Hora de echar a los neoconservadores al basurero de la Historia

A secretária de Estado Adjunta Victoria

A secretária de Estado Adjunta Victoria “Foda-se a UE” Nuland

A medida que pasan los días, la doble tragedia de los refugiados y la brutal irrupción del Estado Islámico (EI) en el de por sí conflagrado Oriente Medio, se percibe como lo resultante de la agenda hegemónica belicista del gobierno de los EUA, apoyado por una coalición de gobiernos europeos integrantes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). De hecho, ninguna de las dos hubiera ocurrido, si Washington y sus alados no se hubiesen empeñado antes en destruir el Irak de Saddam Hussein y la Libia de Muamar Gadafi, además de la furiosa embestida contra la Siria de Bashar al-Assad.

En rigor, lo que hoy presenciamos es una obstinación cuasi demencial en la preservación de una estructura de poder, que amenaza con convertir los incendios de Oriente Medio, África y Ucrania en una colosal tempestad de fuego, poniendo en jaque toda y cualquier perspectiva de reversión de la crisis sistémica global en un futuro previsible. En el centro de ella, se encuentra un bien articulado grupúsculo de ideólogos empeñados en usar la fuerza militar como instrumento preferencial de política exterior, los llamados “neoconservadores”, quienes ha repartido la baraja en Washington prácticamente desde el final de la Guerra Fría, a inicios de la década de 1990.

Fue en aquel momento que, en respuesta a la ola de entusiasmo desatada en todo el mundo con la caída del Muro de Berlín y la disolución del imperio Soviético, con la perspectiva de establecer por primera vez en la Historia un marco de cooperación mundial para el desarrollo y el progreso, ellos se firmaron como apologistas de la fuerza bruta como opción preferencial de los EUA como el nuevo polo singular del poder mundial-el llamado “Nuevo Orden Mundial”, como lo proclamó el entonces presidente George H.W. Bush (1989-1993).

Para preservar su agenda, estos supremacistas y apologistas de  de la fuerza bruta no han dudado en llevar a toda la civilización mundial a la ruina.

Un cuarto de siglo después, tras de un rosario de tragedias que podrían haber sido evitadas, la agenda de los “neocons” se ve ahora puesta en jaque por el surgimiento de la Federación Rusa de Vladimir Putin como un contrapunto a los designios unilaterales de Washington.

A principios de agosto, el gobierno ruso propuso el establecimiento de una amplia coalición internacional para enfrentara al EI, cuestión que algunas voces sensatas venían proponiendo desde que la superpandilla islamista ocupó grandes porciones de Irak y Siria y tenía ambiciones también en la conflagrada región del Gran Oriente Medio. La propuesta voceada por el canciller Sergei Lavrov, contempla una unión de esfuerzos entre las potencias occidentales, países árabes del Golfo Pérsico, Siria, Irak, Irán, Rusia, el grupo chiíta libanés de Hezbollah y las milicias kurdas, debidamente sancionada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y con un mandato para una intervención militar en gran escala contra el EI.

Un mes después, a inicios de septiembre, el propio presidente Vladimir Putin reiteró que ha procurado establecer una alianza Rusia-EUA para encabezar la lucha contra los yihadistas islámicos, en Siria, Irak y otras regiones. El líder del Kremlin anunció también la intención de presentar el plan en la asamblea general de las Naciones Unidas que inicia esta semana.

En paralelo, Moscú ha ampliado los envíos de material militar al régimen del presidente sirio Bashar al-Assad, dejando clara la intención de apoyar su permanencia y la búsqueda de una solución política para el conflicto que lacera al país hace cuatro años y medio.

En la reunión de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), en Dushanbe, Tayikistán, Putin se volvió a referir a la amenaza del EI y a la necesidad del compromiso sirio en el proceso.

“La situación de Siria es muy grave. El EI está controlando amplios territorios de Irak y de Siria. Los terroristas declaran abiertamente que tienen planes para la Meca, Medina, Jerusalén, así como planes de expansión hacia Europa, Rusia, Asia Central y el Sudeste. Extremistas de muchos países, incluyendo, desgraciadamente, los países europeos, Rusia y la Comunidad de Estados Independientes, han sido entrenados ideológica y militarmente en las filas del EI.

