Diálogo político militar Brasil-Rusia refuerza el cambio estratégico mundial

MSIa Informa, 18 de febrero de 2022.-La visita de Estado del presidente Jair Bolsonaro a Moscú, a invitación de su contraparte, Vladímir Putin, establece una nueva plataforma de entendimiento estratégico entre los dos países, y por eso Brasil fue calificado por Putin como el principal socio ruso en la región. De hecho, la avanzada diplomática, de largo alcance, se inscribe en una serie de iniciativas encabezadas por Rusia y China tendientes a la configuración de un nuevo orden multipolar de poder mundial, antípoda del actual.  Tras su estancia en la Federación Rusa, el presidente brasileño se dirigió a Hungría para reunirse con el primer Ministro, Viktor Orbán.

La decisión de realizar el viaje a Moscú, a pesar de las duras presiones de Washington para su cancelación, alegando la “inminente” invasión de Ucrania por las Fuerzas Armadas rusas, reafirmó el distanciamiento de Brasil de las sibilinas manipulaciones de la súper potencia “excepcional”.

Brasil se mantuvo firme, y por primera vez luego de varios lustros de inercia, protagonizó su antigua y respetada tradición de política exterior independiente, que mostraba ser una nación plena de grandeza. Hoy se abre el camino para participar de los cambios mundiales, para dejar atrás décadas de “apaciguamiento” con el “Nuevo Orden Mundial” posterior a la Guerra fría, la causa principal de su déficit de soberanía que ha vivido el país en todo ese periodo, en especial en la cuenca del Amazonas, sin pasar por alto su dependencia económico-financiera.

En cuanto a la visita, llama la atención, de inicio, el formato de las reuniones entre los altos representantes de los dos gobiernos, definido por canciller brasileño, Carlos França, como “diálogo político-militar” (o “2+2”), con la participación de los respectivos ministros de Relaciones Exteriores, de la Defensa y de seguridad nacional e institucional. La Reunión de Consultas de Relaciones Exteriores y Defensa, como se definió en el comunicado conjunto divulgado por el ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil (16/02/2022), denota la importancia que se le dio a tales asuntos.

Destacó el inusitado respaldo ruso a la presencia permanente de Brasil en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en el marco de la ampliación de este con países en desarrollo. En las palabras del canciller Serguéi Lavrov:

“Brasil es ahora miembro no permanente del Consejo de Seguridad (de UN). Confirmamos hoy que Rusia reafirma su apoyo a la candidatura de Brasil y a su registro permanente en el Consejo de Seguridad, en el marco de la ampliación de ese órgano, a través de lugares extras para países en desarrollo de América, Asia y África”. (Sputnik Brasil, 16/02/2022).

La posición de Moscú es sorprendente, pues el Kremlin nunca respaldó abiertamente la admisión de nuevos miembros en el Consejo, por evitar la dilución de sus atribuciones y de sus poderes.

En la entrevista conjunta con França, Lavrov dejara claro que en las conversaciones se incluyó el intercambio franco de “evaluaciones geopolíticas” sobre las regiones Asia-Pacífico, Euroatlántica y del Este europeo, además de señalar a Estados Unidos como el obstáculo principal para la consolidación del escenario multipolar, por su “proceder para sustituir el Derecho internacional con todo tipo de órdenes”.

En estas circunstancias, es igualmente relevante situar al grupo BRICS, “como foro de países dedicados a la promoción de un orden mundial multipolar” y del G-20, el principal foro de cooperación económico internacional”.

No menos importante es que el comunicado oficial haya destacado la importancia de la cooperación bilateral en el campo ambiental y del desarrollo sustentable, donde se resalta que “los dos países abrigan los mayores bosques del mundo, la cuenca del Amazonas brasileña y la taiga rusa”. En este sentido, Bolsonaro, en su saludo a Putin, le agradeció su intervención, “cuando algunos países cuestionaron la cuenca del Amazonas como patrimonio de la humanidad”.

