Fuerte reacción de Lavrov a la campaña contra Rusia de la UE

MSIa Informa, 18 de febrero de 2021.-En la actualidad es mucha la histeria que domina el debate en Alemania y en la Unión Europea hacia Rusia. La situación se está deteriorando rápidamente hacia una nueva “Guerra fría”. El escándalo Navalny es sólo la superficie. Si vemos más a profundidad, podremos observar que en medio de la pandemia del coronavirus y con una Alemania más preocupada por las elecciones regionales de marzo y con las federales de septiembre, con la posible llegada al gobierno federal de los verdes.

El ministro de Relaciones exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, en una conferencia de prensa el pasado 12 de febrero fue muy terminante al declarar que será culpa de la Unión Europea si se llega a la ruptura completa entra Rusia y la UE.La frase “Si quieres paz, prepárate para la guerra”, conmocionó y provocó la indignación en particular entre los políticos y la prensa alemanes. Sin embargo, si queremos llegar a entender cabalmente lo que está sucediendo ahora, tenemos que ver los acontecimientos de las últimas semanas.

Uno de los principales ha sido el escándalo Navalny, quien desde 2011 lleva a cabo en Rusia una campaña contra la corrupción dirigida contra el gobierno de Putin. El 20 de agosto de 2020 durante una campaña preelectoral centrada en la cantilena contra la corrupción, en camino de regreso de Tomsk (Siberia) a Moscó, Navalny se colapsó durante el vuelo. El avión hizo un aterrizaje de emergencia en la ciudad de Omsk. Los médicos le diagnosticaron un trastorno de metabolismo. La esposa de Navalny, Julia, con la sospecha de que su esposo había sido envenenado, se comunicó de inmediato con el presidente Putin para pedirle que diera el visto bueno para transportar a Navalny a Alemania, a lo cual el mandatario ruso accedió luego de comunicarse con la Canciller alemana, Angela Merkel.

Luego de su llegada a Berlín el 22 de agosto, Navalny fue hospitalizado en la “Charité”, donde, bajo la protección directa de Merkel, fue atendido. El hospital envió muestras de Navalny al Instituto del Ejército Federal Aleman, el cual concluyó que se habían detectado muestras del veneno Novichok en las muestras de Navalny. Esos resultados fueron corroborados de forma independiente por laboratorios de Francia y de Suecia. La OPCW, igualmente, había expresado sus sospechas del uso posible del Novichik.

(Cabe recordar que, hasta el momento ni Alemania, ni Francia ni Suecia han enviado los resultados de las pruebas hechas a Navalny a Rusia. N de R).

Este escándalo desencadenó la más increíble campaña contra Rusia, tanto desde Estados Unidos (entonces todavía en campaña electoral) como en la Unión Europea. Los más vociferantes fueron los parlamentarios europeos, encabezados muchas veces por los verdes y los demócratas cristianos. La ira provenía sobre todo de los representantes ante la UE de Polonia y de los estados bálticos. La línea era que Putin “personalmente” estaba detrás del envenenamiento de Navalny. Todos exigían la imposición inmediata de sanciones contra Putin y su entorno y que se cancelara la construcción del gasoducto “Nord Stream 2”.

Después de cinco meses -el 17 de enero de 2021- con su salud completamente restaurada y luego semanas de convalecencia, Navalny y su esposa, así como miembros de su “Fondo contra la corrupción”, entre ellos su abogada Olga Mijailova, regresaron a Moscú. Apenas bajó del avión fue detenido para ser juzgado, el 2 de febrero, y condenado a dos años y medio de prisión. La sentencia se funda en un caso pendiente de 2017 por el fraude financiero cometido por Navalny y su hermano en perjuicio de la firma de cosméticos Yves Rocher y por haber violado las condiciones de su libertad provisional.

Un video de casi dos horas de duración producido por Georgii Alburov y Maria Pevchij (Anti-Corruption Fund, London), titulado “El palacio de Putin, la historia del cohecho más grande”, se difundía en Rusia para coincidir con la llegada de Navalny a Moscú. El video (visto, se dice, por unos 90 millones de personas en Rusia), producido en Alemania (¡) con las filmaciones de drones de un palacio cercano a Sochi, argumenta que el presidente Putin vive en un complejo palaciego gigante, el cual al parecer se construyó con dinero de Rosneft y Transneft. Allí viviría como un sheik árabe con montones de gimnasios y baños con regaderas de oro. Los alegatos fueron desmentidos por el Kremlin, que poco después presentó a un amigo de juventud de Putin, Arkadi Rotberg, un hombre bastante rico, que entre otras cosas participó en la construcción del puente de Crimea, como propietario del palacio, el cual quiere transformar en un hotel resort.

