Un informe divulgado en julio pasado por la Nueva Asociación para el Desarrollo de África (Nepad), cuerpo técnico de la Unión Africana, presenta una conclusión que desmiente la tesis malthusiana de los “límites del crecimiento”: África posee condiciones para ayudar a alimentar a la población mundial actual y futura (que puede llegar a los 10 000 millones de seres humanos en 2050), siempre y cuando reciba inversiones para tal efecto. Según el estudio, el continente alberga 65 por ciento de las tierras fértiles no cultivadas del planeta, 10 por ciento de los recursos renovables de agua dulce, y agrega que su producción agrícola tuvo una expansión de 160 por ciento en los últimos 30 años.
Con la previsión de que la población africana representará entre 15 y 25 por ciento de la población mundial, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha afirmado que la producción agrícola de todo el planeta tendrá que aumentar “en por lo menos 70 por ciento.” Podemos y quedaremos contentos de alimentar el mundo. Sólo necesitamos del reconocimiento y del financiamiento,” afirmó Raajeev Bophian, gerente general de la East Usambara Tea Company, una empresa de Tanzania que produce más de cuatro millones de kilogramos de té al año (IPS/Envolverde, 11/08/2016).
La agencia de Planeación y Coordinación de la Nepad, sin embargo, presenta una serie de problemas que crean obstáculos para la ampliación de la producción agrícola del continente: “Uno de los mayores obstáculos es el sistema desordenado de tarifas hacendarias de los 55 estados del continente. Sólo 13 países ofrecen una entrada sin visa a todos los africanos,” afirma en el informe de Apertura de Visas de África, publicada por el Banco Africano de Fomento este año. Una de las principales quejas la presentan las naciones africanas sin litoral, que afirman que el paso de sus bienes por las fronteras es exageradamente burocrático, lo cual genera grandes pérdidas a los negocios.
“El transporte de África es muy difícil. Es caro, y en ocasiones arriesgado,” resaltó Ahmad Ibrahim, de la África Alligator, empresa de Uganda dedicada a la venta de ajonjolí y cacahuate, mismo que agregó que las esperas en la frontera “pueden ser largas, y se acaba perdiendo los productos.” No obstante que los órganos regionales, como la Comunidad de Fomento de África Austral y la Comunidad Económica de Estados de África Occidental, hayan proporcionado avances en los últimos años, los empresarios afirman que la situación actual está lejos de ser la ideal.
La Nepad afirma también que las legislaciones nacionales también ponen obstáculos al éxito de la producción de alimentos: “El régimen fiscal incoherente de Tanzania, por ejemplo, hace que los agricultores salten de una cobranza tributaria a otra. Los encargados de pagar las cuentas dicen que es difícil planear con mucha anticipación por el miedo a encontrarse con facturas elevadas,” indica la Nepad, “No se puede planear a largo plazo cuando se cobran nuevos impuestos sin tomar en cuenta que es accesible y qué no,” agregó Bopiah.
Otra reclamación frecuente de los productores de alimentos africanos es la mala infraestructura general del continente, que crea impedimentos extra al transporte de bienes y de insumos. Un ejemplo son las malas condiciones de las carreteras del Norte de Tanzania, que imponen un cuello de botella a la cantidad de mercaderías que pueden ser transportadas por la empresa de té de Bopiah en el trayecto de 70 kilómetros al puerto de Tanga, en el océano Indico. No es posible transportar más de cuatro toneladas por camión en los caminos de tierra, contra las 20 toneladas que se podrían transportar por vías adecuadas. Me cuesta cinco veces más,” afirmó.
A esto se suma, dice la FAO, la falta de silos y las fuentes de energía ineficientes e insuficientes, que también crean problemas, lo cual obliga a los productores a recurrir a los caros generadores para activar sus bombas y sus invernaderos. Cerca de 30 por ciento de todos los alimentos producidos en el mundo se desperdicia a causa de la falta de una infraestructura adecuada para su conservación hasta no llegar al consumidor final. Este problema hace que “el continente registre una pérdida de alimentos posterior a la cosecha por un monto de 4 mil millones de dólares al año. (…) La falta de eficiencia de las cadenas de valor agregado de África son la base de los problemas alimentarios,” destacó Richard Munang, alto funcionario del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma). Con el establecimiento de una infraestructura adecuada para la generación de electricidad y conservación y transporte de alimentos, el continente africano alcanzaría rápidamente la autosuficiencia alimentaria –y se convertiría en un importante exportador de alimentos.
Pero la corrupción continúa perjudicando el trabajo de los pequeños propietarios y de las grandes empresas agrícolas, además de restringir las oportunidades de financiamiento a los agricultores.
La falta de acceso al financiamiento es otro grave problema que perjudica a la producción de alimentos en la mayoría de las naciones africanas, cuya mayoría no dispone de bancos agrícolas, mientras que los bancos comerciales consideran la agricultura una apuesta “muy arriesgada”: “Piensan que el periodo de gestación es muy largo. Por ejemplo, si desea plantar determinado cultivo, podría demorar cinco años en ser amortizado,” dijo Bopiah. Con eso, muchos agricultores no pueden comprar las herramientas o los productos químicos que les permitirían aumentar su rendimiento. En un continente donde los rendimientos de trigo pueden ser de apenas tonelada y media por hectárea (en comparación con las tres o cuatro toneladas de otros lugares), esas limitaciones son muy problemáticas. “No tenemos el tiempo que tenían los países ricos en los años sesentas. Hoy en África es preciso no sólo producir mejor, sino también vender mejor en el mundo globalizado,” subrayó Ousmane Badiane, director para África del Instituto Internacional de Investigación en Política Alimentaria, informó la Nepad.

Português
Msia Informa
