Corredor triple A consolida internacionalización de la Amazonia

Corredor-Triple-A

En febrero pasado el presidente colombiano Juan Manuel Santos inició una ofensiva diplomática para la realización  del corredor ambiental más grande del mundo, abarcando una área de 135 millones de hectareas ubicada en territorio de Colombia, Brasil y Venezuela. El proyecto bautizado, “Corredor Triple A” contectaria las regiones de los Andes, el Atlantico y la Amazonía.

Según el diario colombiano El Espectador  del 13 de febrero, Santos presentó su concepto durante una reunion del Consejo de Ministros realizada en Leticia, ciudad fronteriza con la ciudad brasileña de Tabatinga, esta última localizada en el estado de Amazonas. “Todo el gobierno colombiano va a trabajar en la iniciativa y a gestionar esta idea con el gobierno de Venezuela y Brasil”, declaró Santos; además agregó que le gustaría que los tres países presentaran esta innovación en un aporte al posible acuerdo sobre cambio climático que se espera concretar en París a final de este  año. “Con la cancillería vamos a gestionar este corredor biológico”, anunció Santos.

Por su parte el ministro de Ambiente colombiano, Gabriel Vallejo, detalló el proyecto del “Corredor Triple A” en una entrevista con el diario de su país El Tiempo el 16 de febrero. “Este puede ser uno de los legados más importantes del gobierno del presidente Santos y es uno de sus sueños: construir lo que él denomina un corredor triple AAA –por los Andes, la Amazonia y el Atlántico–, que consistirá en unir en un solo corredor, desde el punto de vista bioambiental-ecosistémico, 135 millones de hectáreas. Sería el corredor ambiental más grande del mundo. Requeriría el aporte de tres países: Colombia con un 34 %, Venezuela con un 4 % y Brasil, que tiene uno de los ecosistemas más grandes del mundo, con un 62”.

El papel de la Fundación Gaia en la vigilancia internacional de la Amazonia

La idea del corredor no es original del gobierno colombiano; pero, aparentemente sin medir las consecuencias, la  adoptó a manera de iniciativa diplomatica propia. Tal febril propuesta es de Martín von Hildebrand, director de la Fundación Gaia Amazonas, entidad partícipe de la vasta red de ONG, una pieza de la bien aceitada máquina ambientalista-indigenista internacional.  En su larga trayectoria, Hildebrand tuvo un protagonismo importante en la delegación colombiana que intervino en las negociaciones de la Convención 169 de la OIT sobre pueblos indígenas y tribales. En 1990, Hildebrand fue reclutado por la Fundación Gaia que tiene su casa matriz en Inglaterra, y se codea con la familia real de la Casa de Windsor.

El principal ejecutivo de la Fundación es Edward Posey, desde luego muy bien relacionado con el  establishment colonial britanico, quien luego de la II Guerra Mundial fue entrenado piloto de la Royal Air Force, y  en 2007 recibió la Orden del Imperio Británico (OBE) por sus “servicios a la Fundacion Gaia”.

La Fundación Gaia Amazonas ha recibido financiamiento  de gobiernos de Europa y Estados Unidos, además de fundaciones privadas. Entre sus patrocinadores se encuentran: la Comisión Europea, Global 2000, e  gobierno austriaco, ministerio de Relaciones Exteriores de Dinamarca, Sociedad Sueca para la Conservación de la Naturaleza, embajada de Holanda, Agencia Sueca de Desarrollo Internacional, Fundación Interamericana, Fondo Ambiental Mundial, Fundación Skoll, Fundación  Gordon y Betty Moore.

Sin embargo, la Fundacion Gaia Amazonas es la punta del témpano de una asociación más amplia: la Red Amazonia de Informaciones Socioambientales Georeferenciadas (RAISG), a la cual pertenecen entidades en Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela. Los miembros más destacados en Brasil son:

El Instituto Socio-Ambiental (ISA) y el  Instituto del Hombre y Medio Ambiente de la Amazônia (IMAZON). Según lo describe el mismo RAISG, “El principal objetivo de la Red, desde su fundación en 1996, es estimular y posibilitar la cooperación entre instituciones que ya trabajan con sistemas de informaciones socioambientales georreferenciadas en la Amazonía”.( http://www.raisg.socioambiental.org/objectivos). El financiamiento de la esta red de vigilancia amazónica procede principalmente de la Fundacion Ford, la Rainforest Fundation de Noruega y de la  Gordon y Betty Moore Foundation.

