Escalada militar en Siria

El conflicto en Siria se acerca a un momento decisivo, y es grande el peligro de que se desate una confrontación entre las fuerzas militares sirias y sus aliados y la coalición internacional liderada por los EUA, que alegan combatir el Estado Islámico (EI) a partir de Irak y del Mediterráneo.

El reloj de la bomba de tiempo pulsa al ritmo de las disputas internas del Establishment anglo-americano, cuyo grupo más belicoso se empeña obstinadamente en bloquear cualquier entendimiento entre el presidente Donald Trump y la Rusia del presidente Vladimir Putin. Razón por la cual el secretario de Estado Rex Tillerson parece una veleta, en un momento presentando argumentos convergentes con Moscú, en otros, transmitiendo los mensajes intransigentes de los pirómanos de Washington.

Por otro lado, Trump se manifiesta agresivo contra Irán, a ejemplo de la provocadora declaración de Tillerson en el sentido de que el gobierno que representa contempla un “cambio pacífico de régimen” en Teherán.

En el campo de batalla, los recientes triunfos del Ejército Árabe Sirio (EAS) y sus aliados han causado un ataque de nervios en el comando de la coalición estadounidense. Las acciones de este último han dejado claro que su objetivo en la región no es tanto combatir el EI, sino más bien debilitar al gobierno del presidente Bashar al-Assad y castigarlo, quizás creando un enclave kurdo en la frontera con Turquía y, eventualmente, mantener áreas liberadas bajo el control de grupos yijadistas que tienen el beneplácito de Washington.

El 9 de junio, una fuerza integrada por soldados del EAS, de la Guardia Revolucionaria de Irán, milicias sirias y afganas y el Hezbolá libanés, protagonizó una hazaña militar de primer orden, al atravesar más de 180 kilómetros de desierto en un día llegando a la frontera con Irak, por la primera vez desde 2015, entre el río Éufrates y la ciudad de al-Tanf, convertida en plaza fuerte de las milicias kurdas apoyadas por los EUA. La acción fue coordinada con la milicia iraquí denominada Unidades de Movilización Popular (UMP), la cual arribó simultáneamente a la frontera por el lado iraquí. La posición es estratégica, no solo porque corta el acceso de las milicias apoyadas por los EUA al Éufrates, sino también porque afianza el control de la vital carretera Bagdad-Damasco, esto facilita el abastecimiento de las fuerzas iraníes en Siria y del Hezbolá por Irán, que apoya al grupo libanés.

La desazón del comando norteamericano con la cercanía de las fuerzas sirias en el área se evidenció en mayo, cuando uno de sus aviones atacó una columna que se aproximó al “perímetro de reducción de conflicto” en torno de la ciudadela, local ilegalmente determinado por la coalición al inicio de junio, cuando derrumbó un drone iraní.

Los ataques dieron pie a un duro reclamo del canciller ruso Sergei Lavrov a Tillerson, pero, aparentemente el Pentágono lo ignoró, ya que, el domingo 18 de junio, un caza de la Marina derrumbó un avión sirio Su-22, que realizaba operaciones contra el EI en el área

Esta vez, la respuesta rusa no se limitó a la diplomacia. El lunes 19, el Ministerio de Defensa suspendió el acuerdo de comunicaciones mutuas mantenido con el comando de la coalición internacional, establecido, precisamente para evitar incidentes entre las dos fuerzas, y advirtió que, a partir de ahora, cualquier aeronave que penetre sin autorización en el espacio aéreo sirio al oeste del río Éufrates será considerado una “amenaza” y tratado como tal. Dado que las Fuerzas Aeroespaciales Rusas operan en Siria con los equipos más avanzados, como los proyectiles antiaéreos de largo alcance S-400 y cazas Su-35, eso equivale a establecer una zona de exclusión aérea sobre gran parte del territorio sirio.

En paralelo, Irán también realizó una maniobra audaz, al disparar seis proyectiles de largo alcance contra un puesto de comando y control del EI ubicado cercano a Deir ez-Zor, ciudad que resiste desde hace dos años al cerco de los yijadistas . Los proyectiles disparados, de bases en Irán, sobrevolaron territorio de Irak y demostraron una gran precisión al acertar un blanco a casi 700 kilómetros de distancia, causando decenas de bajas y la destrucción de varias instalaciones yijadistas. De acuerdo a Teherán, el ataque, coordinado con el comando conjunto de operaciones ruso-sirio-iraquí-iraní-libanés en Bagdad, fue en represalia por los ataques terroristas asumidos por el EI en Teherán, el 7 de junio, que dejaron 13 muertos y 43 heridos. Es evidente que también fue un recado a los EUA, a Israel y a Arabia Saudita, para dejar claro que todas las bases estadounidenses en la región así como los territorios israelí y saudita, están al alcance de las nuevas armas iranís.

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