Estrategia de seguridad nacional: Rusia se prepara para una nueva época

MSIa Informa, 23 de julio de 2021.-La recién difundida “Estrategia de Seguridad Nacional” de la Federación Rusa es un documento de gran amplitud que contribuye con elementos esenciales para ayudar a la imperiosa reorganización del mundo hoy día. En él la élite gobernante rusa presenta al mundo y, principalmente, a su ciudadanía, la visión de una gran potencia consciente de su capacidad de construir una nación próspera, en sintonía con los rápidos cambios del siglo XXI, contenido fundamental, establecido en la raíz de los principios culturales y espirituales rusos. Allí se encuentran delineados, igualmente, tanto las tareas y los obstáculos internos y externos para alcanzar ese grandioso proyecto de nación. Así mismo la Estrategia, denota la comprensión clara de que el mundo atraviesa un cambio de época y no sólo convulsiones episódicas, acompañada de la toma de posiciones de Rusia en ese escenario, partiendo de una real cooperación con actores internacionales de relieve, China y los miembros del grupo BRICS y de la Organización para la Cooperación de Shanghái (0CS).

El documento está dividido en cinco partes: I. Previsiones generales; II. Rusia en el mundo moderno: tendencias y oportunidades; III. Intereses nacionales de la Federación Rusa y prioridades nacionales estratégicas; IV. Asegurar la seguridad nacional; V. Lineamiento organizativo y mecanismos para la aplicación de esta estrategia. Los tres fragmentos de la Parte II nos ofrecen una buena idea del contenido general del documento:

  1. “Los principales factores determinantes de la posición del papel de la Federación Rusa en el mundo, a largo plazo, son la alta calidad del potencial humano, la capacidad de proveer liderato tecnológico, la eficiencia de la administración pública y la transferencia de la economía a una nueva base tecnológica. El estado de la ciencia, la esfera de las innovaciones, industria, educación, salud pública y cultura se están convirtiendo en un indicador clave de la competitividad de Rusia. Alcanzar posiciones de liderato en esos campos asegurará nuevas mejorías en la capacidad de defensa del país, en alcanzar esos objetivos de desarrollo nacionales y creará condiciones para aumentar el prestigio internacional de la Federación Rusa y de su atractivo a otros países. La conservación de la identidad, de la cultura, de los tradicionales valores espirituales y morales rusos y la educación patriótica de los ciudadanos contribuirá a nuevos desarrollos de la estructura democrática de la Federación Rusa y a su apertura hacia el mundo.
  2. “La formación de la nueva arquitectura, reglas y principios del orden mundial está acompañada no sólo de nuevos desafíos y amenazas, sino también de nuevas oportunidades para la Federación Rusa. Las perspectivas de desarrollo y de posicionamiento de Rusia en el mundo a largo plazo están determinadas por su potencial interno, por la atractividad de su sistema de valores y por su disposición y su capacidad de realizar sus ventajas comparativas con el aumento de la eficiencia de la administración pública.
  3. “La Federación Rusa apoya la expansión de la cooperación multilateral y equitativa, el refuerzo y el desarrollo de instituciones internacionales universales, para reducir las tensiones mundiales, reforzar la seguridad internacional, desarrollar mecanismo para la cooperación y la coordinación de intereses de diferentes centros de desarrollo, determinar formas de abordar los temas y reglas de conducta comunes en las esferas económicas y comerciales. La convergencia de posiciones y la responsabilidad compartida por el futuro del mundo proporcionará a todos los estados más oportunidades para la solución conjunta de los problemas mundiales, el alineamiento del desarrollo social y económico de países y regiones del planeta, manteniendo la salud moral y física de la humanidad”.

La estrategia establece en especial que Rusia necesita consolidar su soberanía económica, de acuerdo con tres directrices fundamentales: 1) desarrollar “la infraestructura nacional de mercados financieros, inclusive medios de pago” para superar “la dependencia de terceros países en esta esfera”; 2) reducir el comercio internacional en dólares, así como las dependencia de las importaciones, en particular las de alto contenido tecnológico; y 3) aumentar la proporción de las inversiones en la economía, sin el apoyo de inversiones extranjeras directas, debiendo el gobierno “aumentar el control de las inversiones extranjeras en sectores estratégicamente importantes”.

