Primero fue la gigante petrolera, Petrobras, a esta le siguieron las grandes compañías constructoras, primero la mayor de ellas, la mundialmente conocida Odebrecht. Después, sin poder asegurar que ahora se cierra el ciclo, la empresa estatal Eletrobras en dos frentes, uno el programa de energía nuclear, particularmente la construcción de submarinos nucleares convencionales de la Marina y por el otro, se espera que entre en la fila de la picota la hidroeléctrica de Belo Monte. Todas estas, grandes empresas -estatales y privadas- que constituyen la espina dorsal del nacional desarrollismo brasileño han entrado a la red que por prácticas de corrupción investiga el judiciario en la denominada “Operación lavado rápido” (Lava Jato en portugués). Esto acontece en el contexto de la paralización política del gobierno de Dilma Rousseff, acosado por las repercusiones de las investigaciones contra la corrupción y por la amenaza del rebajamiento de las notas de los títulos de la deuda brasileña por las agencias internacionales de riesgo.
Posiblemente, las autoridades en cada caso –Policía Federal, Ministerio Público, Corte Suprema- cumplen con esmero la responsabilidad que les corresponde, lo que también refleja el estado emocional de la población cansada con los escándalos de corrupción e insegura del futuro frente a la brutal recesión económica que hunde al país
Sin pretender tapar el sol con un dedo – aventura imposible en el laberinto de la corrupción comprobada- lo que resalta es que la embestida se centra contra empresas y programas que le son a Brasil de la mayor importancia para su desarrollo soberano y para ocupar el espacio que le corresponde en la reconstrucción del orden mundial.
Que la limpia motivada por la corrupción desbordante sea en pleno beneficio de los intereses históricos nacionales está por verse. A pesar de que en la crispación se busquen soluciones de corto plazo, no puede dejar de tomarse en cuenta otros factores que intervienen para aumentarla. Existen sospechas de que los investigadores del Lavado Rápido reciben la colaboración de autoridades de los EUA, en la forma de de intercepciones de las comunicaciones electrónicas de las empresas investigadas. En uno de estos casos, de acuerdo al periódico O Estado de São Paulo del 22 de julio, el sitio Wikileaks reveló que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de los EUA mantenía en su paraguas de vigilancia a la empresa Odebrecht.
Entonces lo que se encuentra bajo amenaza, por una combinación de factores nacionales e internacionales, es el desmantelamiento de una parte importante de la capacitación científica-tecnológica que el país ha alcanzado en décadas, por ejemplo en la ingeniería nacional, en los programas nuclear y aeroespacial, y otros.
Como es de esperarse, la oleada neoliberal también está a la ofensiva llevando agua a su molino. Para esa oligarquía endiosada con el libre mercado la presente inestabilidad prueba la vigencia del presagio que le atribuye al Estado y sus funciones una naturaleza corrupta.
Así los grandes medios de difusión, supuestamente cumpliendo con el deber de informar a la población, se sienten a sus anchas, atizando la hoguera, en beneficio de los grandes intereses económicos. Muy venenosa fue la editorial del Financial Times, vocero de la City de Londres, del 23 de julio, titulada: “Recesión y politiquería: la creciente podredumbre en Brasil”, afirmando que los acontecimientos en Brasil son “una película de terror sin fin”, debido a que “la incompetencia, la arrogancia y la corrupción estremecieron la magia brasileña”.
Además las bondades del “Estado mínimo” son enaltecidas por la prensa nacional a cada momento. Fue emblemática una editorial del periódico O Globo del 26 de julio, titulada “Gran peso del Estado en la economía explica la corrupción”
Más Allá de las disputas partidarias y del hecho de que el Partido dos Trabalhadores (PT) sometió al Estado a un armazón de corrupción, lo que se juega es la depuración de lo que resta del Estado nacional consolidado en Brasil en los 1930s, orientado hacia el desarrollo; fue tal esfuerzo emprendedor al que se le identifica con el desarrollismo nacional cuyos beneficios sentidos en las décadas siguientes fueron evidentes, le ofreció a la población tanto una prosperidad económica como la autoestima de pertenecer a una nación respetada internacionalmente.

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