Esto significa que la estruendosa iniciativa diplomática ambiental del presidente Santos, corre en paralelo a un plan maestro para juntar en zonas transfronteras las reservas indigenas y ambientales, paulatinamente delimitadas en la región amazónica principalmente del lado brasileño. Estamos hablando de que la Triple A es la iniciativa supranacional más peligrosa que se conoce hasta hoy día, para segregar un territorio que podría ser controlado internacionalmente por una red de ONG vinculadas entrañablemente al establishment angloamericano y sus socios europeos.

Coordinadamente con el coredor triple AAA, en Brasil, el ISA despliega su activismo  en un  proyecto hermanado, la Cuenta del Rio Negro que conforma  la mayor parte (70 millones de hectareas) del corredor..

Al mismo tiempo, la acción internacional desatada contra la soberanía territorial de Brasil, tiene eco en recientes acciones gubernamentales. Así, la presidente Dilma Rousseff, acaba de autorizar la delimitación de tres nuevas areas indígenas. La mayor de ellas es la Mapari con una extensión de 157 mil hectareas comprendidas entre los municipios de Fonte Boa, Japurá , Tonantins y Novo Aripuanã, en el estado Amazonas, cerrando un cinturón que llega a la frontera con Colombia, y bien se podrían sumar a la iniciativa del “Corredor Triple A”

 El programa de la USAID para la amazonia

El plan de internacionalizar áreas transfronterizas en la región amazonica, que obedece a a la maniobra geopolitica de imponer soberanía limitada em regiones de interes del poder anglo-americano,  tiene dos antecedentes  claves. Uno lo encontramos en la Iniciativa para la Conservación de la Cuenca Amazónica (ABCI, por sus siglas en ingles),  y el segundo en la definición de la importancia actual del Gran Caribe.

La ABCI, fue lanzada por la infalible Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) en 2005  para “coordinar las acciones de diversos grupos ambientalista e indigenistas”  proveyéndolos de los recursos e instrumentos  de “gobernabilidad ambiental”  que ganatizarían el control efectivo de formas de ocupación de la región. La meta  de la ABCI fue, y es, reclutar pueblos indigenas y ONG nacionales y extranjeras, para crear un contingente que en nada difiere de un verdadero ejército de ocupación post moderno, documentado en el libro “Mafia Verde, ambientalismo, nuevo colonialismo”. (Capax Dei, 2007),

En este frente, el programa se propone “establecer una barrera verde de áreas protegidas”, para contener la ocupación económica y desarrollar redes locales con capacidad tecnológica para vigilar in situ el territorio de la región-blanco, usando tecnología de sensoriaje remoto. El propósito incuestionable es desarrollar una capacidad local de inteligencia en tiempo real, administrada externamente por intereses inconfesables, Para este fin, la USAID cuenta con el Instituto Internacional de Educación de Brasil (IIEB) que desde el año 2000, se ha especializado en la tarea de organizar grupos locales contra proyectos de infraestructura, especialmente entre los indígenas. “El programa aumentará la capacidad de las organizaciones indígenas para asegurar la integridad de sus territorios y el manejo sustentable de sus recursos naturales”, anota el texto.

El IIEB es resultado de una iniciativa conjunta de la USAID y de la sección estadounidense del WWF, y cuenta con el apoyo financiero de los gobiernos de los Países Bajos y del Reino Unido. Sus tareas específicas son:

“1. Desarrollar capacidades locales… Desarrollo Organizacional de instituciones locales en temas como administración, gestión financiera y preparación, planificación, monitoreo y evaluación de proyectos; desarrollo interinstitucional a través de (la planeación) planeamiento e implementación de espacios públicos para la solución de temas socio ambientales y a través de la capacitación en temas como género y equidad, solución de controversias y redes de comunicación; para multiplicar los impactos, se enfatizará la capacitación de líderes, intercambios de capacitación de corto y mediano plazo y el establecimiento de grupos de trabajo temáticos en asuntos estratégicos, tales como caminos, petróleo y gas y la gestión económica de áreas protegidas habitadas.

