Al Gore amenaza con convertirse si el Papa se une a la farsa del calentamiento global

El ex vicepresidente estadounidense Al Gore no sabe ya que hacer para promover la gran farsa del calentamiento global.  Ahora amenaza con convertirse al catolicismo, animado por lo que se comenta será la próxima encíclica papal  que tratará asuntos  ambientales.

En una conferencia realizada hace poco en la Universidad de California en Berkeley, Gore,  fanático maltusiano, manifestó su entusiasmo con el Pontífice:

Como dije públicamente el año pasado, fui criado en la tradición bautista del Sur, pero podría hacerme católico a causa de este Papa.  Es muy inspirador para mí.  (…) Me gustaría creer en sus tres antecesores como Santo Padre, quienes hicieron también declaraciones muy vigorosas sobre el calentamiento global.  Pero el Papa Francisco está delante de ellos, con su encíclica, la cual, evidentemente, se espera a mediados de junio y, es claro, hubo un documento preliminar que acaba de salir ayer, deberá tener una influencia muy grande.

Gore, luego de dejar Blair House en 2001, se convirtió en el principal vocinglero del pernicioso plan de “descarbonizacion” de la matriz energética mundial, para evitar, supuestamente, que las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y otros compuestos de carbono producidos por el hombre provocasen un “calentamiento descontrolado” de la atmósfera terrestre –lo que, según sus seguidores, sería la causa de calamidades inimaginables.

Gore protagonizó en 2006 el documental Una verdad inconveniente, la que Hollywood premió con el Oscar de su categoría al año siguiente.  A pesar de este premio, los científicos no comprometidos con el plan “calientista” señalaron informaciones incorrectas por docenas en el documental, lo que hizo que el Ministerio de Educación del Reino Unido prohibiese su exhibición en las escuelas públicas del país sin la presencia de un profesor que explicase a los alumnos que se trata de una obra política sujeta a controversias científicas.

Al año siguiente, además del Oscar, Gore compartió el Premio Nobel de la paz con el Panel intergubernamental sobre cambios climático, el célebre IPCC, órgano de Naciones Unidas que es la principal fuerza motriz de la propaganda “calientista,” por sus informes alarmistas, en los que no se encuentra ni la más mínima evidencia de una anomalía que diferencie la condición climática actual con las verificadas anteriormente en el pasado histórico y geológico.  En ese entonces, quien recibió el premio en Oslo con Gore fue el entonces presidente del IPCC, el ingeniero indio

Rajenda Pachauri, quien fue obligado a renunciar al cargo este año, acusado de asedio sexual a dos funcionarias de la Fundación Teri, de la cual también era director.

En cuanto a la esperada encíclica de Francisco sobre la cuestión ambiental, será necesario esperar a ver lo que dirá el Pontífice.

Vale la pena recordar, en este sentido, lo que dijera el gran escritor católico Gilbert Keith Chesterton, quien sintetizó así la gran enseñanza cristiana sobre el mundo natural:  “No se debe convertir a la naturaleza física en objeto directo de obediencia; la naturaleza física debe usufructuarse, no adorarse.”

O el inolvidable Juan Pablo II, en la encíclica Centésimus Annus (1991): “Con frecuencia nos interesamos por el ambiente natural, sin que se observe un empeño semejante por salvaguardar el ambiente humano.  Hay poco empeño en salvaguardar las condiciones morales para una auténtica ecología humana.”

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