El JP Morgan Chase y la manipulación de los mercados

MSIa Informa, 13 de noviembre de 2020.-El JP Morgan Chase, el mayor banco de Estados Unidos, tendrá que pagar una multa de más de 920 millones de dólares por una prolongada manipulación de los mercados financieros. La decisión fue tomada por la Commodity Futures Trading Comission (CFTC), agencia del gobierno estadounidense encargada de la regulación de futuros y otros derivados financieros negociados en los mercados de commodities de materias primas y alimentos. Su objetivo es garantizar la integridad del sector financiero.

De acuerdo con la CFTC, entre 2008 y 2016, el JP Morgan tuvo “una conducta manipuladora y engañosa”, en los mercados de metales preciosos y contratos futuros ligados a las obligaciones del Tesoro. De hecho, los operadores (traders) del JP Morgan emitieron centenas de millones de órdenes de compra que fueron retiradas y canceladas antes de su ejecución. De esta manera, influenciaban la tendencia normal de oferta y demanda, induciendo a otros inversionistas a tomar acciones financieras con base en falsas evaluaciones y expectativas.

En la práctica, el sistema funcionaba así: los corredores emitían órdenes falsas de compra, por ejemplo, para contratos a futuro de oro, creando así, “un efecto ola”. Entonces, un momento antes de retirar las órdenes hechas, emitían una orden real, con la cual vendían el futuro, cuyo valor había sido artificialmente inflado.

Apenas con un determinado segmento de transacciones analizadas se concluyó que el JP Morgan había tenido ganancias por más de 172 millones  de dólares, mientras las otras operaciones tuvieron daños de cerca de 312 millones.

La sentencia de la CFTC también observa que, durante años, el banco desinformó y manipuló el propio órgano de control, retardando así, cualquier posible acción correctiva o de penalización. El JP Morgan ni siquiera logró justificarse y transferir las responsabilidades hacia algunos funcionarios aislados y “aventureros”, pues los diversos gerentes de los departamentos responsables por los mercados estaban directamente involucrados.

Solamente en 2016, el JP Morgan pasó a trabajar con la agencia reguladora. Por este motivo, y lo que es un tanto sorprendente, el valor de la multa fue propuesto por el banco y aceptado por la CFTC. Además, otra vez, por esta tardía y cuestionable demostración de buena voluntad y cooperación, la agencia no pidió que el banco fuera descalificado y declarado “mal actor”, lo que implicaría en su exclusión de los mercados financieros como “mal operador””. Lo que en nuestra opinión –y no solamente nuestra- habría sido una verdadera revolución en las finanzas.

Pero, de nuevo, un acuerdo bastante conveniente es aplicado a los bancos “demasiado grandes para quebrar”. Las multas, aunque parezcan pesadas, acostumbran ser apenas un insignificante porcentaje de las ganancias obtenidas de forma ilegal y fraudulenta. Su acuerdo de confesión, por tanto, siempre involucra la finalización de las investigaciones y procedimientos legales iniciados.

En este sentido, mientras tanto, el Departamento de Justicia y el procurador general del estado de Connecticut está abriendo procesos criminales por fraude contra el banco. La Security Exchange Commission (SEC), órgano federal responsable por la fiscalización de las actividades de las bolsas de valores y protección de los inversionistas, también está iniciando un proceso en el área civil.

Veremos si irán más allá de la imposición de simples multas.

Sin duda, hay un profundo debate en curso en los Estados Unidos en torno a la eficacia de las acciones de control y represión de los órganos responsables por el funcionamiento de los mercados. En realidad, dos directores del CFTC declararon que no estaban totalmente satisfechos con la no aplicación de la condición de “mal actor” al JP Morgan. Ambos piden una colaboración mayor y más eficaz entre la CFTC y el SEC, que tendría autoridad para excluir bancos y operadoras considerados no confiables de los mercados.Esencialmente, dijeron, “hoy la SEC informa a la CFTC lo que esta debe aconsejar a la SEC, cuya regulación, entonces, le prohíbe hacer”, es decir “procedimiento circular”, el cual obscurece la transparencia y las responsabilidades con un desperdicio de recursos. Es algo que también Europa debe aprender sobre sus varias agencias de control.

La gravedad del caso JP Morgan v amucho más allá del episodio en sí. La manipulación de los mercados de commodities tiene más que un simple significado financiero. En esos mercados, se negocian los productos y recursos más importantes para la economía y para la vida de las personas y de los ciudadanos: alimentos, energía y todas las materias primas que entran en los sectores productivos de la economía real. No podemos olvidar los picos de inflación relacionados con los precios del trigo, arroz o petróleo, que, varias veces, en estas primeras dos décadas del siglo XX, afectan a naciones enteras, empobrecen y, muchas veces, llevan a centenas de millones de personas al hambre. En problemas de esa magnitud, no se debe enterrar la cabeza en la arena para no ver o usar una mano suave cuando fuera descubierto un comportamiento ilícito. Generalmente, son la base de enriquecimientos escandalosos.

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