«Europa se fundó sobre el perdón de la deuda y la inversión en el futuro, no en la penitencia eterna»

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En una antológica entrevista a la revista alemana Die Zeit (26/06/2015) el reconocido economista francés Thomas Piketty, autor del libro,El capital en el siglo XXI, nos ofrece una perspectiva histórica de la crisis de la deuda que acosa a Grecia y a otros países. Según él, la solución del dilema pasa por la reestructuración que incluya una reducción significativa del monto de la deuda griega, de la forma en que se hizo con su vasto conocimiento histórico sobre el endeudamiento de los países, Piketty demuele sistemáticamente los argumentos usados por los defensores del «sistema de la deuda,» como oportunamente le llamara la ex auditora fiscal de Brasil María Lucía Fattorelli.

A continuación, los párrafos más destacados de la entrevista.

GB – ¿Los alemanes nos podemos regocijar de que hasta el mismo gobierno francés reconoce los dogmas de austeridad de Berlín?

TP – De ninguna manera. Esto no es motivo de celebración ni en Francia ni en Alemania y, ciertamente, ni en Europa. En lugar de esto, temo que los conservadores, en particular de Alemania, estén a punto de destruir Europa y la idea europea, a causa de su asombrosa falta de memoria histórica.

GB – Los alemanes hemos cumplido con nuestro deber de Historia.

TP – Pero no en lo que se refiere a la deuda alemana.  La memoria de ella sería importante para la Alemania de hoy. Vea la historia de la deuda pública de estos países: Gran Bretaña, Alemania y Francia, todas estuvieron en la situación de Grecia de hoy, y tenían deudas mucho mayores. Por lo tanto, la primera lección que se debe extraer de la historia de la deuda soberana es que no estamos enfrentando problemas nuevos. Siempre hubo varias maneras de pagar la deuda, y no sólo una, como la que Berlín y París le están imponiendo a los griegos.

GB – Pero, al final de cuentas, ¿tienen que pagar la deuda?

TP – Mi libro cuenta la historia de las recetas y de los activos, inclusive los públicos. Lo que me llamó la atención fue que Alemania, en realidad, es el mejor ejemplo de un país que nunca pagó su deuda gubernamental en la Historia. Ni luego de la Primera Guerra Mundial ni después de la Segunda. Hubo otro momento, después de la Guerra franco prusiana de 1870, cuando se exigió un gran pago y lo consiguió. El Estado francés  sufrió por décadas para pagar la deuda. La verdad es que historia de la deuda pública está llena de ironía. Rara vez siguen nuestras ideas de orden y justicia.

GB – ¿Pero no se puede llegar hoy a la conclusión de que no podemos hacer nada mejor?

TP – Cuando escuchó a los alemanes, que dicen que mantienen una posición moral sobre la deuda y creen firmemente que las deudas se tienen que pagar, pienso: ¡que gran tontería! Alemania es el país que nunca pagó sus deudas. No puede dar lecciones a los demás países.

GB – ¿Quiere investigar la Historia para presentar como vencedores a los estados que no pagaron sus deudas?

TP – Uno de esos estados es Alemania. Pero vamos despacito: la Historia nos enseña que hay dos opciones para que un país altamente endeudado cumpla con sus cuentas. Una de ellas fue la del Imperio Británico en el siglo XIX, luego de los enormes gastos de las Guerras Napoleónicas. Es el método lento, el que hoy se está recomendando a Grecia. En aquella época, Reino Unido trató su deuda con una rigurosa gestión  financiera – funcionó, pero tardó mucho tiempo. Por más de cien años le dedicaron a la deuda 2-3% de su producción, más de lo que gastaba en escuelas y educación. Esto no se debe hacer hoy. El segundo procedimiento es mucho más rápido. Alemania lo utilizó en el siglo XX. En esencia tiene tres componentes: inflación, un impuesto especial sobre activos privados y un descuento de la deuda.

GB – ¿entonces,  usted nos quiere decir que nuestro milagro económico se fundó en descuentos de la deuda, mismos que hoy le negamos a los griegos?

TP – Exactamente. Cuando terminó la guerra, en 1945, el gobierno alemán tenía una deuda de más de 200% del PIB. Diez años después, tenía pocas elecciones, pero la deuda representaba menos de 20% del producto nacional.  Francia hizo una hazaña similar. La reducción de la deuda tremendamente rápida nunca se conseguiría con la austeridad presupuestal que hoy recomendamos a Grecia.

En lugar de eso, nuestros dos países recurrieron al segundo método, los tres componentes ya mencionados, en especial la reestructuración de la deuda. Piense: la conferencia de la deuda de Londres de 1953 canceló 60% por ciento de la deuda externa de Alemania y también la deuda interna de la joven República Federal se reestructuró.

 GB – Esa fue la comprensión de que las elevadas exigencias de pago hechas a Alemania luego de la Primera guerra mundial estuvieron entre las causas de la Segunda guerra mundial. Esta vez quisieron perdonar a Alemania por sus pecados.

TP – ¡Tonterías! Eso no tiene que ver nada con cuestiones morales, sino que fue más bien una decisión económica nacional.  En esa época se reconoció correctamente: en todas las grandes crisis en las que tenemos como resultado un alto cúmulo de deuda, llega el momento en que es necesario voltear al futuro.  Las nuevas generaciones no pueden esperar pagar durante décadas por los errores de sus padres. Los griegos, indiscutible mente, cometieron grandes errores. Hasta 2009, el gobierno griego inventaba sus presupuestos. ¿Pero por qué las jóvenes generaciones de griegos deben tener más responsabilidad por los errores de sus padres que las generaciones de alemanes jóvenes, de las décadas de 1950 y 1960? Debemos ver al frente. Europa se fundó sobre el perdón de la deuda y la inv3rsión en el futuro, y no sobre la idea de la penitencia sin fin. Tenemos que recordar esto.

 GB – ¿Cuál es su propuesta para la solución de la crisis?

TP – Necesitamos una conferencia sobre la deuda total de Europa luego de la Segunda Guerra Mundial. Es inevitable la reestructuración de la deuda, no sólo de Grecia, sino de muchos países europeos. Perdimos seis meses con unas negociaciones perfectamente opacas con Atenas. La idea del eurogru0o, de que en el futuro, Grecia generaría un superávit presupuesto de 4 % para pagar su deuda en los siguientes 30 ó 40 años no se ha retirado de la mesa. Se dice que en 2015 se generaría un superávit de 1%, de 2% en 2016, de 3.5% en 2017. ¡Locura completa! Eso nunca sucederá. Seguiremos discutiendo la deuda hasta el fin de los tiempos.

GB – ¿Qué sucedería luego del gran descuento?

TP – sería necesaria una nueva institución democrática europea que decida sobre el nivel permitido de endeudamiento, de modo que se evite la reaparición de la deuda. Podría ser, por ejemplo, una comisión del Parlamento europeo, indicado por los parlamentos nacionales. Los parlamentos ni pueden terminar fuera de las decisiones financieras.

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