EEUU: La realidad obliga a retroceder

batman-versus-superman

El fortalecimiento de la Federación Rusa como nación soberana, a pesar de las enormes sanciones económicas impuestas por Estados Unidos y sus aliados occidentales,  la resistencia creciente de Alemania y de Francia a la escalada contra Rusia y los avances del Estado islámico (EI) en el Medio Oriente, están forzando a Washington a cambiar el rumbo.  El gobierno del presidente Barack Obama se está viendo obligado a promover una marcha atrás en la escalada de agresiones contra Rusia, a causa de la firme posición de Moscú ante la crisis de Ucrania, así como cambios en la configuración de las alianzas en el Medio Oriente.

Sin embargo, a pesar de algunos indicios de sanidad mental y de realidad observados en las últimas semanas, no se debe esperar un cambio de rumbo concreto sin la separación de los responsables directos de la belicosa orientación de la política de relaciones exteriores de Estados Unidos.  Una señal del cambio sería, por ejemplo, la retirada o de plano el despido de la subsecretaria de Estado para Asuntos europeos y euroasiáticos, Victoria Nuland, quien ha desempeñado un papel muy activo en la crisis ucraniana. Cambios como este tendrían que darse en el ámbito de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), con el objetivo de frenar sus peligrosas bravatas militares contra Rusia, que elevan considerablemente el peligro de una nueva conflagración bélica en Europa.

Agréguese a esto el imprescindible establecimiento de algún tipo de entendimiento con el régimen del presidente sirio, Bashar al-Assad, cuyo ejército,  la fuerzas Quds iraníes y las milicias peshmergas curdas, han mostrado ser las fuerzas más efectivas en la lucha contra los yijadistas, a pesar del desgaste impuesto por los cuatro años de guerra civil.  Hasta hora, Estados Unidos, el Reino Unido y Francia han sido los más reticentes en admitir la realidad de que no es posible una solución política del conflicto sirio sin la presencia de Assad.

Solamente bajo tales condiciones, que neutralizarían la locura de las élites angloamericanas que ven la guerra como la única salida para la conservación de su orden hegemónico mundial, puede crearse un ambiente de cooperación que permita librar una guerra justa contra el satánico barbarismo del EI.

Un indicio de cambio en la Casa Blanca fue la visita del secretario de Estado, John Kerry, a Sochi (y no a Moscú), para pasar prácticamente un día entero en conversaciones por separado con Putin y con el canciller Sergei Lavrov, quien sintetizó los resultados de la reunión con Kerry, con el consentimiento de este, en la entrevista concedida por ambos:

Uno de los asuntos claves de nuestra conversación fue la crisis de Ucrania.  Hay ciertas contradicciones y divergencias entre Rusia y Estados Unidos en lo que toca a los orígenes de la crisis y a nuestras evaluaciones actuales sobre la manera como se está desarrollando.  Pero, en definitiva, compartimos la visión de que el problema sólo puede resolverse por medios pacíficos –por medio de la aplicación plena y obligatoria de los acuerdos de Minsk.  Y es claro que esto requiere del establecimiento de un diálogo amplio entre Kiev, por un lado, y Donetsk y Lugansk, del otro. (…)

También analizamos las maneras de solucionar el conflicto de Siria.  Acordamos continuar o, probablemente, hasta aumentar nuestros esfuerzos y asegurar el inicio de un proceso que llevaría a la aplicación de acuerdos que contemplamos en el comunicado de Ginebra.

Estuvimos de acuerdo también en que el problema de las actividades del ISIL (Estado Islámico de Iraq y de Levante, uno de los nombres con que se conoce al EI), así como las actividades de Yabat al-Nusra (grupo yijadista), es muy grave. Esos grupos armados se están volviendo más peligrosos y están amenazando la paz, no sólo en Medio Oriente, sino también fuera de ella.  Estamos absolutamente convencidos de que es necesario unir nuestros esfuerzos y actuar juntos de forma más eficiente.  Esto requiere los esfuerzos de todas las potencias principales. (…)Entre otras cosas, compartimos nuestras visiones sobre cómo hacer reales nuestros acuerdos ante la solucione del programa atómico de Irán.  También analizamos la situación de Afganistán, de la península de Corea, y subrayamos que tanto Estados Unidos como Rusia defienden la desnuclearización de la península coreana. http://www.state.gov/secretary/remarks/2015/05/242214.htm

La amplitud y la duración de las conversaciones, destacadas por el mismo Kerry (“raramente tenemos las oportunidad de conversar por tanto tiempo”) sugieren un cierto grado de entendimiento inusitado entre las dos super potencias, por lo menos en los dos últimos años, desde el inicio de la crisis ucraniana, en gran medida instigada por los ultra belicistas “neoconservadores” que, hasta ahora, habían dominado las Relaciones exteriores de Washington.  Por ironía, luego de la partida de Kerry, Nuland viajó a Moscú, donde, más apagada su exaltación, o, como diríamos en México, ya con un poco menos de crema en sus tacos, también recalcó la necesidad del cumplimiento de los acuerdos de Minsk.

