Jacques Baud: Putin ¿Señor de la partida?

En su nuevo libro ¿Putin -Herr des Geschehens?* (Putin ¿Señor de la partida?) Jacques Baud, deconstruye sistemáticamente las “fake news,” los prejuicios y la desinformación que la grande prensa occidental ha difundido en torno a la participación de Rusia en la guerra de Ucrania. El autor, es un economista y experto en seguridad ex funcionario del Servicio secreto suizo, en 2014 trabajara para la OTAN en Ucrania, posteriormente, en varias misiones ante Naciones Unidas.

La autora de este artículo recuerda una breve conversación sostenida recientemente con un exdiplomático estadounidense en Alemania, quien respondió a la pregunta de cómo veía la evolución de los acontecimientos de Urania: “Tenemos que enviar más armas a Ucrania, para que pueda ganar esta guerra.” Interrogado sobre el peligro de un conflicto nuclear, respondió que “esta no es una amenaza seria.” (¡) Otro aspecto de la conversación fue la historia de las primeras bombas nucleares que Estados Unidos detonó sobre Hiroshima y Nagasaki (6 y 9 de agosto de 1945) para poner fin a la guerra con Japón. El interlocutor agregó que en ese entonces “una bomba nuclear” estaba destinada a Alemania (¡), la cual, sin embargo, capituló antes, el 8 de mayo de 1945.

Este ejemplo ilustra la desgracia de negar sistemáticamente la realidad de la guerra ucraniana, con la repetición de la aterradora ilusión de que con más armas “podemos y vamos a ganar la guerra.” El libro de Jacques Baud señala a la perfección que los “prejuicios” que corren en Europa no se corresponden a la realidad y que las decisiones políticas que parten de prejuicios tendrán el efecto contrario. Por ello la conclusión de Baud al final del libro es que el presidente ruso, Vladímir Putin, a pesar de las enormes sanciones impuestas a su país y de las predicciones de su fracaso, “tiene en sus manos los acontecimientos.”

Deconstrucción de mitos y mentiras

Baud revisa varios mitos en su libro. Comienza con la historia de la expansión de la OTAN al Este, la cual se inicia después del derrumbe del comunismo. Esto incluye la integración de Hungría, de la República Checa y de Polonia en 1999, seguida por la de los tres estados bálticos, de Eslovaquia, de Eslovenia, Rumania y Bulgaria en 2004. Cuando Estados Unidos comenzó a pensar en estacionar “Sistemas de defensa contra proyectiles balísticos” en Europa oriental (Polonia y Rumania) -según Baud- cambió el “mapa geopolítico de Europa,” lo cual puso a la OTAN más cerca de la frontera rusa.

Este “cambio” de la política de Estados Unidos y de la OTAN fue también la razón del duro discurso que el presidente Putin pronunció en la Conferencia de seguridad de Múnich de 2007. En él se refirió a las garantías que se le habían ofrecido a Gorbachev en 1990 y 1991, que claramente excluían la expansión de la OTAN hacia el Este. Baud menciona varios documentos -como los documentos publicados en diciembre de 2017 por el “Registro de Seguridad Nacional” (Universidad George Washington). “Lo documentos a los que se les retiró la condición de secretos mostrarían claramente que las garantías de seguridad contra la expansión de la OTAN fueron dadas a los líderes soviéticos por Baker, Bush, Genscher, Kohl, Gates, Mitterrand, Thatcher, Hurd, Major y Wörner” (NAS 12/12/2017 Washington, DC).

Baud subraya que, aunque “sea correcto que no existe ningún tratado ni ninguna decisión por escrito del Consejo del Atlántico Norte” que pruebe las garantías ¡esto no significa que no hayan sido expresadas!  Persiste en la actualidad el sentimiento de que la URSS, perdedora de la Guerra fría, no tenía nada que decir en el desarrollo de los acontecimientos mundiales. Esto es equivocado, según Baud, “Desde noviembre de 1989 la idea de la reunificación de Alemania estaba en el aire. Occidente sabía que a la URSS vencedora de Alemania en 1945 se le concedió el derecho veto de jure respecto a la reunificación. Occidente estaba obligado, por lo tanto, a obtener el consentimiento de la URSS y a respetar sus intereses legítimos de seguridad.”

Según Baud, esto es lo que Genscher declaró en un discurso pronunciado el 31 de enero de 1990 en Tutzig (así lo informó el embajador estadounidense en Bonn en un cable secreto). “Genscher advierte, sin embargo, que cualquier intento de extender las estructuras militares de la OTAN hacia el territorio de la actual RDA, estorbaría a la unificación alemana.” Esto significaría para la URSS, que la OTAN ipso facto estaría más cerca de la frontera soviética. En ese entonces todavía existía el Pacto de Varsovia y la doctrina de la OTAN permanecía intacta. Por ello era legítimo que la URSS viera en esto un riesgo para su seguridad.