“2. Monitorear las tendencias de los paisajes. Esta actividad está diseñada para proporcionar información clave a los que toman la decisión y al público locales que requieren para orientar la conservación y el desarrollo del estado de Amazonas y por tanto adoptar mejores decisiones informadas. Como parte de esta actividad, el programa conducirá actividades de monitoreo anual de los índices de deforestación, incendios forestales y la apertura de caminos no oficiales para la realización de actividades de tala ilegal. Para fortalecer la capacidad local de monitorear cambios en los paisajes, el programa proporcionará cursos para los líderes y técnicos en el uso de sistemas de información geográfica (SIG) e imágenes satelitales. Este programa también analizará los impactos sociales y económicos de los proyectos de gran infraestructura en el estado de Amazonas, incluyendo el gasoducto Urucu-Porto Velho, la carretera BR-319, la represa hidroeléctrica en el río Madeira y otros proyectos en curso en la Cuenca Amazónica que afecten el estado de Amazonas. La información generada bajo esta actividad será difundida por Internet, mediante publicaciones y a través de talleres locales”.

La geopolitica del Gran Caribe

Finalmente al adentrarnos al significado de la geopolitica del Gran Caribe, ubicamos con más precisión la pesada trama para internacionalizar la Amazonia. Para esto citamos um articulo de los periodistas Robert D. Kaplan y Karen Hooper, publicado el 18 de julho de 2012  em la página de la agencia de inteligencia privada Stratfor, intitulado “La fuente del poder estadounidense”. Los autores afirman:

“Historicamente, el poderío geopolitico estadounidense tiene su origen, no en Europa o en Asia, sino en el Gran Caribe”. El Gran Caribe es el mundo que va de Yorktown a las Guyanas, o sea de los estados mesoatlanticos a las selvas del norte de América del Sur. El Hemisferio Occidental, según el estratega holandes Nicholas J. Spykman lo explicó, en 1942, no se divide entre América del Norte y la del Sur. Se divide entre las latitudes al norte de la gran barrera de la selva Amazónica y las latitudes al sur de ella. En otras palabras, bajo una optica geopolitica, Venezuela no es, para nada, un país sudamericano, sino caribeño. La mayor parte de su población de 28,8 millones vive en el norte, a lo largo del Mar Caribe, lejos de las selvas del sur”.

“Aunque los encabezados periodisticos actuales hablen del Medio Oriente y de Asia, para muchos presidentes de los EUA, de comienzos del siglo XIX al comienzo del XX, las crisis de la politica externa se centraron en el Gran Caribe. Fue un proceso de 100 años para que los jóvenes Estados Unidos, realmente arrebatasen de las potencias europeas el control del Gran Caribe. El Gran caribe –el Golfo de México y el Caribe propiamente dicho- es de hecho una extensión territorial de las aguas azules del territorio continental de los EUA. Una vez que los EUA pudieron asir el control del Gran Caribe, el país se torno el hegemón del Hemisferio Occidental, restando solo el Artico Canadiense y el cono sur de América del Sur (incluyendo las zonas sombra de Bolivia, Ecuador y Perú), efectivamente, despues del cinturón de seguridad establecido por los marines en las Indias Occidentales”.

“Con el Hemisferio Occidental bajo su dominio, los EUA, pudieron, afectar el equilibrio de poder en el Hemisferio Oriental. Las victorias estadounidenses en las dos guerras mundiales y en la Guerra Fría, fueron, originalmente construidas sobre la geopolitica del Gran Caribe (…) el Gran Caribe regresa nuevamente al escenario”.

También podría entenderse que el texto de Kaplan y Hooper es producto de una fértil imaginación sicotica, pero resulta que Kaplan es miembro del Consejo de Politica de Defensa, consultor del Ejército, Fuzileros Navales y de la Fuerza Aérea de los EUA; además, ex profesor visitante de la Academia Naval de Annapolis, donde impartió un curso sobre “Desafíos futuros de la seguridad global”. La revista Foreing Policy, en la que escribe regularmente, lo distingue entre los 100 mayores pensadores. Y aunque con un curriculo más modesto su colega Hooper es directora de analisis para América latina y África de Stratfor.

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