Las feroces embestidas del EI, reforzadas en los últimos días con la conquista de las estratégicas ciudades de Ramadi, en Iraq, y de Palmira, en Siria, parecen estar teniendo un efecto positivo en la disposición de Washington para el entendimiento con capitales consideradas rivales.  En la evaluación del periodista Robert Parry, agudo conocedor de los bastidores de la política estadounidense:

Obama, tardíamente, despertó para darse cuenta de la amenaza que esos extremistas representan no sólo para Medio Oriente, sino para Occidente.  La perspectiva de la bandera negra del terrorismo sunita ondeante en Damasco o, incluso, en Bagdad, podría obligar a EEUU a la  catastrófica decisión de reintroducir una gran fuerza militar en la región, que fue, inicialmente, desestabilizada por la invasión estadounidense de Iraq, impulsada por los neocons, en 2003.https://consortiumnews.com/2015/05/21/obamas-strategic-shift/

Una vez más, los avances de los yijadistas prueban que el combate al EI tendrá que ser alterado radicalmente, tanto en la movilización de las fuerzas militares necesarias como en la estrategia.  En Ramadi, capital de la provincia de Anbar y a tan sólo 80 kilómetros de Bagdad, las fuerzas regulares iraquíes abandonaron sus posiciones ante el avance de las milicias del EI, con efectivos mucho menos numerosos.  Faltó, igualmente, el apoyo aéreo cerrado, que podría haber causado grandes estragos en las columnas de camionetas y camiones del “califato,” en otra demostración de que la campaña aérea de la coalición encabezada por Washington no está produciendo resultados.

La caída de Ramadi ocasionó que se descargaran acusaciones mutuas entre Washington y Bagdad. Por la parte estadounidense, el secretario de la defensa, Ashton Carter, reclamó públicamente la capacidad combativa de las tropas iraquíes: “Lo que aconteció a todas luces fue que la fuerzas iraquíes sencillamente no demostraron voluntad de luchar.  No eran superadas en número. Por el contrario, superaban ampliamente a las fuerzas oponentes.  Podemos darles entrenamiento, podemos darle equipo –pero, obviamente, no podemos darles la voluntad de luchar.”

A su vez, el diputado Hakim al-Zamili, presidente del Comité de defensa y seguridad del Parlamento iraquí, devolvió el golpe al declarar que los alegatos de Carter “eran irreales y sin fundamento,” pues, según él, Estados Unidos no proporcionó apoyo ni equipo adecuado a las fuerzas iraquíes.

Mientras Washington y Bagdad hacían su opereta, el general Qassem Soleimani, jefe de la Fuerza Quds de la Guardia republicana iraní, reclamaba con violencia que Irán es la única potencia regional que está empeñada en serio en el combate de los yijadistas en el terreno.  “No hay nadie hoy en lucha, con excepción de la República islámica de Irán,” dijo y agregó que las otras naciones de la región están apoyando o combatiendo a los yijadistas, pero Estados Unidos “no hicieron nada” para detener el avance del EI contra Ramadi.  Para él, Washington no tiene la “voluntad” que se necesita para hacer frente a las fuerzas del “califato” (SputnikNewa, 25/05/2015). http://sputniknewa.com/middleeast/20150525/1022532836.html#ixzz3bALBIT5l

Para complicar todavía más el escenario, la ciudad de Sirte, en Libia, tierra natal del fallecido Muamar Jadafi, fue capturada por la franquicia local del EI, la que se aprovecho del caos instaurado en el país desde la fatídica intervención de la OTAN en 2011, con dos facciones armadas hasta los dientes que se disputan el gobierno, una en Trípoli y la otra en Benghazi.  El enviado especial de Naciones Unidas para intermediar en el diálogo entre las dos facciones, Bernardino Leon, afirmó que la llegada del EI al país “se puede convertir en una amenaza muy seria para los libios” y para la comunidad internacional, principalmente en el caso de un fracaso de las negociaciones (The Times of Israel, 24/05/2015).

Entre otros aspectos, Libia ha sido uno de los principales puntos de partida de los refugiados africanos y asiáticos que se han dirigido a Europa por mar, drama que, por si mismo, ha acarreado una sucesión de tragedias y de considerables conflictos políticos en la Unión Europea (UE).  Especialistas en seguridad temen que el EI y otros grupos yijadistas puedan infiltrar militantes que regresan al continente europeo entre los refugiados para facilitar su acceso a la UE y unirlos a los ya numerosos ciudadanos europeos que se han unido a las filas del EI para futuros actos terroristas locales.

Mientras tanto, una estrategia efectiva de combate militar del EI que ofrezca un mínimo de posibilidades de éxito a mediano plazo, además del debido consenso del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, tendrá que incluir: 1) La solución política de la guerra civil de Siria, que pasa por el cese inmediato del apoyo dado a las fuerzas de la oposición por Turquía, Arabia Saudita, y los emiratos del golfo Pérsico; 2) una coalición de fuerzas terrestres integrada por los ejércitos sirio e iraquí, la Fuerza Quds y las milicias Peshmerga que actúe en estrecha coordinación de información y con el respaldo del grupo aéreo encabezado por la Fuerza aérea de Estados Unidos; 3) un vigoroso esfuerzo internacional que involucre a Interpol y a las agencias de espionaje de varios países para identificar y neutralizar las operaciones  clandestinas y criminales con las que se financia el EI.

Será preciso esperar para ver si  los entendimientos entre Washington y Moscú podrán alterar la situación presente.

x

Check Also

Orfandad estratégica de la OTAN ante el hundimiento de la hegemonía estadounidense

MSIa Informa, 18 de diciembre de 2020.-Ya es un lugar común afirmar que después del ...