EUA-OTAN: “brinkmanship” con Rusia

MSIa Informa, 30 de abril de 2021.-En el lenguaje estratégico, la expresión inglesa “brinkmanship” se aplica a la actitud de llevar una situación peligrosa hasta el límite de un desastre, con el objetivo de obtener un resultado más ventajoso, forzando al oponente a admitir la derrota o hacer concesiones, ante la amenaza de un resultado extremo, en general, involucrando violencia. Una traducción española sería actitud temeraria, pero, como esta nota se refiere a los practicantes por excelencia de semejante inclinación a llevar a extremos de inconsecuencia acciones provocadoras contra adversarios elegidos como enemigos, mantendremos la expresión original.

“Brinkmanship” define con exactitud lo que han hecho los EUA y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) contra la Federación Rusa, a la cual insisten en subyugar mediante los viejos medios coercitivos de sanciones y provocaciones militares, algo extremadamente peligroso ante una superpotencia nuclear dotada de armamentos una generación tecnológica más avanzados.

Igual es la actitud del gobierno de Ucrania, que estacionó fuerzas militares en la llamada línea de contacto con las provincias insurgentes del Este del país, Donetsk y Luhansk, ocasionando numerosos tiroteos y otras acciones agresivas, causantes ya de varias fatalidades en ambos lados.

Y la palabra se aplica a la perfección a la iniciativa del gobierno británico de mandar a los buques de guerra hacia el Mar Negro, en mayo, para “manifestar apoyo” a Ucrania, después de que Rusia demostró no estar para jugarretas, remitiendo naves de la flota del mar Caspio para maniobras en el área y reforzando considerablemente sus efectivos aéreos y terrestres en Crimea y en las regiones cercanas.

Estas fueron las razones que, aparentemente llevaron a la Marina de los EUA a desistir de una provocación semejante. Es una provocación inconsecuente de lo que se trata, pues el Almirantazgo y el gobierno británicos están conscientes de que, en una situación de conflicto real, la sobrevivencia de sus naves en el Mar Negro sería contada en minutos, debido a la vasta combinación de recursos avanzados a disposición de las fuerzas rusas de defensa, incluyendo misiles anti-navales hipersónicos, contra los cuales la OTAN no tiene ninguna defensa efectiva.

En respuesta a la escalada de acciones provocadoras, el ministro de Defensa ruso, Sergei Shoigu, externó una queja en tono de advertencia. “Persiste el destructivo curso de los líderes militares y políticos de ucrania, que trata de desestabilizar la situación en Donbass. Los EUA y la OTAN siguen realizando actividades provocadoras en el espacio aéreo y en las aguas del Mar Negro” (RT, 24 de abril de 2021).

Shoigu no necesito recordar la disposición rusa de responder con abrumadora fuerza a cualquier acción militar hostil, tal y como pasó en 2008, cuando el incauto gobierno del presidente georgiano Mikhail Saakashvili atacó las provincias separatistas de Osetia y Abcasia, ignorando la presencia de fuerzas rusas de paz y causando bajas entre estas. La audacia de Saakashvili se debió a la creencia de que los aliados de la OTAN vendrían en su auxilio y, como esto no ocurrió, las Fuerzas Armadas rusas expulsaron a los invasores en cuatro días, además de establecer una protección permanente a Oseria del Sur y a Abcasia, las cuales se proclamaron repúblicas independientes.

Aún, para marcar su postura, Moscú determinó la realización de maniobras aeronavales y el cierre del espacio aéreo y de parte de la zona marítima a lo largo de Crimea y de todo el Mar de Azov a embarcaciones extranjeras, por donde pasa parte del comercio marítimo ucraniano.

