El Pentágono amenaza a China y a Rusia

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Desde el final de la Guerra Fría, escoltando la imposición del denominado Nuevo Orden Mundial, el Departamento de Defensa de Estados Unidos se ha convertido en un centro neurálgico de la ambición de predominio mundial.

Por ello, los militaristas de Washington son los principales oponentes de ascenso de la Federación Rusa y de China en la escena mundial, por sus proposiciones encaminadas a crear un ambiente  más de cooperación que de confrontación, por lo menos, del eje euroasiático, con posibles ramificaciones a otras regiones del planeta.

Es por esto que el flujo incesante de amenazas de los todos los escalafones –ya veladas, ya abiertas- de los portavoces del “complejo de seguridad nacional”, no causas ninguna sorpresa. Pero sin duda han arreciado  luego del inicio de la intervención militar rusa en Siria, cuyos primeros resultados  positivos están a la vista.

No obstante lo que si asombra  es que sea el mismísimo secretario de la Defensa, Ashton Carter,  el que la vocifera alardeando de la gran máquina bélica que poseen los EUA.

En un discurso pronunciado en la Biblioteca Presidencial Ronald Reagan sobre “Innovación estratégica y operativa en una época de transición y turbulencias,” el 7 de noviembre, Carter no ahorró municiones en sus salvas de artillería contra las dos potencias que osan contradecir la supremacía estadounidense.  Presentamos en seguida los fragmentos más importantes del discurso:

“Las estrategias innovadora y los planos operativos que necesitamos, en esta encrucijada histórica, sustentan los mismo objetivos: defender Estados Unidos y reforzar el orden internacional fundado en principios, que ha servido tanto a Estados Unidos , a nuestros muchos amigos y aliados y –claro, si se pensara al respecto- a Rusia, a China ya muchos otros países, durante décadas.

“Los principios que sirven de base para ese orden –en especial la resolución pacífica de las disputas (sic), la libertad de coerción (sic), el respeto de la soberanía del Estado (sic), la libertad de navegación y de sobrevuelo (de aeronaves civiles)- no son abstracciones, ni están sujetas a los caprichos de ningún país (más sic). No son privilegios que se concedan o se retiren.  Tienen una razón, porque han servido durante décadas.  Han ayudado a mantener la paz, retirar a más de mil millones (de personas) de la pobreza y a dar a las personas más voz en sus propios asuntos”.

Hasta pareciera que el Pentágono sería el guardián de principios como el de la solución pacífica de las disputas, el de la libertad de coerción y, principalmente, el del respeto de la soberanía de los estados nacionales de la Tierra.  Sin embargo, una revisión superficial de la actuación de Estados Unidos en el escenario mundial luego de la Segunda Guerra Mundial muestra una realidad diametralmente opuesta, bien conocida por las decenas de países atacados o invadidos por las fuerzas militares estadounidenses en las últimas siete décadas.  Pero sigamos con Carter:

“Nuestro apoyo a esos principios y al orden fundado en ellos es una razón por la cual tenemos tantos amigos, aliados y socios en todo el mundo.  Como Reagan sabía, ellos son empujados  hacia nosotros a causa de la atracción gravitacional de los principios de nuestro país.  Porque nuestros antagonistas y competidores avientan a muchos países contra nosotros.  Pero también porque en el grado más elemental y humano, nuestras tropas son socios atractivos, actúan y se conducen admirablemente.  Veo esto y lo escucho de líderes extranjeros de todo el mundo.  Estos comentarios nos llenan de orgullo.

“A pesar de este hecho por todos conocido, algunos actores parecen estar empeñados en erosionar esos principios y en desvirtuar el orden internacional que ellos ayudan a hacer realidad.  Elementos terroristas como el ISIL (otras siglas para el EI, Estados Islámico), es claro, se oponen directamente a nuestros principios.  Pero otros problemas son más complicados y, a causa de su tamaño y de sus capacidades, son potencialmente más perjudiciales.

“Rusia parece tratar de ser el aguafiestas, despreciando esos principios y a la comunidad internacional (sic).  Al mismo tiempo, China es una potencia ascendente y con ambiciones crecientes en sus objetivos y capacidades.  Es claro que ni Rusia no China pueden anular ese orden dada, su flexibilidad y su poder de permanencia.  Pero ambas representan desafíos diferentes para él.