“Evidentemente, estamos preocupados con el hecho de que están regresando. Y es obvio que sin la activa participación del gobierno sirio y de su ejército es imposible acabar con los terroristas, en el país y en la región entera, o proteger del exterminio, de la esclavización y de la barbarie al multiétnico y multiconfesional pueblo sirio”, afirmó Putin. (RT, 15 de septiembre de 2015).

Putin reafirmó el apoyo a Siria, el cual ha causado números ataques histriónicos entre los gobiernos y la prensa occidentales. “Estamos proporcionando ayuda técnica y militar a Damasco y continuaremos haciéndolo. Estamos  llamando a otros países para que se nos unan en esto”.

En Washington, blanco principal de la propuesta rusa, la respuesta fue ambigua. Por un lado, según el periodista investigador Robert Parry, el presidente Barack Obama habría incentivado a Putin, mediante interlocutores tras bastidores, a apoyar al acosado gobierno sirio, como parte de la lucha contra el EI (Consortiumnews.com del 15 de septiembre de 2015). El problema es que el Departamento de Estado está infestado por los “neocons”, en el caso, representados por la insuperable secretaria de Estado Asistente para Asuntos Europeos y Euroasiáticos, Victoria “jódase la Unión Europea” Nuland, cuyo esposo, Robert Kagan, es uno de los principales ideólogos de la facción ultrabelicista. Sin sorpresa, el Departamento de Estado se movilizó rápidamente contra la propuesta rusa, incluyendo presiones a  Grecia y Bulgaria para que prohibieran el sobrevuelo en sus territorios de aviones rusos que  van con rumbo a la base aérea de Latakia, en el litoral norte del país.

En conjunto con la contraofensiva diplomática, los “neocons” accionaron a sus escribanos de siempre para disparar nuevas ráfagas de artillería mediática contra Putin, a quien consideran el enemigo número uno. Ejemplo es el capcioso artículo “No confiemos en Putin en la cuestión siria”, escrito por Andrew Foxall, director del Centro de Estudios sobre Rusia de la Sociedad Henry Jackson, publicado en varios diarios del planeta el pasado 15 de septiembre. Para referencia, la Sociedad Henry Jackson, con sede en Londres, es uno de los principales centros de difusión de la ideología “neocon” en Europa.

Foxall eructa bilis, al hacer explícita la estrecha mentalidad confrontacionista de su cábala:

“Si se obtuviera un nuevo entendimiento con Siria, Ucrania sería inconvenientemente olvidada. Esto amenazaría debilitar las sanciones relacionadas a Ucrania impuestas por Occidente, y proporcionaría al Sr. Putin el tácito reconocimiento de la anexión de Crimea por Rusia y de la dominación del este de Ucrania por Moscú.

“Así, Rusia  habría triunfado sobre el orden mundial impuesto por Occidente después del fin de la Guerra Fría (sic).  Los enemigos  de los EUA, desde  China  hasta Irán, verían esto como una invitación para redefinir sus relaciones con Washington.

“El Occidente debería considerar todas las opciones sobre Siria –inclusive una coalición internacional con Rusia contra el Estado Islámico, Pero, si este fuera el camino escogido, Occidente debe dudar de que pueda confiar en el Sr. Putin, que la inteligencia compartida por Rusia fuera creíble, o de que el Kremlin pudiera ayudar a negociar un entendimiento diplomático en Siria, que el Occidente y sus aliados árabes puedan apoyar.

“Georgia y Ucrania muestran lo que ocurre cuando Occidente no bloquea la coercitiva diplomacia rusa. No debemos dejar al Sr Putin dictar los términos de la cooperación. Hacer esto implica el riesgo de repetir errores pasados”.

Semejante diatriba es característica del arsenal intelectual de los “neocons”, especialistas en distorsionar los hechos para encuadrarlos en su moldura exclusivista y sectaria. Al mismo tiempo revela la furia de la facción belicista con el aparente éxito del apoyo ruso al régimen de Assad, desde que Moscú trazó una línea roja en el piso, en agosto de 2013, al impedir un entonces inminente ataque estadounidense a Siria. Para complicarles los planes, algunos gobiernos europeos ya  comienzan a repensar sus posturas frente al presidente sirio.

En visita a Teherán el 8 de septiembre, el canciller austríaco Sebastian Kurz afirmó que Occidente debería dialogar con Assad y sus aliados, Irán y Rusia, para crear un frente común contra el EI. “En mi opinión, la prioridad es la lucha contra el terror. Esto no será posible sin potencias como Rusia e Irán… Necesitamos una perspectiva pragmática común al respecto, incluyendo la participación de Assad en la lucha  contra el terror del EI”, (Yahoo News, 8 de septiembre de 2015).

