Joe Biden, OTAN y Malvinas

MSIa Informa, 25 de marzo de 2022.-Para que no haya dudas entre los que aún piensan que Estados Unidos es digno de confianza para los intereses de un Brasil soberano, reproduzco a continuación las declaraciones del entonces senador Joe Biden alineándose durante el conflicto de las Malvinas con el Reino Unido al ser un aliado en la OTAN, mientras menospreciaba los pactos de seguridad hemisféricos.

De hecho, la conducta estadounidense durante el conflicto del Atlántico Sur detonó el Sistema Hemisférico de Seguridad, basado en el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), el Tratado de Río de Janeiro, firmado en esa ciudad en 1947 y que entró en vigor en diciembre de 1948.  Esta doctrina de defensa hemisférica establecía que un ataque a uno de sus miembros sería recibido igual que un ataque a todos. O sea, el mismo principio que está contenido en los acuerdos originales de la OTAN. Para Biden, al igual que para su gobierno, tenía más peso de principio de la OTAN.

En 1982, el Establishment Angloamericano fundó el Diálogo Interamericano (DI) – en el mismo año que la guerra de las Malvinas- con el fin de crear un nuevo orden hemisférico bajo los auspicios de la Fundación Ford y el Instituto Aspen. En el orden propuesto no cabía una política de defensa militar, al contrario, en nombre de un «Proyecto democracia», se debía minimizar a las Fuerzas Armadas con miras a la desmilitarización y las apartaba de la defensa del desarrollo económico, se puso en la mira para ser quebrado el binomio seguridad y desarrollo, uno de los vasos capilares de la Doctrina Militar de varios estamentos del continente. Desmilitarizar y tomar el control de las grandes empresas estratégicas del Estado se convirtieron en los nuevos objetivos del orden hemisférico. De la misma manera ocurrió lo que más tarde se conoció como guerra híbrida, utilizando la estructura del movimiento ambiental-indigenista global, para suplantar ya no solo las funciones de los estados soberanos, sino el control efectivo de grandes áreas de territorios ricos en materias primas estratégicas.

Aunque el Nuevo Orden Mundial fue inaugurado con los bombardeos de la Guerra del Golfo contra Irak en agosto de 1990, para el hemisferio occidental este nuevo orden comenzó con los despliegues extrajuridiccionales de la OTAN, primero en abril de 1982 en las Malvinas y luego en diciembre de 1989 en la invasión de Panamá. De hecho, las Fuerzas Armadas de Brasil entendieron que se inauguraba una nueva fase mundial y por ello el imperativo de transferir fuerzas terrestres a la estratégica región amazónica, sin embargo, la realidad fue que se limitaban deliberadamente los presupuestos militares y la gran prensa las atacaba sistemáticamente.

La participación directa de la OTAN en el movimiento ecologista, pieza de una guerra híbrida contra Brasil y otros países iberoamericanos, y la forma en que tal alianza militar se ha estado comportando en el conflicto Rusia-Ucrania que, en esencia, ha provocado, debería servir de advertencia y motivación para recrear acuerdos de defensa en América del Sur, que por razones ideológicas se han congelado.

A continuación, la entrevista con la periodista Barbara Frum.

Barbara Frum: Existe en Washington el sentimiento de que los esfuerzos diplomáticos deben continuar, pero Argentina debe saber que, si la guerra estalla, Estados Unidos apoyará firmemente a Inglaterra, Hoy, el secretario de Estado, Alexander Heigh, sostuvo una reunión informativa con el comité de Relaciones Exteriores del Senado sobre el estado de las negociaciones. El senador Joseph Biden estuvo en esa reunión. Él es un senador demócrata que propone una resolución de apoyo a Gran Bretaña

Luego de la reunión con Alexander Heigh, ¿cómo ve usted las posibilidades de una solución diplomática?

Joseph Biden: Bueno, yo creo que el secretario de Estado fue preciso en sus apreciaciones de que las oportunidades son muy pocas. Yo preferiría no comentar sobre lo dicho en esa reunión, que fue secreta, en la cual el secretario de Estado no informó sobre la marcha de las negociaciones, excepto de que se están llevando a cabo y que el gobierno tiene esperanzas.

BF: Es muy prudente lo que dicen, porque vemos que el Senado está tratando de involucrarse quizá más con el bando británico. ¿Eso depende de cómo evalúa usted las probabilidades de un avance diplomático inminente?

JB: Pues bien, no es realmente así, mi resolución lo único que busca es definir de qué lado estamos, y ese es el lado británico. En realidad, yo creo en ayudar al proceso y no disminuir las posibilidades de la negociación.

Creo que los argentinos tienen que deshacerse de la noción de que Estados Unidos son verdaderamente neutrales en este asunto. Por eso creo que mi resolución para que el Congreso exprese públicamente el apoyo a la posición británica lo único que hace es ayudar

¿Cómo piensa usted que esto puede ayudar, porque esta resolución podría derrumbar al gobierno argentino? ¿Eso sería aceptable para usted?

JB: No, eso no es aceptable en el sentido de que yo lo desease; pero los hechos de este asunto tocan algo que es de gran interés hemisférico para Estados Unidos.

En primer lugar, diría que para Canadá también resaltaría. El asunto es que, si permitimos en esta parte del hemisferio la solución de reclamos o de disputas por la fuerza, propiciaríamos otra serie de actos y no solamente este. Segundo, la OTAN es una alianza donde nosotros hemos hecho un sólido compromiso, y es claro que el agresor es Argentina, y es claro que Inglaterra tiene la razón y también debería ser perfectamente claro para todo el mundo a quien Estados Unidos apoya.

BF: Usted mencionó los intereses hemisféricos de Estados Unidos, sigamos con eso. La OEA ha expresado su apoyo a la soberanía de Argentina. ¿No pierde algo Estados Unidos en las relaciones hemisféricas con su proposición?

JB: no hay duda de que Estados Unidos perderá algo, no importa qué suceda. La cuestión es que nosotros, a mi parecer, vamos a perder muchos más si no nos definimos por nuestros principios y a favor de quienes han sido nuestros aliados y si no apoyamos la alianza que es la más importante para Estados Unidos.

BF: Rápidamente ¿Me puede decir cómo ve el apoyo de la URSS a Argentina? ¿Si con esa posición no le estamos dando a ellos una nueva entrada a Latinoamérica?

JB: Insignificante, yo creo que los actos de la URSS son insignificantes. Su capacidad en la región es limitada, no hay pruebas de que los soviéticos estén haciendo ningún movimiento importante para intervenir en ningún lugar del hemisferio

BF: ¿Usted se sentiría mal si cayera la junta de Galtieri?

JB:  Lamentaría ver un cambio en la situación de una manera que permitiera una influencia mayor de la URSS o del comunismo en el hemisferio; pero lamentaría aún más que arruináramos una situación que ya es frágil y endeble respecto a la OTAN y con la solidaridad con la OTAN.

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