Antes del 11 de diciembre d 2016, todos los países miembros de la Organización Mundial de Comercio (OMC) deberán garantizar oficialmente a China el llamado “estatuto de economía de mercado” (MES, siglas en inglés). Es decir, el reconocimiento de que el país se convirtió de hecho una economía de mercado. Es la misma calificación que tienen los EUA y los países miembros de la Unión Europea (UE). En realidad, debería ser un reconocimiento automático por cada uno de los integrantes de la OMC.
Hasta aquella fecha, China será considerada una “no economía de mercado”. Como resultado, países que importan productos industriales o semiacabados chinos pueden imponer tasas arancelarias y tarifas proteccionistas contra eventuales acciones de dumping. De hecho, para reducir los precios de venta y superar la competencia, China ha usado frecuentemente una serie de condiciones especiales, tales como los bajos costos laborales, la falta de controles de calidad escritos, varias formas de subsidios y otras ventajas estatales importantes. Esto ha resultado en el cierre de numerosas empresas europeas, que fueron incapaces de competir con los precios “súper bajos” de China.
Por esto, Europa, está teniendo un gran debate en torno a la conveniencia de atribuir el MES a China. A este respecto, también existen posturas extremas. Pero en este intervalo, se han hecho sucesivos informes y análisis para evaluar los efectos sobre el empleo y la industria europea.
Un estudio elaborado por el Instituto de Política Económica de Washington hizo una serie de proyecciones –en verdad, un tanto lineales y simplistas, con base en el presupuesto de un aumento del 25% al 50% en las importaciones europeas de China. Si estos porcentajes abstractos se tornasen realidad, se estima que en un plazo de 3-5 años, la UE perdería entre 1.7 y 3.5 millones de puestos de trabajo y vería reducir su producción anual en 114-228 mil millones de euros, respectivamente, 1.2% del PIB del bloque. Los países más afectados serían Alemania, Italia, Gran Bretaña y Francia.
Como se sabe, el comercio entre la UE y China ha crecido exponencialmente en los últimos 15 años. Las importaciones europeas aumentaron cinco veces, disparándose de 74.6 mil millones de euros hasta 359.6 mil millones. A contramano, las exportaciones europeas hacia China también crecieron a tasas muy significativas. Sin embargo, a finales de 2015, el déficit comercial europeo con China sería alrededor de 182.8 mil millones de euros.
Vale notar que las presiones más fuertes sobre Europa, para que no conceda el MES a China vienen de los EUA –que, durante años, ha promovido fuertes importaciones y déficits comerciales estratosféricos, a cambio de compras de grandes partes de la deuda pública estadounidense por los chinos.
Curiosamente, le tocó al Wall Street Journal, advertir a Europa sobre el riesgo de quedar sin protección. Vale recordar que al atribuirse al MES a una economía, las autoridades antidumping de otros países solamente pueden iniciar investigaciones partiendo del presupuesto de que los precios y costos en aquella economía son determinados por el mercado, y no por otros medios.
Nosotros pensamos que Europa puede y debe enfrentar este desafío sin necesitar cerrarse como una ostra. Por otra parte, rehusar el MES a China significaría una vuelta al reloj de la Historia. En verdad, es la hora de promover una gran reforma en la OMC. Hay el riesgo de que, además de la guerra cambiaria en curso, también, nos espere una anacrónica guerra comercial.
Igualmente, no se puede ignorar que China está entrando a un período de grandes cambios internos relacionados al trabajo, derechos civiles, calidad de vida, medio ambiente, el creciente papel del sector privado y la transformación del papel de del Estado. Son cambios inevitables, como se han experimentado en Europa, en las últimas décadas. Obviamente, esto provocará cambios profundos, no solamente en la sociedad, sino también en sus costos económicos y normas de producción.
Siendo así, Europa no quedará desprovista de una red de protección. El hecho de que un país reciba el MES significa también que, gradualmente, tendrá que seguir los mismos parámetros de garantía y seguridad utilizados en Europa. Recordemos que el mercado europeo es accesible solamente para aquellos que cumplen las normas europeas exigidas por ley, las cuales deben ser respetadas tanto por los productores europeos como por los extranjeros.
En esta perspectiva, Europa podría definir mejor su liderato en la realización, en conjunto con los chinos y otros, de grandes obras de infraestructura en el continente euroasiático, a partir de la Nueva Ruta de la Seda que está en gestión.

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