Cabría agregar que la URSS con la reunificación alemana y la retirada de su Grupo de Fuerzas Armadas Soviéticas (GFAS), sus tropas para contingencias más fuertes y más modernas, aceptaba esto, lo cual tenía por consecuencia el debilitamiento significativo de su posición estratégica en Europa. Es por ello que el ministro de Relaciones Exteriores Genscher explicó: (…) “Los cambios de Europa y la reunificación alemana no deben conducir a recortar los intereses de seguridad soviéticos. Por ello la OTAN debe excluir la extensión territorial hacia el Oriente, es decir, acercarse a las fronteras soviéticas.”

Grobachev tomo rápidamente tal consentimiento y lo llevó al secretario de Estado de EUA, James Baker para entablar conversaciones inmediatas. Para despejar todas las dudas de Gorbachev, Baker declaró el 9 de febrero de 1990: “No sólo para Estados Unidos sino también para otros países europeos es importante tener garantías de si Estados Unidos mantendrá su presencia en Alemania en el marco de la OTAN, y que la jurisdicción militar actual de la OTAN no se extenderá una sola pulgada hacia el Este.” (Registro de las conversaciones entre Mijaíl Gorbachev y James Baker, 9 de febrero de 1990; Registro de Seguridad Nacional, Universidad George Washington, DC.)

Hasta aquí había un “acuerdo” independiente de la existencia de documentos escritos. El problema era, no obstante, que Occidente, el particular los estadounidenses, entendían el derrumbe del comunismo como “su victoria,” querían la victoria total y que Rusia no tenía más voz. Occidente no había ganado la Guerra fría. El sistema comunista la había “perdido,” en realidad. No podía sobrevivir.

Los halcones de Estados Unidos vieron la oportunidad de destruir completamente a Rusia. Robert Gates revela en sus memorias que el entonces secretario de la Defensa, Dick Cheney, estaba determinado a “aniquilar a Rusia.” Según Gates: “En 2000, en un periodo de gran humillación y dificultades para Rusia, impulsar la expansión de la OTAN a Oriente, cuando se había hecho creer a Gorbachev y a otros que esta no tendría lugar por lo menos en el futuro cercano, no sólo obscureció la relación entre Estados Unidos y Rusia, sino que hizo más difícil trabajar constructivamente con Rusia.”

Baud subraya al referirse a la crisis de Ucrania que esta muestra la ausencia de “pensamiento estratégico” en Occidente. Esto explica la propuesta que Rusia presentó por escrito, a mediados de diciembre de 2021, a Estados Unidos y a la OTAN para firmar un tratado tripartita sobre el tema de las garantías de seguridad.

Cómo evolucionó la crisis ucraniana

Baud demuestra en el terreno de la historia de la crisis ucraniana que no fueron los rusos, sino los estadounidenses los que hicieron todo para “debilitar a Europa y dividirla.” En concreto se refiere al “Euromaidán 2014” calificándolo de un “golpe de Estado” con el respaldo de la Unión Europea y de Estados Unidos. En ese entonces se depuso con violencia a un gobierno que, según la OSCE, era “transparente y honesto”, con un enorme carácter de democracia. (…) “Euromaidán estuvo lejos de ser una revolución popular, pues fue realizada por una minoría de “elementos nacionalistas radicales” del oeste de Ucrania (Galicia) que no representaba a la totalidad de la población ucraniana.

El primer acto legislativo del parlamento que surgió del derrocamiento fue la abolición de la Ley Kivalov-Kolesnitshenko de 2012, que establecía que el lenguaje ruso era igual al lenguaje oficial ucraniano y prohibieron la circulación de la prensa simpatizante con Rusia. Occidente legitimó el golpe de Estado de la derecha extremista, sin decir nada de que los golpistas arrestaron al secretario general del partido de oposición más grande, Plataforma Opositora, Victor Medvedchuk. Al mismo tiempo, en el Donbás, más del 80 porciento de las víctimas civiles fueron provocadas por las bombas ucranianas, es decir, según Baud el “gobierno ucraniano masacró a su propio pueblo con el consejo militar de la OTAN y de la Unión Europea.”

El autor muestra que los vínculos entre los revolucionarios de Maidán y la “extrema derecha” se remontan al tiempo en el que parte de Ucrania estuvo sometida al dominio de la Segunda división SS, Das Reich, que había liberado Jarkov en 1943 en lucha con el Ejército Rojo. Su emblema fue tomado por el regimiento Azov. Desde Euromaidán se pueden ver en las manifestaciones banderas de la extrema derecha y retratos de Stefan Bandera. Según Baud, entre las milicias ultranacionalistas más importantes destaca el regimiento “Azov; el ejército voluntario ucraniano UDA,” que es financiado por Estados Unidos y por algunos estados europeos; los “paramilitares patriotas ucranianos” que quieren luchar con los separatistas pro-rusos; la autodefensa nacional ucraniana -una milicia nacionalista antirrusa- Pravi Sektor (Sector derecho). Según Baud, la prensa occidental guarda silencio sistemáticamente sobre el carácter extremista de algunos movimientos de ultra derecha y sobre su influencia en el gobierno ucraniano.

Baud reporta que en 2014 trabajó para la OTAN y observó la crisis ucraniana desde su interior. “Era claro desde el principio, según él, que la crisis fue caldeada por Occidente.” Hay videos que muestran que los golpistas fueron respaldados por hombres armados que hablaban inglés con acento estadounidense. La revista, Der Spiegel reportó la presencia de milicias de la empresa Academi (la ex Blackwater).