El 23 de enero hubo protestas en 110 ciudades rusas -40 mil manifestantes en Moscú, según los organizadores (y 4 mil, según la policía, N de R) para exigir la liberación de Navalny y para acusar a Putin de perpetrar el intento de envenenamiento de aquel. Las fuerzas de seguridad, en particular la fuerzas OMON, detuvieron a más de 3 000 manifestantes. Vale la pena destacar que muchos de ellos eran adolescentes. Uno de los organizadores más importantes de los adolescentes era, al parecer, Leonid Volkov, uno de los líderes del “Fondo contra la corrupción”, quien vive actualmente en Lituania, desde donde coordina las campañas de protesta. Las autoridades rusas emitieron una orden de detención contra él.

¿Quién está detrás de las protestas?

En el sitio de internet “Russland-Kontrovers” se publicó el 2 de febrero un artículo de Eberhard Schneider, experto alemán en temas rusos y de Europa Oriental. En él analiza las recientes protestas y menciona dos estudios realizados por el Carnegie Center de Moscú (Andréi Kolesnikov) y por el prestigioso instituto de encuestas Levada. El Instituto Levada hizo una encuesta del 25 y al 30 de septiembre y otra del 21 al 23 de diciembre, y con ambas se concluyó que el núcleo de los manifestantes era personas de treinta y tantos años. En la encuesta de diciembre de Levada entre 1605 personas de más de 18 años, cuando se les preguntó sobre su confianza en las instituciones, el 30 por ciento afirmó que no había envenenamiento; 19 por ciento creía que sí, pero que fue por parte de los servicios secretos occidentales; 15 por ciento creía que si había un intento de envenenamiento realizado por las instituciones oficiales para eliminar a un adversario político.

Las personas de más de 55 años, que reciben su información de la televisión estatal, declararon tener confianza en las instituciones (49 por ciento). Entre los jóvenes de entre 18 y 24 años sólo el 9 por ciento pensaba así. El presidente del Instituto Levada, Dennis Volkov, comentó que muchas personas que salieron a la calle el 23 de enero, no lo hicieron tanto para pedir la liberación de Navalni, sino para expresar su “malestar con las instituciones”, por la falta de perspectiva y por el “callejón sin salida” en el que se ha metido Rusia. Subrayó que el descontento con las instituciones rusas lo comparte un tercio de la sociedad rusa. Va a la par de la brecha “generacional” que es la brecha entre los diferentes grupos de edad. Recalcó que la disposición de los ciudadanos a protestar forma parte de la “solidaridad” que sienten con el líder opositor, pero su protesta en general se dirige contra las “estructuras arcaicas” del régimen político. Señaló además que el Kremlin y los servicios de seguridad se enfrentan a un ambiente periodístico diferente: millones de personas pueden seguir las protestas en televisión, otros en el canal de internet de Navalny; otros en el canal privado de televisión Doschd, así como en Youtube y TikTok. Kolesnikov considera que fue un error que el Kremlin delegara la responsabilidad de manejar el escándalo de Navalny a los servicios de seguridad.

El fiasco diplomático de Josep Borrel en Moscú.

Tras días de tormentosos debates en la Unión Europea, y luego de equiparse con diferentes demandas de esta, el 8 de febrero el Enviado para Relaciones Exteriores de la UE, Josep Borrell, llegó a Moscú, donde se encontró con el ministro de Relaciones exteriores ruso, Serguéi Lavrov para analizar las relaciones EU-Rusia y el escándalo de Navalny. La visita resultó un fiasco completo. Durante la cena entre Borrell y Lavrov, aquel se enteró que el gobierno ruso había expulsado a tres diplomáticos de Alemania, de Polonia y de Suecia. Los tres fueron acusados de haber violado las normas diplomáticas cuando participaron abiertamente en las manifestaciones que habían organizado jóvenes en respaldo de Navalny. Las manifestaciones habían sido prohibidas por los servicios de seguridad pública, a lo que se agrega la prohibición de reuniones públicas a causa del covid-19. Todo esto lo ignoraron. La expulsión de los tres diplomáticos de Rusia fue respondida por la expulsión de diplomáticos rusos de los tres países mencionados. Esto abrió un nuevo capítulo en las relaciones Rusia-UE.