En esencia, Rusia debe desarrollar una economía de alta tecnología con énfasis menor en la producción de hidrocarburos.

Un pasaje crucial destaca la percepción de la guerra híbrida que enfrenta Rusia:

“Los tradicionales valores espirituales, morales e histórico-culturales rusos se encuentran bajo el ataque activo de Estados Unidos y de sus aliados, así como de corporaciones transnacionales, de organizaciones no gubernamentales extranjeras, de organizaciones extremistas y terroristas. Ellos ejercen un efecto informativo y psicológico en las conciencias individuales, de grupos y públicas, por la diseminación de actitudes sociales y morales que contradicen las tradiciones, creencias y convicciones de los pueblos de la Federación Rusa… Los intentos de falsificación de la historia rusa y mundial, que distorsionan la verdad histórica y destruyen la memoria histórica, que incitan conflictos interétnicos e interconfesionales y debilitan a la ciudadanía han aumentado.

En esencia, a pesar de estar escrita para Rusia, la nueva “Estrategia de Seguridad Nacional” contiene enseñanzas para todo país que pretende ocupar un lugar soberano en el cambio de época mundial en curso, (el documento está disponible en sitio del Ministerio de Relaciones Exteriores de la Federación Rusa).

Reacciones desesperadas

Era de esperare que el documento haya generado casos de apoplejía e histeria en ciertos círculos de poder del eje transatlántico, pues su concepción de tomar una posición protagonista de la Federación Rusa en el nuevo contexto mundial constituye una amenaza existencial de hecho para el proyecto hegemónico “post moderno” de Washington, Nueva York, Londres y Bruselas.

Hasta el mismo representante del sector más “occidentalizado” de las élites rusas, Dmitri Trenin, director del Centro Carnegie de Moscú, entidad vinculada a la Fundación Carnegie estadounidense, recibió positivamente el documento. A pesar de tales credenciales, Trenin, ex oficial del ejército, lo definió como “un manifiesto para una nueva era”, cuyo foco es la misma Rusia.

Según él: “La versión actual de la que se reconoce como la manifestación más importante de la estrategia del Kremlin -que abarca no sólo los asuntos de seguridad nacional, sino una amplia gama de temas que van desde la economía, el ambiente y los valores de la defensa- es un manifiesto para una era diferente: una era definida por la confrontación crecientemente intensa con Estados Unidos y sus aliados; el retorno a los valores rusos tradicionales; y la importancia crítica para el futuro de Rusia de temas como la tecnología y el clima”.

En el otro extremo, nada sorprendente, fue Mark Galeotti, investigador asociado senior del Royal United Services Institute (RUSI), el principal instituto de estudios estratégicos militar británico, que afirmó: la “estrategia” no tiene nada de “revolucionaria” y sí de una “carta paranoide”. Para él es la “marca del cambio progresivo de las tareas del Kremlin rumbo a la paranoia y a una visión del mundo que no sólo considera amenazas a los países extranjeros, sino también a los mismos procesos que están reformulando al mundo moderno” (The Moscow Times, 05/07/2021).

El documento, dice Galeotti, “tiene las impresiones digitales de Nikolai Patrushev, el poderoso secretario del Consejo de Seguridad”, que “no oculta su creencia de que Rusia ya se encuentra de hecho en una confrontación no declarada con Occidente”.

Si tenemos en cuenta que las más recientes ediciones de la “Estrategia de Seguridad Nacional” de Estados Unidos identifican claramente a Rusia y a China como “potencias revisionistas” y adversarias a los planes hegemónicos estadounidenses, y que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) adoptó conceptos semejantes, la acusación que se hace a Patrushev y a sus pares no es tan sólo una obviedad, sino el borde del cinismo -a decir verdad, nada fuera de lo esperado de un senior fellow del RUSI.

x

Check Also

Afganistán: un panorama

MSIa Informa, 13 de agosto de 2021.-La crisis afgana continúa y se agrava. El avance ...