Ensayo gaullista en Francia

MSIa Informa, 22 de octubre de 2021.-En medio de la crisis del sistema económico neoliberal, la globalización se desmorona, y frente a esto, varios gobiernos presentan iniciativas que retoman la trayectoria del protagonismo económico del Estado Nacional, profundamente debilitado.

Una fuerte prueba de ello proviene de Francia,  -la tierra de Charles de Gaulle  y del denominado “dirigismo estatal” en la postguerra-,  donde el presidente Emmanuel Macron anunció un colosal plan de inversiones de 30.000 millones de euros en cinco años, para «aumentar la capacidad de crecimiento de la economía francesa mediante la innovación, de modo que el país pueda seguir financiando su modelo de protección social (RFI, 10/12/2021)».

Macron afirmó que el plan «Francia 2030» tiene como objetivo «descarbonizar» la economía gala, señalando una reindustrialización con menores emisiones de gases de efecto invernadero. Por ello, una parte significativa de 8 mil millones de euros del plan se destinará al sector energético, en el que se destacará el desarrollo de pequeños reactores nucleares modulares, denominados SMR (Small Modular Reactor), así como las mejoras en la gestión de los residuos radiactivos resultantes de las operaciones de las centrales nucleares. Actualmente, Francia genera alrededor del 70% de su electricidad en centrales nucleares.

Además, Macron quiere hacer de Francia un «líder en hidrógeno verde», con la construcción de dos plantas de producción de hidrógeno a partir de electrólisis (que es posible con fuentes de electricidad más baratas).

Entre los sectores cubiertos por el plan se encuentran: nuevos medios de transporte (4.000 millones de euros); innovaciones en el sector agrícola (2.000 millones de euros); salud pública (3.000 millones de euros), y semiconductores 2030 (6.000 millones de euros).

En definitiva, vuelve el viejo, consagrado y probado dirigismo.

En ese contexto, cabe resaltar el tema tratado en la edición del 9 de octubre de la revista The Economist, icono del neoliberalismo.

En un informe especial significativamente titulado, “Prevenirse”,  el texto comienza con el relato del dilema de un empresario de Austin, Texas, Lloyd Armbrust, que se ha convertido en un portavoz informal de las reclamaciones proteccionistas de las empresas estadounidenses. Al comienzo de la pandemia, decidió fabricar máscaras protectoras y paralizó su fábrica por el defecto de un sensor electrónico fabricado en Taiwán, que tardaría días en llegar, deteniéndose lo suficiente como para perjudicarlo en la competencia con los fabricantes chinos cuyos productos cuestan menos que el valor del flete. Sin la intervención del gobierno, advirtió, Estados Unidos volvería a enfrentar una escasez de equipos de protección cruciales: «Necesitamos hacer algo al respecto a nivel local. Simplemente, tenemos».

El informe muestra cómo la preocupación de Armbrust se extiende en el sector avanzado y en las economías emergentes. La resiliencia productiva es la nueva consigna que la sintetiza:

“Es poco probable que los responsables de la formulación de políticas dejen todo a las empresas privadas. De hecho, la administración Biden ha culpado al impulso de la eficiencia corporativa por algunas vulnerabilidades, y un objetivo de mayor resiliencia es ahora la piedra angular de su política comercial “

Agrega, “Luz María de la Mora, subsecretaria de Comercio Exterior de México, dice que ‘hay una reevaluación de cuánto tiempo podemos pasar en esta globalización’. Esto significa buscar fortalecer la producción nacional, de acuerdo con criterios que van más allá de los mercados. En Japón, los funcionarios del gobierno están considerando la manera de mantener bases industriales en tecnologías e industrias sensibles. La Comisión Europea ha hecho de la resiliencia la ‘nueva brújula para la formulación de políticas de la Unión Europea’, persuadiendo incluso a los campeones del comercio abierto a preocuparse por la ‘dependencia estratégica’.

La urgencia de recopilar información ha tomado la forma de una ola de revisiones de la cadena de suministros. La administración Binde lo está haciendo, al igual que el gobierno británico, que tiene un ‘Proyecto Defensor’ secreto, para identificar vulnerabilidades en las cadenas de suministros. Estas revisiones buscan sumergirse en industrias individuales e identificar fuentes de suministro tan concentradas que justifiquen intervenciones… La revisión de los Estados Unidos encontró que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) no sabía cuántos ingredientes farmacéuticos se compraron en el extranjero, solo el número de instalaciones registradas”.

También podemos constatar esta tendencia en otras naciones. En Estados Unidos las compras gubernamentales se han elevado al 75 por ciento, y el plan económico del presidente Joe Baden propone inversiones de $ 250 mil millones de dólares para fomentar la industria nacional y $ 52 mil millones específicamente para semiconductores. Japón ya ha otorgado 4.200 millones de dólares en subsidios para traer empresas de vuelta al país o diversificar proveedores. Europa ya ha puesto el equivalente a 7.000 millones de dólares en la cadena de baterías eléctricas. Y la propia China, que recientemente aprobó su 14º Plan Quinquenal, pretende aumentar la inversión en investigación y desarrollo en un 7% anual para lograr la autosuficiencia productiva (Paulo Gala / Economics & Finance, 09/10/2021).

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