“Estados Unidos y los hombres y las mujeres del Departamento de Defensa conocen el bien que el  orden internacional fundado en principios ha hecho y seguirá haciendo.  Pero, ante las provocaciones de Rusia (sic) y del ascenso de China, debemos abrazar puntos de

Si alguien desea verificar cuantos países fueron invadidos o atacados unilateralmente por la Federación Rusa o por China, desde el final de la Guerra Fría,  el resultado sería rigurosamente nulo, en contraste con la lista de blancos de los “hombres y mujeres del Departamento de Defensa:” Irak (dos veces), Somalia, Serbia, Afganistán, Paquistán, Yemen, Libia,  Siria, Panamá.  Esto sin mencionar operaciones militares menores en países africanos y los gigantescos ejercicios militares de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) abiertamente contra Rusia, como el Trident Juncture 2015, el mayor de la organización en diez años, que involucró 36 mil hombres, 230 unidades militares, 140 aviones y más de 60 navíos, que simularon desembarcos y otras operaciones, en España, Portugal e Italia.  Curiosa o sintomáticamente, las maniobras incluyeron a siete países no integrantes de la OTAN, Australia, Ucrania, Austria, Suecia, Finlandia, Bosnia-Herzegovina y Macedonia, a la Cruz Roja Internacional y a la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional –USAID.

Pero volvamos con el secretario, quien luego de sus quejas tomó fuerzas para alzar la voz:

“En Europa, Rusia ha violado las soberanías de Ucrania y de Georgia (sic), y ha tratado activamente de intimidar a los estados bálticos.  Al mismo tiempo, en Siria, Rusia está arrojando gasolina a un fuego ya peligroso, que puede prolongar una guerra civil que alimenta el mismo extremismo al cual Rusia dice oponerse. (…)

“Nosotros no buscamos una guerra fría y, mucho menos caliente, con Rusia.  No tratamos de hacer de Rusia un enemigo.  Pero no se engañen: Estados Unidos defenderán sus intereses y los de nuestros aliados, el orden internacional fundado en principios y el futuro positivo que este proporciona a todos nosotros.

“Estamos asumiendo una posición fuerte y equilibrada para detener la agresión rusa y ayudar a reducir la vulnerabilidad de aliados y socios.

En 2013 por el economista Paul Craig Roberts, ex subsecretario del Tesoro del gobierno de Reagan (tan elogiado por el secretario Carter) y, por tanto, libre de sospechas de parcialidad contra su propio país:

“Hace cinco años que el presidente de Georgia, Mijail Saakashvili, que fue puesto en el poder por la “Revolución rosa” apoyada por Washington, inició la invasión militar de Osetia del Sur, una provincia desgarrada por su propio gobierno.  El ataque georgiano mató militares de una fuerza de paz rusa y a numerosos osetianos.  La respuesta rusa aplastó al Ejército georgiano, entrenado y equipado por Estados Unidos, en cinco días, para embarazo de Saakashvili y de sus patrocinadores de Washington.

“Washington comenzó a entrenar y a equipar a los militares georgianos en 2002, y sigue realizando ejercicios militares con Georgia.  En marzo y abril de este año, Estados Unidos, nuevamente, realizarán ejercicios conjuntos con Georgia.  Washington está trabajando para que Georgia sea admitida en el seno de la OTAN.  La mayoría de los analistas considera improbable que Saakashvili, por sí mismo, pudiera violar el acuerdo de paz y atacar las tropas rusas.  Con certeza, la agresión tendría que haber sido aprobada por sus patrocinadores de Washington.

Volviendo al secretario de Defensa, él claramente indicó la acción  para oponerse a la supuesta “amenaza”:

“Estamos adaptando nuestra postura operativa y los planes de contingencia, en la medida en que –por nuestra cuenta y con aliados- trabajamos para impedir la agresión rusa y ayudar a reducir la vulnerabilidad de aliados y socios. (…) Estamos modernizando nuestro arsenal nuclear, de modo que la fortaleza nuclear estadounidense siga siendo efectiva, confiable y segura, para impedir ataques nucleares y tranquilizar a nuestros aliados.

“Estamos invirtiendo en técnicas que son particularmente importantes para las provocaciones rusas (sic), tales como los nuevos mecanismos no tripulados, un nuevo bombardero de largo alcance y en innovaciones den técnicas como el cañón electromagnético, láseres y nuevos mecanismos de guerra electrónica, espacial y ciberespacial, en especial en algunas sorpresas que no puedo describir aquí.  Estamos actualizando y mejorando nuestros planes operacionales para la contención y la defensa, en vista del cambio de comportamiento de Rusia”.

El “cambio de comportamiento de Rusia” se refiere al abandono de la actitud anterior de Moscú, mostrada por ejemplo, en la crisis de Libia, en 2011.  En esa ocasión, el Kremlin prefirió no vetar la resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que estableció una “zona de exclusión aérea” sobre el país, la cual serviría de pretexto para la devastadora operación aérea de la OTAN, que abrió el camino para el derrocamiento y el asesinato del líder sirio Muamar Jadafi y la posterior transformación del país en el actual infierno de lucha de facciones islamistas y en la plataforma para la exportación de yijadistas dispuestos a luchar en otros países, como Siria.

Nótese la sofisticación técnica del armamento mencionado por el titular del Pentágono, algunos de los cuales, fundados en principios físicos modernos.

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