesgos de vulnerabilidad del sistema: el agravamiento de la pandemia de Covid-19 y el aumento de las tasas de interés para hacer frente al aumento de la inflación. Incluso el presidente de “Fed”, Jerome Powell, manifestó cierta preocupación con el aumento de precios en algunos sectores, como el inmobiliario, y admitió que “no es realmente bueno que los precios en los EUA suban tanto”.

Por tanto, no sorprende que la “Fed” procure pasar a terceros las causas de los riesgos de su vulnerabilidad financiera, en primer lugar, hacia Europa y a los países emergentes: “Desarrollos negativos en las economías emergentes de mercado, estimulados en parte por un aumento en las tasas de interés a largo plazo, podrían tener repercusiones en Estados Unidos”. Sin embargo, se olvidan de reconocer sus responsabilidades. En realidad, el desarrollo económico de esos países es generalmente determinado por las políticas monetarias y financieras de Estados Unidos.

Incluso las medidas tomadas por China para contener la especulación en el mercado inmobiliario dicen, podría generar situaciones de estrés financiero interno con repercusiones globales, incluyendo a los propios Estados Unidos.

En último análisis, el FSR presenta una serie de análisis y preocupaciones, algunas de las cuales pueden ser compartidas. No obstante, son declaraciones escritas que pueden, cuando mucho, provocar discusiones mediáticas y académicas, pero no llevan a acciones efectivas por parte de las instituciones apropiadas como sería necesario.

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