El 27 de agosto pasado, se realizó en Viena, Austria, una conferencia que congregó a mandatarios y ministros de Relaciones Exteriores de gobiernos de Europa Occidental y de los Balcanes. Originalmente, el evento estaría orientado hacia debatir las perspectivas de integración al bloque europeo de Serbia, Albania, Macedonia, Bosnia-Herzegovina y Montenegro. Sin embargo, debido a la crisis de refugiados agravada en las últimas semanas, se cambió la agenda para debatir medidas de emergencia que hagan posible enfrentar tal acontecimiento por sus características convertido en un drama doloso.
En la preparación del evento, el ministro de Relaciones Exteriores de Austria, Sebastian Kurz, presentó una propuesta de cinco puntos, muy limitada: en resumen, que los estados de la Unión Europea (UE) más cercanos a los países de origen de los refugiados, que componen la frontera externa del bloque europeo, funden “centros de recepción” y distribuyan a los inmigrantes en la búsqueda de asilo ente los países miembros de la UE, en base a un sistema de cuotas, al mismo tiempo en que se refuerza la protección de sus propias fronteras.
Además de esto, el plan contiene apenas un parágrafo que destaca la importancia de una intervención para resolver las “causas” de esta inmigración. La propuesta pide la implementación de más medios diplomáticos, que se basen en el exitoso modelo del acuerdo nuclear iraní y, al mismo tiempo, hace un llamado para que se combata el terrorismo del estado Islámico (EI), con la ayuda de una alianza internacional encabezada por los Estados Unidos de América. La propuesta menciona la creación de “zonas tapón y de protección” en los países en guerra civil y un mayor control de las rutas marítimas del Mediterráneo. Además, en los “centros de recepción” localizados en los países europeos más afectados por la ola de refugiados, como Italia y Grecia, cubrir un mayor soporte financiero por parte de la UE.
Similares propuestas constan también en el programa de diez puntos escrito por el ministro alemán de Relaciones Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, y su colega de Economía, Sigmar Gabriel, publicado por el diario Frankfurter Allgemeigne Zeitung el 23 de agosto.
Los autores calificaron la crisis de los refugiados de una tarea para las “futuras generaciones”, la cual demanda preparación para proteger y ayudar a aquellas personas que sufren de persecución política y de guerras. Los dos ministros socialdemócratas enfatizaron que la UE no debe dudar, sino “actuar”, y llaman por una “política europea unificada de asilo y migración”, basada en el principio de “solidaridad y de los valores humanos”.
Para ellos, se necesita un “padrón unificado” de procedimientos frente a las personas que buscan asilo en un país europeo dado. El Mediterráneo, dicen, no puede ser transformado en una “fosa común”. Para garantizar a los refugiados un retorno seguro hacia sus países de origen –como Kosovo, Albania, Serbia, Macedonia, Montenegro, entre los países donde las personas huyen, no por razones políticas, sino por las condiciones económicas y de pobreza –estos necesitan de la asistencia de la UE en términos logísticos, financieros y económicos. Al mismo tiempo, destacan que una política de migración europea debe, particularmente, luchar contra las “causas” de la inmigración de Estados fallidos, en la contención de la violencia y en el fin de las guerras civiles. Además, el bloque europeo debe empeñarse en la creación de amplias perspectivas de desarrollo económico y social para aquellos jóvenes que huyen de su país de origen.
Señales de la Iglesia Católica
Otra conferencia será realizada por la organización católica San Egidio, en la capital albanesa Tirana, entre el 6 y el 8 de septiembre, con apoyo de iglesias católicas y ortodoxas, sobre el tema “Siempre es posible la paz –religiones y culturas en diálogo”. El evento se organiza bajo el espíritu de la Conferencia de Asís, realizada por iniciativa del papa Juan Pablo II en 1986, como una cumbre para “rezar por la paz”.
En su declaración, los organizadores afirman: “Observamos guerras desde hace años y nadie tiene la fuerza ni la voluntad necesaria para interrumpirlas. Guerras como las de Siria causan nuevas víctimas entre la población civil cada día, y llevan a antagonismos entre etnias y religiones”.