La cuenta regresiva para la guerra

Desde la primavera de 2021, dice Baud, los estadounidenses comenzaron a amenazar con la monstruosa perspectiva de la ofensiva rusa en Ucrania. Selenski anunció el 24 de marzo el decreto para reconquistar Crimea y estacionar tropas en el Sur del país. En ese tiempo se realizaban los ejercicios de la OTAN “Defender Europa 21” de marzo a junio de 2021 cerca de la frontera rusa y del Mar Negro. Ningún medio reportó los movimientos de las tropas ucranianas de mediados de marzo a finales de abril. Seis meses después, (30/10/2021) el Washington Post habló sobre el inusual desplazamiento de tropas rusas a la frontera ucraniana. El 23 de enero de 2022, parte del personal diplomático estadounidense de Kiev fue retirado. Lo que estaba sucediendo en realidad, según Baud, eran los preparativos para el ataque ucraniano de las repúblicas autónomas. Nadie reportó esto en Occidente.

El secretario de Estado estadounidense, Anthony Blinken, en un discurso pronunciado ante el Consejo de seguridad de las Naciones Unidas el 17 de febrero de 2022, dijo:

“No sabemos cómo evolucionarán las cosas exactamente… pero Rusia quiere crear el pretexto para un ataque. Este podría ser un ataque violento, del que culparían a los ucranianos o una acusación contra el gobierno ucraniano. No sabemos de las razone para ello. Podría ser un supuesto ataque terrorista con bombas en Rusia, el descubrimiento inventado de una tumba común, un dron que ataques civiles o un ataque químico real o inventado. Rusia puede describir este suceso como limpieza étnica genocida y ridiculizar un concepto que nosotros tomamos con seriedad, en particular yo, por mi historia familiar.” (Anthony John “Toby” Blinken nació en la ciudad de Nueva York el 16 de abril de 1962 de padres judíos. Sus antecesores provienen de Ucrania, de Alemania y de Hungría EH). “Segundo: el gobierno ruso puede convocar una sesión de emergencia para abordar la crisis. El gobierno dirá que tiene que hacerlo para defender a los rusos de Ucrania. Entonces comenzará el ataque, los proyectiles y las bombas rusas caerán por toda Ucrania. Los canales de comunicación se destruirán. Comenzarán los ciberataques contra instituciones claves de Ucrania. Luego los tanques y los soldados rusos tomarán puestos claves que han sido detallados en planos. Creemos que el objetivo de Rusia es Kiev -una ciudad con 2 millones 800 mil habitantes. Tenemos información de que Rusia atacará a grupos ucranianos.” (state.gov17/02/2022).

El 16 de febrero, Ucrania intensifica el fuego de artillería contra la población de las “repúblicas autónomas” de Donbás, donde muchas ciudades son evacuadas. Ninguna publicación occidental habla de estos acontecimientos.

Baud contempla una enorme probabilidad de que unidades de la CIA fueran llevadas al Donbás en febrero para cometer actos terroristas. Según Baud “todo apunta al hecho de que Estados Unidos quería que Rusia desatara un ataque, y así poder imponer sanciones ejemplares al país. Alemania decidió detener la certificación del Nord Stream 2 (22/02/2022) que desde un principio se había convertido en un objetivo de Estados Unidos.

Las repúblicas de Donezk y Lugansk pidieron el 23 de febrero    ayuda militar a Rusia, a la luz de la intensa ofensiva ucraniana. En su discurso del 24 de febrero, el presidente Putin definió sus objetivos, la desmilitarización y la desnazificación de Ucrania; la neutralidad y evitar la instalación de sistemas de armas Occidentales en territorio ucraniano. Putin pone en alerta las fuerzas nucleares rusas el 27 de febrero.

Baud concluye que la rusofobia de los “nuevos europeos” es el principal talón de Aquiles  de la OTAN, ya que el incidente más pequeño puede llevar rápidamente a la catástrofe nuclear. Si se tiene en mente el posterior aumento de las entregas rusas de petróleo y de combustible para cohetes a Estados Unidos, destaca que a finales de abril de 2022 hubo un cambio en la política de las armas nucleares de Estados Unidos, cuando se abolió el principio del “no primer uso.” Desde entonces, el presidente Biden conduce una política que deja todas las opciones abiertas. Las armas nucleares no sólo como respuesta a un ataque nuclear, aino también como una “reacción a amenazas no nucleares,” es decir, Estados Unidos permite el despliegue de armas nucleares en cualquier momento.

El libro compila material muy detallado sobre los preparativos de la actual guerra ruso-ucraniana, la que bien puede escalar con facilidad hasta convertirse en un conflicto nuclear, a menos que prevalezca la razón y se den los pasos para un alto al fuego y una paz duradera.

*¿Putin -Herr des Geschehens? Auflage, Westend Verlag, Frankfurt an Main, 2023. Título original ¿Poutine: Maitre de Jeu? Primera edición en Francia, 2022, Editions Max Milo, 2022.

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