Anteriormente, el presidente iraní Hassan Rouhani había dicho que su país está listo para conversar con los EUA y Arabia Saudita, con el objetivo de promover negociaciones para  cercar la guerra civil en Siria y pacificar el país.

En la víspera, el canciller español José Manuel Margallo, ya había pedido negociaciones con Assad, para poner fin a la guerra civil.

En un artículo escrito para el sitio Unz Review, con su habitual estilo cáustico e irreverente, el bloguero The Saker comentó la situación.

“Lo que parece estar ocurriendo es esto: aparentemente, los rusos están enviando algunos equipos limitados, pero importantes, para proporcionar asistencia inmediata a las fuerzas sirias. Al hacerlo así, también crearon las condiciones para  mantener abiertas todas sus opciones. Entonces, aunque no haya una intervención rusa vigorosa, definitivamente, algo cambió en el conflicto sirio (…)

“Resumiendo, yo diría los siguiente: los anglo-sionistas están histéricos, porque su guerra contra Siria fracasó. Aunque el Daesh (nombre árabe del EI) haya creado pánico y terror en varios países, hay muchas señales de que los países locales están gradualmente determinados a hacer alguna cosa. Los EUA también fracasaron en librarse de Assad, la crisis masiva de refugiados desató una gran crisis política en Europa y, ahora, los europeos están viendo a Assad de una manera dramáticamente diferente a la de antes. Rusia, claramente, decidió involucrarse políticamente con todas las potencias regionales, efectivamente, desplazando a los EUA, y hay buenos indicios de que está dejando abiertas sus opciones. Y, aunque no haya motivo alguno para sospechar  que Rusia esté planeando una gran intervención militar en el conflicto, en términos de cantidad, hay señales de que el apoyo ruso llegó a un nuevo nivel “(The Saker.is 13 de septiembre de 2015).

La insistencia rusa en un entendimiento con Assad es un factor imprescindible para el combate al EI, pero representa apenas el primer paso, como ha sido observado desde el surgimiento de la superpandilla islamita.

Con un poco de optimismo realista, se puede esperar que de ahí pueda surgir un serio esfuerzo internacional, no solo para apagar los incendios de toda la región del Gran Oriente Medio, sino también para neutralizar a los pirómanos que se aferran en alimentarlos como parte de su estrategia hegemónica.

A propósito, es sintomática la histeria de los”neocons” ante los avances de la diplomacia rusa y de la aparente reorientación en el conflicto sirio, que podría representar una inflexión decisiva rumbo a un proceso de pacificación de la región, sin lo cual, igualmente, no será posible una confrontación seria de la crisis sistémica global. Así que ya se está pasando la hora de poner a la ideología “neoconservadora” en un camisa de fuerza moralmente equivalente a un juicio de Nuremberg.

Tragedia de los refugiados: Europa paga la cuenta de su sumisión a los planes belicistas de EEUU

Cuando los adultos no quieren admitir algo, en ocasiones, como el proverbial cuento de Hans Christian Andersen “El traje nuevo del emperador”, es necesario que un niño les llame la atención sobre la desnudez de la realidad.  O dos, como sucede en la tragedia de los refugiados que huyen masa a Europa, para escapar de las guerras y del hundimiento de sus sociedades.

Una de ellas fue la del pequeño sirio Aylan Kurdi, de apenas tres años, quien muriera ahogado junto con su hermano de cinco años y su madre en el naufragio de la precaria embarcación en la que su familia trataba de llegar a la isla griega de Kos.  La otra fue de otro niño sirio, Kinan Masalmeh, diez años más grande, que tuvo más suerte que Aylany consiguió llegar a Hungría, donde fue entrevistado por la red Al-Jazira, en una estación ferroviaria de Budapest.  El video de 45 segundos se hizo viral en internet pues la respuesta del joven refugiado a la pregunta de si tenía alguna cosa que decir a los europeos expone la realidad que muchos han preferido ignorar sobre el conflicto de Siria.  Kinan dijo, en inglés, lo más elemental: “Los sirios necesitamos ayuda ahora.  Sólo detengan la guerra.  No queremos quedarnos en Europa.  Sólo paren la guerra.  Sólo eso.”