Entrevista de Lavrov

Lavrov, quien es hoy el diplomático ruso con la mayor hoja de servicios, concedió el 12 de febrero una importante entrevista a Vladímir Solovyov en la que envió un claro mensaje a Occidente. Al ser interrogado sobre las tensiones existentes entre Rusia y la UE dijo que se trata de un “largo y controversial proceso”. En varias ocasiones, recalcó, algunos funcionarios de los estados miembros de la UE le han dicho que se oponen a las sanciones y que no creen que Rusia debería “ser castigada”.

Informó que cuando Borrel visitó Moscú, este “expuso su posición respecto a Navalny. Yo expresé nuestros contraargumentos. La posición de la UE es que lo hemos hecho un preso político y que eso no tiene nada que ver con las acusaciones contra él. Que todo esto son violaciones de los derechos humanos y Rusia, como parte de numerosas convenciones de derechos humanos, en particular de la Convención Europea de Derechos Humanos, tiene que liberarlo y respetar sus derechos… Le recordé a Borrell que nosotros expresamos nuestra voluntad de llevar a cabo un dialogo sustantivo sobre este asunto desde hace tiempo. Sin embargo, esto se tiene que fundar en hechos”.

Según Lavrov ambos “encontraron al final de cuentas una agenda constructiva. El alto representante se propuso a él mismo concentrarse en temas en los que podamos cooperar unos con otros y encontrar un equilibrio de intereses. Esos temas son el cambio climático, la protección de los intereses, de la economía y de la población de nuestros países hasta donde lo permitan nuestras capacidades en el marco de este peligro natural, así como temas de salud, ciencia y tecnología”.

El equipo de Borrell recibió durante la cena la noticia de la expulsión de tres diplomáticos europeos. Regresó a Bruselas, donde declaró que “Rusia no había cumplido las expectativas”.

Lavrov explicó en la entrevista que la decisión de expulsar a los diplomáticos se tomó cuando se descubrió la identidad de los diplomáticos que participaron en las protestas (de Moscú). “Les dijimos que las manifestaciones no sólo no estaban autorizadas ni coordinadas, sino que sus organizadores ni siquiera tenían planeado pedir el permiso correspondiente. “Dado que Leonid Volkov ha dicho muchas veces en público que no solicitarían permiso, Lavrov señaló que esto era “romper la ley -un acto para humillar al Estado”. Se refirió a las “convenciones internacionales, en particular de las convenciones de Viena de 1962 y 1963 sobre relaciones diplomáticas y consulares, a las convenciones bilaterales y, por encima de todo, a nuestras convenciones con Estonia y Suecia, que firmemente estipulan la verdad fundamental de que los diplomáticos disfrutan de inmunidad y de privilegios, pero que tienen que respetar las leyes y reglamentos del país huésped. La ley fue violada en primer lugar cuando no se solicitó el permiso para hacer una manifestación”.

Lavrov señaló lo que para él es el verdadero problema de fondo. “Los problemas entre nosotros y la Unión Europea comenzaron hace largo tiempo. Estuvieron probando nuestra paciencia y buena voluntad. Cuando se admitió a los estados bálticos y a otros estados del Este de Europa en 2004, a pesar de las seguridades que dieron la UE y la OTAN de que se calmarían y de que no habría motivos para la rusofobia “fue exactamente lo contrario lo que sucedió y se convirtieron en los más celosos rusófobos y han impulsado a la UE a adoptar posiciones rusófobas. En muchos asuntos, la posición de la UE, dictada por solidaridad, ¡está determinada por una agresiva minoría rusófoba!”

Lavrov insistió en que el problema no es Navalny. “¡No es sólo una campaña occidental coordinada para contener a Rusia, sino una campaña de contención agresiva!” Esto sucede “porque no les gusta que tengamos nuestro propio punto de vista sobre los acontecimientos internacionales y que lo expresemos abiertamente, y que tomemos posiciones prácticas para sostenerlo, a diferencia de un gran número de países que tienen su propio punto de vista y lo mantienen oculto. He conversado con muchos ministros y otros funcionarios, así como con ciudadanos comunes, que dicen que no les gusta lo que está haciendo Occidente”. (…) Nuestra historia, nuestros antepasados y nuestra huella genética no nos permiten digerir insultos o intentos unilaterales de dominar todo y a todos”.

