“Brasil necesita dejar de ser un subalterno del mercado”

En Brasil, se acaba de publicar el libro Bidenomics en los trópicos (Editorial FGV). Coordinado por André Roncaglia, profesor de la Universidad Federal de Sao Paulo (UNIFESP), y el ex-ministro de Hacienda Nelson Barbosa, investigador el Instituto Brasileño de Economía de la Fundación Getúlio Vargas (FGV-libre), el libro aporta contribuciones de otros 19 economistas sobre una posible versión nacional de un programa de desarrollo de largo plazo.

El texto del periodista Fabio Graner (“Política económica de Biden reanima desarrollismo”) observa que la línea maestra es, la reasunción del papel del Estado como agente esencial para la construcción de una economía desarrollada y compleja”.

“Se presentan diversas posibilidades de estímulo al acrecimiento sustentable de largo plazo con inversiones directas y acciones de coordinación estatal para la activación del sector privado en áreas como salud y educación, movilidad urbana (y sus enormes impactos sobre el bienestar de los más pobres y una “economía de cuidados”) e innovación. Se muestran también las oportunidades generadas por la “economía verde”, sí como los diferentes impactos de una posible ampliación de programas de transferencia del ingreso, que pueden afectar el grado de complejidad de la economía y ser instrumentos para recuperar plenamente la actividad productiva brasileña después de las secuelas del coronavirus”.

Y concluye, afirmando: “(…) El trabajo es una invitación para una reflexión sobre cómo construir una versión ‘tropical’ de la Bideneconomics. Y, con las elecciones acercándose, toda discusión sobre la manera de acelerar el desarrollo en Brasil es bienvenida”.

En entrevista a UOL del primero de octubre, André Roncaglia afirmó que Brasil está a contrapelo del resto del mundo, con la obstinación de reducir el tamaño y la capacidad de intervención del Estado y depositar en el sector privado la responsabilidad del desarrollo. Por eso, el país necesita dejar de subordinarse al mercado. El Estado, y no el mercado, debe ser el actor principal en la planeación estratégica de la economía de cualquier país, enfatiza.

Según él, tanto los EUA como Europa ya volvieron a ese camino, después de décadas de políticas económicas centradas en los mercados. “Estamos hablando de cambios que están ocurriendo en el pensamiento económico y que ya no están en el centro del capitalismo mundial, el respeto de la importancia toral del Estado”.

Brasil está a contrapelo, “porque desde hace décadas viene haciendo cambios que aumentan la importancia del sector privado en la economía, con reducción del tamaño del Estado, exactamente lo contrario de lo que otros países están haciendo, como la reestatización, la vuelta del estado planificador y el aumento de las inversiones del sector público”.

El economista apunta la necesidad de que el Estado brasileño vuelva a coordinar el desarrollo nacional, poner a funcionar el Ministerio de Planeación; la recuperación de la capacidad de intervención del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES); y el fortalecimiento de óranos públicos de innovación como las empresas Embrapa y Fiocruz. “La gente tiene varios ejemplos en el sector público de cuales órganos y empresas del Estado pueden funcionar independientemente del gobierno a lo largo de los años. Historias como la de Embrapa, de Petrobras, de Embraer, de universidades e institutos de investigación que destacan en el mundo”.

Sin mencionar la cuestión clave de la “independencia” del Banco Central, dice que es necesario “encontrar formas de evitar que las tasas de interés sigan subiendo con tanta frecuencia, a cada momento en que la inflación sube más allá de la meta”. Con esto, “el empresario tiene mayor propensión a demorar inversiones porque sabe que las tasas pueden subir en cualquier momento para combatir la inflación”.

Roncaglia observa que no es “justo ni factible” poner sobre el sector privado toda la responsabilidad por el desarrollo económico.

 

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