Rusia vetó en diciembre pasado una resolución presentada al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que pretendía incluir los cambios climáticos entre las amenazas a la seguridad internacional, la cual, de aprobarse, podría crear serios problemas a Brasil, debido a la campaña internacional que ha manipulado los problemas reales y supuestos de la cuenca del Amazonas para presionar al país.

Cabe resaltar que la profundización de las relaciones bilaterales no implica la interpretación simplista de que Brasil le se aleja de Estados Unidos y del bloque occidental, sino que en ejercicio de su soberanía le cabe adoptar una política internacional independiente, con naciones con las que se identifica, y que además es compatible con el cambio de época en ciernes.  Al hablar con un grupo de la prensa brasileña que lo acompañaba en la visita, el presidente Bolsonaro reiteró su afinidad con el presidente Putin con relación a la defensa de la familia, y del cristianismo, además de su vocación para mantener la paz mundial.

Un ejemplo de lo fructífero de la Alianza Tecnológica Brasil-Rusia, son los campos de la biotecnología, la nanotecnología, la inteligencia artificial, tecnologías de información y comunicación, investigaciones en salud y oceanografía, y desde luego energía.

En términos prácticos, una iniciativa a plazo más corto es la cooperación en seguridad cibernética, área en la que Brasil es sabidamente vulnerable, objeto de un memorando de entendimiento firmado por el ministro del Gabinete de Seguridad Institucional, general Augusto Heleno Ribeiro, y su contraparte rusa, el secretario del Consejo de Seguridad de la Federación Rusa, Nikolai Patrushev.

Igualmente, relevante es la posibilidad de cooperación en la investigación espacial y la realización de proyectos conjuntos de sistemas de navegación por satélite y la vigilancia de basuras espaciales, que serían bienvenidas para proporcionar el inevitable mejoramiento del casi estancado programa espacial brasileño -el que, sin embargo, precisa de un imprescindible salto.

Dada la importancia atribuida a las cuestiones de defensa en el entendimiento bilateral, aunque no haya sido mencionado en los comunicados oficiales, Brasil tendría mucho que ganar si la cooperación en esa materia se extendiera a la aplicación de nuevos principios físicos a los sistemas bélicos, en los que Rusia destaca y Brasil tiene condiciones para participar en las investigaciones.

Una posibilidad más sería la sinergia con Argentina en este marco de cooperación, en vista de los acuerdos recién firmados por dicho país con Rusia durante la visita del presidente Alberto Fernández a Moscú. Ambos países disponen de centros de investigación modernos y empresas capacitadas para esta empresa, como es el caso, entre otros, del Departamento de Ciencia y Tecnología Aeroespacial (DCTA) de la Fuerza Aérea Brasileña, el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) y empresas como Embraer y las argentinas Invap y Veng. Es importante, en especial, lo que se refiere a nuevas tecnologías e innovaciones para tal empresa histórica y Brasil y Argentina tienen la masa crítica necesaria para ponerla en marcha.

En este particular, la sinergia argentino-brasileña constituye un factor clave de la perspectiva de la integración físico-económica efectiva de América del Sur, lo que le permitiría actuar como una contraparte para la integración de Eurasia capitaneada por China y Rusia. Una iniciativa de las más promisorias en este sentido es el diálogo Mercosur-Unión Económica Euroasiática, mencionada en la nota del ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil.

En el artículo que anteriormente publicamos, titulado, “Desafíos de la aproximación Brasil-Rusia”, afirmamos que el acercamiento, puesto en marcha desde la participación virtual del presidente Bolsonaro en la reunión del Foro Económico Internacional de San Petersburgo en junio de 2021, implantaba desafíos al país:

Darle un contenido práctico, de ampliación de las relaciones comerciales y económicas y de cooperación para el desarrollo y evitar enredarse en la trampa de la “Guerra fría fake” con la cual Estados Unidos está respondiendo a la creciente preminencia de Rusia en la configuración del mundo multipolar.

(Foto: Kremlin)

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