Elevando todavía más el nivel de las tensiones, el domingo 18 de abril, los servicios de seguridad de Rusia y de Bielorrusia anunciaron la prisión, en Moscú y en Minsk, de varios individuos que, supuestamente, planeaban el asesinato del presidente bielorruso Alexander Lukashenko, un firme aliado del Kremlin. Como evidencia de la trama, el Servicio de Seguridad Federal (FSB) exhibió conversaciones telefónicas entre los participantes de la operación e incluso un video de una reunión entre ellos (RT, 18 de abril de 2021).

A pesar del episodio todavía no debidamente aclarado, portavoces del Kremlin y del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso informaron que los candidatos golpistas tenían nexos con los gobiernos de EUA y de Polonia. Según la agencia Bloomberg, el presidente Vladimir Putin se quejó del hecho directamente con su colega estadounidense Joe Biden, en una llamada telefónica (Bloomberg, 19 de abril de 2021).

No es difícil imaginar las posibles consecuencias de un éxito de la operación, dado que Rusia y Bielorrusia tienen acuerdos de defensa mutua que, como ocurre con la propia OTAN, aseguran que un ataque contra una de las partes sea recibido como una agresión contra la otra.

Coincidencia o no, luego del anuncio de los encarcelamientos, el gobierno de la República Checa anunció la expulsión de 18 diplomáticos rusos, argumentando que agentes de inteligencia rusos habrían sido responsables de la explosión de un depósito de municiones ¡en 2014! Siete años después de los hechos, el gobierno de Praga todavía llegó al límite de afirmar que los dos agentes habrían sido los mismos que serían acusados después del envenenamiento del ex-agente de inteligencia ruso Sergei Skripal y de su hija Yulia, en Salisbury, Gran Bretaña, en 2018. La reacción de Moscú fue inmediata determinando la expulsión de igual número de diplomáticos checos.

Al mismo tiempo, el gobierno checo anunció el retiro de la empresa estatal rusa Rosatom de una licitación internacional para el mejoramiento de la planta nuclear de Dukovany, de la cual la empresa china CGN ya había sido descalificada, dejando solamente a la francesa EDF, la coreana KHNP y a la estadounidense Westinghouse.

La portavoz del Ministerio de relaciones Exteriores ruso, María Zakharova afirmó el lunes 18 de abril que la maniobra diplomática tuvo como objetivo ofuscar las denuncias sobre el pretendido golpe en Minsk, lo que demostraba la falta de independencia del gobierno checo en su política exterior y en las relaciones con Rusia (TASS, 19 de abril de 2021).

El riesgo mayor de tal escalada de comportamiento inconsecuente es que ciertos estrategas estadounidenses ya vuelven a pensar en lo impensable: un conflicto nuclear real con las “potencias revisionistas”, como califican a Rusia y a China. Esta posibilidad fue hecha explícita por nadie menos que el jefe del Comando Estratégico de los EUA (Stratcom), vicealmirante Charles Richard, en un artículo publicado el pasado mes de febrero en la revista Proceedings, en la cual afirma sin rodeos: “Hay una posibilidad real de que una crisis regional con Rusia o China pueda escalar rápidamente a un conflicto involucrando armas nucleares, si ellas perciben que una derrota convencional amenazaría el régimen o el Estado”.

En realidad, al contrario de lo que afirma Richard, las mayores probabilidades de derrota en una guerra convencional castigan el lado EUA-OTAN, cuya hiper-costosa estructura militar se muestra totalmente disfuncional para trabar conflictos “calientes”, principalmente, contra fuerzas modernas, eficientes y con numerosas ventajas tecnológicas, como las rusas y las chinas (y, en rigor, no se necesita tanto, después de ver la salida de los “aliados” de Afganistán, donde, después de 20 años, dejaron al país en las garras del Talibán, quien ya controla 80% del territorio afgano).

No obstante, el notorio mensaje del jefe del Stratcom es: los EUA necesitan preparase para una guerra nuclear, si es que quieren preservar su posición hegemónica en un mundo marcado por la “competencia de grandes potencias”.

Bien haría Europa en desvincularse de semejante sanatorio de locuras, en beneficio propio y de toda la humanidad.

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