De Ufá a Washington  el mundo se rediseña

brics-summit-in-ufa-Xinhua

Acontecimientos de las últimas semanas muestran que está en marcha una rápida reconfiguración del escenario mundial. Por un lado, está el orden hegemónico actual fundado en la supremacía del rentismo o “sistema de la deuda”, y en la fuerza militar como instrumento de la política exterior, cuyas élites oligárquicas dominan la creación de las normas de Washington, Londres y Bruselas. El alcance de su pesada mano se puede ver en la despiadada y humillante capitulación impuesta al gobierno de Grecia forzado a tomar medidas draconianas para hacer frente a una impagable deuda del país.

En contrapunto vino de Ufá, capital de la república rusa de Barcostostán, donde se realizaron de forma simultánea tres eventos que simbolizan una opción multicéntrica y cooperativa, articuladas en respuesta a las perspectivas de caos. Uno, de los miembros del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y África del Sur); el otro de la Organización para la Cooperación de Shanghái (SCO -China, Rusia, Kazajistán, Kirguistán, Azerbaiján, Tayidiskán, India y Paquistán) y un tercero de la Unión Económica Euroasiática (UEE, Rusia, Bielorrusia, Kazajistán, Armenia y Kirguistán.

Como afirmó con propiedad un sobrio editorial del sitio oficial chino Global Times el 9 de julio:

“Nadie de los BRICS o de la SCO pensaría que integrar esas organizaciones signifique que no hay necesidad de preocuparse con sus relaciones con Occidente. Ninguna de las dos organizaciones se va a enfrentar con Occidente. Sin embargo, habrá problemas si Washington sospecha de una aversión contra Occidente de cualquier organismo al que pertenezcan Rusia y China, pero no Estados Unidos”. A lo que agrega,  “Estados Unidos deberían preocuparse menos. Este ya no es el tiempo en el que la competencia por la seguridad nacional sea omnipresente.  La globalización y los cambios de poder han afectado profundamente la competencia económica. La actual diversidad mundial no se puede interpretar con mentalidades añejas”.

A pesar de que Ufá haya recibido a 14 jefes de Estado y de gobierno que representaban a más de 40 por ciento de la población mundial, la gran prensa, sintomáticamente, ignoró las reuniones simultáneas y se limitó a noticias breves y a comentarios en general despreciativos.

La nada simbólica respuesta de Washington provino con  la divulgación de la “Estrategia militar nacional 2015” con la que EEUU reafirma su inclinación al uso de la fuerza militar como principal instrumento de sus relaciones exteriores. El documento está justificado por la “necesidad de contrarrestar Estados revisionistas que desafían las normas internacionales, así como organizaciones extremistas violentas que están socavando la seguridad transregional.” Por estados revisionistas, el texto se refiere nominalmente a Rusia, Irán, Corea del Norte y china.

“A ninguna de esas naciones ” se le considera como si estuviese buscando un conflicto militar con Estados Unidos o nuestros aliados. No obstante, cada una de ellas representa serias preocupaciones de seguridad que la comunidad internacional está trabajando colectivamente para hacer frente por medio de medidas comunes, mensajes compartidos y de actos coordinados,” dice el texto.

 Otro evento que se encadena al cambio de geometría  fue la firma del acuerdo sobre el  programa nuclear iraní, que abre el camino  para la suspensión de las sanciones impuestas a ese país y la posterior regularización de las relaciones con Estados Unidos, cuyas empresas desde hace años se mueren de deseos de hacer negocios en vista a la necesidad de reconstrucción de la derruida economía iraní y, nada menor, la oficialización de la cooperación con Irán en la lucha contra el Estado Islámico (EI), que acontece sin mucha publicidad.

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