Para completar el escenario de la realidad, no obstante, es necesario recurrir a algunos adultos comprometidos de forma efectiva con una solución del conflicto, lo que incluye un enfrentamiento definitivo con las hordas del Estado islámico (EI).

En Vladivostok, donde participó en el Foro Económico Oriental, el Presidente ruso, Vladimir Putin, reafirmó su propuesta de llevar a cabo una intervención internacional coordinada contra el EI, al mismo tiempo que señalaba la causa de la ola de refugiados sirios:

“Es claro, sabemos que existen puntos de vista diferentes para Siria.  A propósito, la gente no está huyendo del régimen de Bashar al-Assad, sino del Estado Islámico, que capturó grandes regiones de Siria y de Irak y está cometiendo atrocidades allí. Es por ello que están huyendo.  Ellos matan a centenas y millares de personas, las queman vivas o las ahogan, cortan las cabezas de las personas.  ¿Cómo se espera que la gente pueda vivir allí?  Es claro que están huyendo” (RT, 4/09/2015).

El canciller Sergei Lavrov respondió, en Moscú, a las acusaciones de las capitales occidentales sobre el envío de equipo militar y de fuerzas armadas rusas a Siria, las cuales se habían repetido con insistencia en los últimos días, con un mensaje directo:

“Nosotros ayudamos y seguiremos ayudando al gobierno sirio a equipar el Ejército  con todo lo que necesita para evitar (la repetición de) el escenario libio y otros acontecimientos lamentables que ocurrieron en aquella región, porque algunos de nuestros socios occidentales están poseído por la idea de remover regímenes indeseables” (Sputnik Newa, 10/09/2015).

La verdad es que no se necesita un conocimiento demasiado profundo de geopolítica para concluir que el surgimiento del EI y de la tragedia de los refugiados tienen su origen común en la decisión estratégica de los grupos belicosos del  “establishment” oligárquico angloamericano de convertir a África del Norte y el Medio Oriente en uno de los campos de batalla del “choque de civilizaciones,” la fórmula escogida para sustituir a la Guerra Fría. En lo que toca a Europa, el viejo continente está pagando el precio de someterse a tales planes, personificados en las atribuciones de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), crecientemente convertida en la “gendarmería” de alcance mundial, cuyos actos desde hace mucho dejaron de restringirse a su zona de jurisdicción original.

La destrucción de la Libia de Muamar Jadafi y la obsesión enfermiza con el derrocamiento del Presidente sirio, Bashar al-Assad, son manifestaciones claras de la pusilanimidad de los gobernantes europeos, que sencillamente no logran apartarse del alineamiento semiautomático con Washington que ha prevalecido desde el final de la Segunda Guerra Mundial, a pesar de que el plan estadounidense es contrario, frontalmente, a los intereses mayores de Europa.

Tal estado de espíritu se manifestó con la increíble respuesta continental a los recientes acontecimientos, con la decisión de efectuar ataques aéreos en territorio sirio.  En entrevista con la res CNN, el Primer ministro francés, Manuel Valls, explicó la “lógica”  del raciocinio:

“En este momento hay millones de sirios sin protección.  Existen campos de refugiados en Líbano, en Jordania, en Turquía, que albergan  entre cuatro y cinco millones de sirios.  Y nosotros no vamos a recibir 4 o 5 millones de sirios, entonces el problema se tiene que enfrentar en su fuente de origen.  Estos son temas muy difíciles.  Y, es claro, en Siria, mientras no encontremos una solución política, mientras no hayamos destruido ese grupo terrorista, el EI, mientras no nos hayamos librado de Bashar al-Assad, no encontraremos una solución”.

Por esas y otras cosas, tal vez, la descripción más sintética de ese cuadro dantesco haya sido la del escritor angoleño José Eduardo Agualusa en su columna semanal del periódico brasileño O Globo del 7 de septiembre:

(…) La imagen del cuerpo de un niño de tres años en una playa de Turquía corrió el mundo con la leyenda: ‘la humanidad da la espalda.”  Vemos todo esto y comprendemos, horrorizados, que, al final de cuenta, los bárbaros ya tomaron Europa.  Los bárbaros están instalados en el poder, en Hungría, pero también en Portugal.  Los bárbaros gobiernan el Reino Unido, Francia e Italia.  Los bárbaros triunfaron”.

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