Los bailes macabros de la OTAN

Si es un hecho que una imagen vale más que mil palabras, el video mostrando a los ministros de relaciones exteriores de los países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), cantando y bailando en público, es un indiscutible indicativo visual del preocupante estado mental de los integrantes de la cúpula de la alianza militar más poderosa del mundo.

   Nada hay contra las manifestaciones colectivas públicas de alegría y júbilo, en especial cuando se celebra algo relevante. Pero, cuando los jefes de las cancillerías de la Alianza Atlántica se encierran en una conferencia para tratar los conflictos bélicos en curso, danzando y entonando una canción repleta de simbolismo como We are the world (Somos el mundo), algo parece estar fuera de tono.

   La canción fue escrita en 1985 por los estrellas de la música pop Michael Jackson y Lionel Ritchie con arreglos de Quincy Jones y grabada por un coro de 45 de los cantante estadounidenses más famosos de la época, con el objetivo de recolectar fondos para los programas de combate al hambre en Africa, llegando a obtener 55 millones de dólares. La iniciativa generó otras iniciativas en varios países. Por eso, la canción pareció muy fuera de lugar en la conferencia realizada el pasado 13 y 14 de mayo en la ciudad turca de Antalya.

   Hubo tres temas principales en la agenda: la crisis de Ucrania, la lucha contra el Estado Islámico y el futuro de la misión de la OTAN en Afganistán, oficialmente finalizada a finales de 2014. A los representantes de los países miembros de la OTAN se les unió  un invitado especial, el canciller ucraniano Pavlo Klimkin, quien fue a recibir las manifestaciones del compromiso de la OTAN con la seguridad de su país. Como lo enfatizó el secretario general de la OTAN Jens Stoltenberg, en una conferencia de prensa antes de las sesiones:

“Ucrania es un socio valioso de la OTAN. Y realizaremos una reunión del Consejo-Ucrania en este momento crítico, cuando nos juntemos en Antalya.  La OTAN ya está trabajando activamente con Ucrania. Estamos apoyando las reformas en la defensa. Ayudando a fortalecer (las estructuras de) comando, control y comunicaciones. Una defensa cibernética efectiva. Y recuperar a los soldados heridos. Pero, en Ucrania Oriental, vemos más pérdidas de vidas, un aumento de las violaciones de cese al fuego, la obstrucción de los monitores (de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa –n.e.) y un continuo apoyo ruso a los separatistas. Esta es una tendencia preocupante en la dirección errada. La implementación plena de los acuerdos de Minsk es la mejor manera de llegar a una solución pacífica. Y Rusia tiene una especial responsabilidad ara que esto ocurra. Así, nosotros discutiremos las implicaciones estratégicas de una Rusia más asertiva”.

   Al mismo tiempo, el secretario proclamó que la conferencia ocurriría

“…durante un período de mucho trabajo para la OTAN, porque, en este momento, tropas de varios miembros de la Alianza se están ejercitando juntas, asegurado que nuestra defensa colectiva esté fuerte y disponible. En el Mar del Norte, naves y submarinos de diez países aliados están involucrados en un gran ejercicio de detección de submarinos, junto con nuestro buen socio, Suecia (no miembro de la OTAN –n.e). En Estonia, más de 13 mil hombres de ocho países de la OTAN están tomando parte de un gran ejercicio terrestre. Y, en los Estados Bálticos y en Polonia, aviones de combate de otros aliados acaban de iniciar una nueva rotación, proporcionando vigilancia aérea las 24 horas del día. Estos son algunos ejemplos de la disuasión que la OTAN proporciona, como protegemos a nuestras naciones contra las amenazas de cualquier dirección. En mar, tierra y  aire. Nuestras actividades son defensivas (sic) Son proporcionales (sic). Y son transparentes. Están también planeadas a largo plazo. Pero son todavía más relevantes en la situación de seguridad alterada que hoy enfrentamos. (…) es por eso que ahora estamos implementando el mayor refuerzo de nuestra defensa colectiva desde el final de la Guerra Fría.”

   Como  se percibe, Stoltenberg ni siquiera se esforzó por ocultar la ostensiva orientación anti-rusa de la actual agenda de la Alianza.

   Curiosamente, antes de viajar a Turquía, el secretario de Estado  estadounidense John Kerry hizo una escala en el balneario de Sochi, en el Mar Negro, residencia de verano de la Presidencia rusa, donde depositó una corona de flores en el monumento a los muertos de la II Guerra Mundial y se reunió durante ocho horas con el presidente Vladimir Putin y el canciller Sergei Lavrov, aunque por separado.

Al dejar Rusia, Kerry afirmó que Washington apoya integralmente los términos del acuerdo de Minsk para solucionar el conflicto ucraniano, negociado con el presidente Petro Poroshenko por Putin y sus colegas francés y alemán, Francois Hollande y Angela Merkel.

   Mientras tanto, en Antalya, Kerry dejó claro que no habría alivio alguno en las sanciones impuestas a Rusia, en tanto los términos del acuerdo no fueran plenamente implementados –algo que, de hecho, depende mucho más de Kiev que e Moscú.

   Por todo esto, queda difícil entender, excepto como manifestación de una combinación de soberbia (“Somos el mundo”) con desorientación del sentido de realidad, la motivación de varias de las autoridades en Antalya, incluyendo al jefe militar de la OTAN, general Philip Breedlove, darse las manos y bailar, al término de los trabajos.

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