Este artículo fue escrito inmediatamente después que Estados Unidos, Francia y el Reino Unido lanzaron la madrugada del 14 de abril la operación conjunta para bombardear Siria. El bombardeo fue para enviar un fuerte mensaje político a Rusia, Siria e Irán: Occidente no tolerará que se cruce la “línea roja.”
En un discurso trasmitido por televisión el presidente Trump explicó el motivo de esta intervención: “Hace un año, Assad hizo un salvaje ataque con armas químicas contra su propio inocente pueblo. Estados Unidos respondieron con 58 misiles que destruyeron el 20 por ciento de la fuerza aérea de siria. El sábado pasado, el régimen de Assad volvió a utilizar armas químicas para masacrar a civiles inocentes, en esta ocasión en la ciudad de Duma, cerca de la capital siria de Damasco. Esta masacre fue un agravamiento significativo del uso de armas químicas utilizadas por ese terrible régimen”…
Recalcó que “esos no son actos de un hombre. Son, en cambio, crímenes de un monstruo. (…) Ninguna nación puede triunfar con la promoción de estados renegados, de tiranos brutales y de dictadores asesinos. En 2013, el presidente Putin y su gobierno prometieron al mundo que ellos garantizarían la eliminación de las armas químicas de Siria. El reciente ataque de Assad y la respuesta de hoy son resultados directos del incumplimiento de la promesa rusa -Rusia tiene que decidir si sigue apoyando este sendero oscuro o si se unirá a las naciones civilizadas como una fuerza para la estabilidad y la paz. Espero que algún día podamos convivir con Rusia y quizá hasta con Irán, pero tal vez no.”
El bombardeo no cambiará sustancialmente la situación en el terreno sirio, cuyo gobierno, según las afirmaciones de muchos expertos alemanes, (como Alexander Rahr, reconocido politólogo especializado en Rusia y en la Unión Soviética, e.h.) está más firme que nunca. De acuerdo a la vocera del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, Sajarova, el ataque militar se planeó en el momento en que estaba a la vista un arreglo pacífico en Siria y luego de que el Estado Islámico hubiera sido expulsado de casi todas las regiones de Siria.
Así que la pregunta es: ¿Qué se puede sacar en conclusión de la actitud de una élite que, sin importar la ausencia de pruebas del supuesto ataque químico, quiere “castigar” un Estado soberano, tratado por de Trump “régimen renegado.” ¿Qué se puede concluir si esta agresión se mira en el espejo de la guerra de 2003 contra Irak, desatada por hechos inventados y mentiras, hundiendo al Medio Oriente entero en el caos? ¡Dónde vamos a encontrar voces de razón que en lugar de la guerra y de actos punitivos, pidan un nuevo comienzo en la diplomacia, combinada con acuerdos pacíficos y la reconstrucción de esta región devastada por la guerra?
Diálogo en lugar de escalada de violencia
El periódico alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ) publicó el jueves 12 de abril una carta abierta firmada por varios ex funcionarios alemanes. Entre ellos destacan el ex secretario de Estado del Ministerio alemán de Relaciones Exteriores (1987-989 Helmut Schäfer; el Dr. Horst Teltschik, ex presidente de la Conferencia de Seguridad de Múnich (1999-2008): Günter Verheugen, ex comisionado de la Unión Europea (1999-2010); y Antje Vollmer, ex vicepresidente del Parlamento Federal Alemán (1994-2005).
Los autores expresan en su llamado una gran preocupación por el conflicto que se agrava entre Rusia y Occidente. “Estamos ante a una espantosa alienación,” afirman los autores. “La relación está determinada por acusaciones mutuas, acusaciones de unos contra otros, por sospechas y amenazas militares.”
Los autores subrayan que la memoria de los millones de víctimas que dejaron las guerras anteriores parece desvanecerse y afirman que el fin de las Guerra Fría (1989) fue proclamado por ambas partes, Occidente y la Unión Soviética. Reiteran la necesidad de hacer valer el término “casa común europea”, y el discurso del presidente Putin ante el Parlamento Federal Alemán de 2001, en el cual subrayó la cooperación propuesta por Alemania y Occidente. El problema acuciante, agregan es si Occidente quiere reconocer a Rusia como un par en todas las cuestiones o no. “Desde nuestro punto de vista no hay nada que pueda sustituir a una sociedad de igualdad.”
Muchos europeos occidentales, dicen, están alarmados por el temor a la guerra. (En una reciente encuesta de una de las principales televisoras alemanas, la ZDF, divulgada en la víspera del ataque, se informó que 80 por ciento de los alemanes rechazan la guerra contra Siria). Una gran parte de ellos argumentan los autores simplemente no entienden el proceder de Alemania, país alguna vez el estandarte de la política de la detente que tanto contribuyó a la reunificación y al concepto de “Orden de Paz Común Europeo.” “La promesa que fue consagrada en la Carta de París de 1990 nunca se ha cumplido.” En vez de eso se ha puesto en marcha una espiral de rearmamento cada vez más intenso
A diferencia del periodo del fin de la Guerra Fría, el mundo actual está formado por el “desorden” y por la “incerteza.” El derrumbe de las relaciones Occidente-Rusia y la ausencia de la mayoría de las plataformas de diálogo amenazan envenenar el resto de la estabilidad mundial. La memoria de las dos guerras mundiales parece evaporarse.
Los autores demandan que se haga todo para superar el estancamiento y la falta de comunicación actuales. “Debe haber un debate abierto con Rusia sobre todos los conflictos y puntos de desacuerdo, sin ninguna condición, sin amenazas ni prejuicios. “Tenemos que fomentar una política que parta del Derecho Internacional y de la responsabilidad común en el destino del hombre. Alemania y la Unión Europea deben dar pasos en este sentido. “La idea de la sociedad paneuropea quizá no sea nueva, pero tiene que llevarse a cabo. Esta es la política de relaciones exteriores decisiva para el nuevo gobierno alemán. Y todo aquel que no quiera ver esto es un ciego ante el peligro de la tercera y última guerra mundial.”
Serguei Karaganov: La Guerra fría unilateral de Occidente
Un elemento complementario de este urgente llamado fue publicado en un artículo del pasado 20 de marzo del influyente estratega y asesor ruso Serguei Karaganov, titulado La Guerra Fría unilateral de Occidente.
Karaganov comenta que las relaciones actuales con Estados Unidos, y ahora también con el Reino Unido “son peores que los años cincuentas, y la posibilidad de que estalle un conflicto directo es mayor que nunca desde la crisis de los misiles cubanos. “Dada la complejidad de las armas nucleares estratégicas de hoy y del sistema diseñado para neutralizarlas, no se puede descartar la posibilidad que algún actor de cualquier lado, o una tercera parte, pueda provocar el agravamiento.”
El principal problema señala Karaganov, es “la total falta de comunicación y de confianza mutua de ambas partes de Estados Unidos y Rusia”. Del lado americano se observa un sentimiento “cercano al odio,” y muchos rusos ven a los americanos con “desdén.” Karaganov agrega es, “peor que durante la Guerra Fría.”

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