La entrevista llegó en un momento al tema de la Segunda guerra mundial y a los intentos de equiparar a Rusia con la Alemania nazi. Lavrov remarcó que hay gente en Alemania que “quiere que Alemania pierda toda oportunidad de disfrutar de una cooperación normal con nosotros: Al mismo tiempo, hay todavía voces de sanidad. No hace mucho, el presidente de la República Federal de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, dijo que siempre ha sido mejor hablar las cosas, para ser conscientes del futuro y para actuar de acuerdo con los intereses nacionales cuando se abordan los asuntos más difíciles. Hasta ahora ha sido el único político extranjero que ha mencionado nuestro pasado. Dijo que en 2021 se cumplen 80 años de la invasión de la Alemania nazi a la Unión Soviética. Esto no es poco coraje político en la Alemania moderna”.

Cuando se le preguntó al final de la entrevista si Rusia se dirige a romper con la UE, Lavrov dijo: “Creemos que estaríamos listos para eso. Somos vecinos. Si hablamos de forma colectiva, ellos son nuestros socios comerciales y nuestros más grandes inversionistas. Muchas compañías de la UE trabajan aquí; hay cientos o quizá miles de coinversiones. Cuando un negocio nos beneficia a ambos, hay que continuar. Estoy seguro de que hemos alcanzado plenamente la autosuficiencia en la esfera defensiva: Tenemos que alcanzar también la misma posición en la economía para ser capaces de actuar en concordancia si vemos de nuevo (lo hemos visto más de una vez) que las sanciones impuestas en una esfera pueden crear riesgos para nuestra economía, incluso en los campos más sensibles como el abastecimiento de componentes. No queremos estar aislados del mundo, pero tenemos que estar preparados para ello. Si quieres la paz, prepárate para la guerra”.

Lecciones de la Segunda guerra mundial

La mención de Lavrov del presidente Steinmeier es elocuente. Fue Steinmeier quien en una entrevista con el Rheinische Post (6 de febrero) subrayó que a pesar de que el escándalo Navalny se resolviera, habría que ser cautos con el gasoducto “North Stream 2” entre Rusia y Alemania. Dijo que esas “relaciones de energía son el último puente entre Rusia y Europa. Cortar ese puente no es un signo de fortaleza. Para nosotros los alemanes hay una dimensión más”.

Se refería los muchos cambios de las relaciones ruso-germanas, y recordó que el 22 de junio de 2021 se cumplen 80 años de la invasión alemana a la Unión Soviética. “Mas de 20 millones de la Unión Soviética cayeron víctimas de la guerra. Esto no justifica ninguna política rusa equivocada, pero no podemos perder de vista la gran perspectiva”. Esas pocas frases fueron suficientes para provocar una furiosa tormenta de indignación en Alemania -donde los más airados fueron el Embajador de Ucrania en Berlín, Andrii Melnyk, y Rulf Fücks (dirigente de los verdes y ex maoísta que hoy preside el “Centro de modernidad liberal de Berlín).

El embajador ucraniano protestó que Steinmeier haya instrumentalizado los 20 millones de víctimas de guerra de la entonces Unión Soviética para argumentar a favor del Nord Stream 2, que es de interés ruso y no de Ucrania, la cual perdió tanta gente en la guerra como parte de la Unión Soviética. Ralf Fücks fue todavía más desvergonzado en una columna de opinión (FAZ, 16/02/2021). Atacó categóricamente la política alemana hacia Rusia, porque hay personas en la parte económica e industrial que sueñan con un espacio económico común entre Rusia y Alemania (máquinas de Alemania contra materias primas de Rusia). Y el Nord Stream 2 se encuentra en esa tradición. El núcleo de la idea de un “Espacio económico euroasiático” de Lisboa a Vladivostok” es, según Fücks, un “contra proyecto para las relaciones transatlánticas, Así que se tienen que hacer todos los esfuerzos para detener esto”, escribió Fücks.

x

Check Also

Los muros que la pandemia está ayudando a derrumbar

MSIa Informa, 11 de febrero de 2021.- La lucha contra la pandemia de Covid-19, con ...