Los dogmas sobre los beneficios de la ideología maltusiana para limitar el crecimiento de la población, son refutados por el desastre que causaron en el país campeón del control demográfico, China. La noticia, publicada en el periódico brasileño O Globo del pasado 3 de marzo, cuestiona directamente el mito de la conjeturada “explosión demográfica”, irónicamente en el país más poblado del mundo, la República Popular de China, con sus 1 300 millones de habitantes. El texto de la corresponsal Vivian Oswald se titula: “Gobierno chino considera incentivos para parejas que quieran un segundo hijo –El país necesita de más bebés para resolver el problema demográfico que se previene en el futuro próximo”. Dice:
“Quizá nadie creyese algunas décadas atrás que China, exactamente ella, necesitaría estimular un día la natalidad. El país más poblado del mundo ahora considera dar incentivos financieros para que las parejas tengan un segundo hijo. El fin de la llamada política de hijo único, el año pasado, generó más niños en territorio chino, pero mucho menos de lo que esperaban las autoridades. La gran queja de las 90 millones de candidatas a futuras mamás es justamente la falta de dinero para criar otro retoño”.
Los lectores que han sido víctimas del amarillismo malthusiano sobre la “bomba poblacional”, que sería uno de los mayores problemas de la humanidad, ciertamente, quedarían intrigados con la actitud del gobierno chino. Algunos párrafos adelante, la periodista explica:
“Aunque no está claro lo que el gobierno pretende ofrecer a las familias para animarlas. En la mesa se barajan varias opciones, una de ellas es ofrecer premios para subsidiar los nacimientos, a ejemplo de lo que ocurre en otros países, como Japón y Rusia, que tienen problemas serios con el achicamiento de sus respectivas poblaciones.
“Esta es la primera vez que una autoridad de carpeta alto nivel que cuida de la planeación familiar anuncia un atrevido movimiento como este para estimular la tasa de natalidad en el país. Ya hay iniciativas semejantes en provincias de China, como Hunan. En Yichang, por ejemplo, el gobierno local habría llegado a publicar en su página oficial una carta en la que se pedía a la población tener dos hijos.
“El número de nacimientos en China en 2016 fue un récord del siglo XXI. Pero los especialistas alertan que no es lo suficiente para resolver el problema demográfico que el país enfrentará a mediano plazo. La Academia China de Ciencias Sociales estima que la población llegue a su pico en 2025, con 1 410 millones de personas, para comenzar a caer y volver a los 1 300 millones de personas en 2050. El envejecimiento de la población y la caída del grupo de trabajadores en la franja de edad considerada económicamente activa, llevó al gobierno chino a flexibilizar todavía más la política de hijo único, vigente desde 1979. En 2013, el país ya había autorizado a tener más de un hijo”.

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