La burbuja de las criptomonedas

MSIA Informa, 16 de julio de 2021.- ¡Perdemos la burbuja de las criptomonedas! En los últimos años, hemos vivido los devastadores efectos de las burbujas financieras de todos los tipos, desde las “pirámides” hasta los tradicionales “esquemas Ponzi” y otros organizados encima de títulos y productos financieros exóticos y difíciles de entender. Las criptomonedas representan un riesgo potencialmente mayor, pues combinan los efectos de las finanzas de alto riesgo y fuera de control con las medidas monetarias desestabilizadoras. En otras palabras, en el caso de una implosión de burbujas monetarias, no habría solamente quiebras en cadena y posibles rescates con dinero público, sino también potenciales situaciones caóticas en los mercados cambiarios.

En primer lugar, es apropiado analizar algunas teorías falsas. El primero, es el teorema de “suma cero”, según el cual ni siquiera las especulaciones más extravagantes representan problemas en sí mismas, toda vez que en cada transacción financiera una parte gana y otra pierde. En otras palabras, los problemas de ellos serían un “asunto de ellos”. La realidad es bien diferente, cuando las dimensiones involucradas son tales que llegan a la categoría de “sistémicas”, o sea, cuando los daños y quiebras ponen en riesgo la estabilidad de todo el sistema. Fue lo que ocurrió de forma avasalladora en la Gran Crisis de 2008-09, cuando bancos, aseguradoras y fondos financieros “demasiado grandes para caer” pusieron al sistema global en riesgo, forzando a los gobiernos y a los bancos centrales a intervenir para cubrir los agujeros.

La segunda teoría es aquella según la cual los capitales utilizados en las operaciones financieras y monetarias, especialmente las especulativas, serían limitados y contenidos, en relación con los recursos realmente pertenecientes a las operadoras. Desde hace tiempo, con los procesos de “apalancamiento”, este axioma no se aplica más. Cantidades pequeñas de recursos financieros iniciales pueden movilizar una cantidad de operaciones que pueden exceder cientos de veces las garantías subyacentes. También en este caso se asume que los valores nominales nunca tendrán que ser pagados, sino solamente los resultados líquidos de las transacciones financieras. Aun así, este teorema no se sostiene en el caso de una severa crisis, como se vio, recientemente, aunque en pequeña escala, con la quiebra del fondo “hedge” Archegos Capital Management.

Durante las últimas semanas. Presenciamos una peligrosa volatilidad en los valores relacionados a las criptomonedas, principalmente el bitcoin y el ether. Desde principios de 2021, los valores del bitcoin aumentaron vertiginosamente, impulsados por la Cpoinbase de Wall Street, la primera plataforma del mundo para la negociación de monedas digitales. La evaluación inicial del bitcoin fue de casi 100 mil millones de dólares, mucho mayor que los grandes bancos y corporaciones internacionales enlistados hace mucho tiempo en la Bolsa de New York.

En abril, el bitcoin llegó a un pico de 65 mil dólares, un aumento del 450% desde el inicio de 2021. Entonces, e un turbulento día de mayo, cayó a 30 mil dólares, permaneciendo por algún tiempo debajo de 40 mil.

Estos repentinos cambios son síntomas de una grave enfermedad. La contrario de cualquier título, las criptomonedas no tienen un valor intrínseco. Acciones o títulos, por ejemplo, reflejan un cierto valor real en forma de infraestructura o producción, que les proporciona un “amarre”. Las acciones, a un determinado precio, se vuelven atractivas para otros inversionistas. Por otro lado, el valor de las criptomonedas depende solamente de los comportamientos involucrados y de las decisiones de quien las detenta o desea negociarlas.

Por algún tiempo, estas han sido un serio problema para gobiernos y bancos centrales, pues están fuera de su control y operan, en realidad, de forma desregulada. Con un mercado de criptomonedas llegando a 2.2 billones de dólares en capitalización –una cifra ya impresionante.

En los Estados Unidos, el Departamento de Estado está planeando grandes acciones de control, después que algunas criptomonedas aparentemente se utilizaron por grandes instituciones en operaciones de lavado de dinero. El nuevo director de la Oficina del Contralor de La Moneda (OCC), Michael J. Hsu, anunció una revisión de la política regulatoria de criptomonedas. El acaba de sustituir a su antecesor nombrado en la presidencia de Donald Trump, quien, además provenía de Coinbase. En este contexto, por razones todavía no aclaradas, el dueño de la corporación de tecnología Tesla, Elon Musk, el primero en aceptar pagos de sus vehículos con bitcoins, dio repentinamente marcha atrás.

Hablando en nombre del Banco Central Europeo (BCE), la directora ejecutiva Isabel Schnabel fue muy clara, en una reciente entrevista con la revista alemana Der Spiegel: “En nuestra opinión, es equivocado describir al bitcoin como una moneda, porque no satisface las propiedades básicas de una moneda. Es un activo especulativo sin valor subyacente reconocible y está sujeto a grandes oscilaciones de precio…La preocupación es que la confianza en las criptomonedas puede evaporarse rápidamente causando perturbaciones en los mercados financieros. Es un sistema muy frágil”.

Anteriormente, la presidente del BCE, Christine Lagarde, ya había dicho: “Es imperativo que una actividad semejante al dinero, realizada por un actor privado, esté sujeta a las mismas reglas y mecanismos de control que el euro”.

El Banco Popular de China, el banco central chino, está preparando reglar para controlar y supervisar las criptomonedas, también para “evitar que la especulación con ellas cause grandes riesgos financieros”. Las instituciones bancarias chinas rehusarán pagos en criptomonedas. Esto también se aplica a las “stable coins”, criptomonedas que deberían tener una contrapartida en moneda tradicional, como el dólar o el yuan, y que intentan convertirse en nuevos instrumentos de pagos alternativos.

En Argentina, a principios de abril, el banco central exigió que todos los bancos privados del país divulgaran los nombres de los ciudadanos que tengan cuentas en criptomonedas o que las usen para operaciones de compra y venta. Las autoridades de Buenos Aires están intentando impedir una fuga de capitales y las criptomonedas se volverían una nueva herramienta para operaciones semejantes. Algunas criptomonedas también se volverían un sustituto del oro, para inversiones anónimas con el objetivo de protección contra la inflación y la desvalorización de la moneda nacional.

Incluso Turquía, que hasta recientemente apoyaba las monedas digitales, intervino mediante su banco central, prohibiendo las criptomonedas como medio de pago.

En último análisis, todos los gobiernos y sus bancos centrales enfrentan el mayor desafío desde la creación de los Estados nacionales, y esto también es aplicable a la Unión Europea. ¿La soberanía monetaria permaneces en manos públicas o será suplantada por intereses privados? Para los gobiernos, dejar el control de las monedas en manos privadas tendría peores consecuencias que la falta de control sobre el sistema financiero. Muchas críticas pueden y deben hacerse sobre el comportamiento excesivamente permisivo de los bancos centrales en el pasado, pero recordemos que ellos siempre funcionan como prestadores de dinero y fiadores de último recurso –algo que las criptomonedas nunca serán.

x

Check Also

15 de agosto de 1971: 50 años de desregulación

MSIa Informa, 20 de agosto de 2021.-Han pasado cincuenta años desde aquel fatídico discurso del ...