Un llamado de igual relevancia fue el hecho por el presidente de la Conferencia de Obispos de la República Democrática del Congo, obispo Nicolás Djomo de Tschumbe. Durante una cumbre de la Juventud Pan-Africana, en Kinshasa, realizada entre el 21 y el 25 de agosto, pidió a los 120 jóvenes delegados presentes para que no se dejen guiar “por las ilusiones y dejen a sus países en búsqueda de empleos en Europa o en Norteamérica, los cuales efectivamente no existen”. En lugar de esto, afirmó, la juventud africana debe utilizar sus “talentos como un recurso de innovación y cambio en el continente africano, para promover la paz y la reconciliación”.
La situación de los refugiados en Alemania
En las últimas semanas, la situación de los refugiados que buscan asilo en la UE ha ganado contornos realmente impresionantes. Según el ministro del Interior alemán, Thomas de Maziére, solamente su país espera recibir este año nada menos que 800 mil refugiados, la mayor parte de ellos (40%) de países de los Balcanes Occidentales. En Kosovo (1.8 millones de habitantes), Albania, Bosnia-Herzegovina y otros Estados de la región, existen regiones enteras donde la mitad de la población joven (entre 14 y 29 1ños) se encuentra desempleada y sin ninguna perspectiva económica. Todos estos lugares todavía cargan marcas de las devastadoras guerras que aterrorizaron a los Balcanes en la década de 1990.
Para empeorar la situación, como lo destacó el papa Francisco, durante su visita a Lampeduza, Italia, en julio de 2013, la tragedia de los refugiados ha sido capitalizada por criminales que “lucran con la miseria de otras personas”, en el transporte de refugiados hacia el bloque europeo, a cambio de sumas “astronómicas”, en pequeñas embarcaciones, camiones u otros medios. Un ejemplo de este horrible comercio fue el accidente del 19 de abril último, cuando 800 personas provenientes de Libia murieron ahogadas en el Mediterráneo.
Guerras, causa principal de drama de los refugiados
El hecho realmente deplorable en el drama de los refugiados es que no hay solidaridad ni unidad entre los 28 miembros de la UE. En las cumbres realizadas en mayo y junio, en las cuales todos los miembros del bloque fueron convocados a asumir una política unificada, incluyendo la creación de un sistema de cuotas para la distribución de refugiados –respetando, naturalmente, la capacidad económica de cada país- varios de ellos se negaron a asumir tales compromisos, destacando la Gran Bretaña de David Cameron y los países del Centro y del Este, Polonia, alegó que la “solidaridad” debe ser “voluntaria” y no “impuesta”. Por otro lado, líderes como el premier italiano Matteo Renzi han protestado por más ayuda, sintiéndose, con justicia, abandonados por los demás miembros del bloque, en razón de este tipo de egoísmo.
Con todo, la perversa realidad detrás de la mayor crisis de refugiados desde el fin de la Segunda Guerra Mundial no ha sido abordada en el debate público. Tal y como un importante comentarista político alemán afirmó en un reciente evento realizado en Bonn, al cual esta autora acudió, “la mayor parte de los actuales refugiados vienen de regiones afectadas por guerras civiles, como Siria, Afganistán, libia y otros conflictos en Oriente Medio”. Estas guerras “fueron iniciadas por los Estados Unidos, con la ayuda de sus aliados europeos”, resaltó. El resultado es que hoy, millones de personas desde países de Oriente Medio, así como de países fallidos que son gobernados por liderazgos políticos corruptos, se volvieron refugiados, que buscan encontrar un lugar seguro en Europa, vía Turquía, Grecia, Macedonia, Serbia y Hungría, o cruzando el Mediterráneo.
Este comentarista hizo un provocador cuestionamiento, preguntado si “los EUA, que iniciaron estas guerras”, ayudarán a Europa en el Mediterráneo con su Sexta Flota.

Português
Msia Informa

