Siria: De nuevo, las "armas de destrucción en masa"

Pasada la “distracción” ocasionada por el ataque israelí contra Gaza, la atención regresa a Siria, lugar donde la insurgencia contra el gobierno de Damasco está por cumplir dos años, sin que el presidente Bashar al-Assad de señales de querer abandonar el poder. China y Rusia siguen bloqueando de manera resuelta cualquier intento de que se repita un “escenario libio” que involucrara una intervención de la Organización del tratado del Atlántico Norte (OTAN), tal y como la acaba de reiterar el canciller ruso Sergei Lavrov, el apoyo exterior a los insurgentes sirios no ha demostrado ser suficiente para retirar a Assad de la escena. Los hechos más recientes plantea la posibilidad del uso de armas químicas por parte del gobierno sirio, por lo que las potencias occidentales anticiparon ya una “línea roja” que justificaría una intervención. El problema es que esto podría terminar siendo una clásica “profecía” autocumplida, utilizando el recurso de una operación clandestina de inteligencia.

Hay que recordar que la supuesta posesión de “armas de destrucción en masa” en los arsenales del régimen de Saddam Hussein fue e pretexto manipulado por los EUA y el Reino Unido, para justificar la invasión de Irak, en 2003.

Por si las dudas, en los últimos días, dirigentes políticos de EUA, Francia, Reino Unido, Turquía y otros países, además del secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, hablaron en voz alta para filtrar la posibilidad de que un “desesperado” Assad pudiera recurrir a las armas químicas, en un desesperado intento por aferrarse al poder. Aunque algunos analistas hayan sugerido que las declaraciones serían una advertencia a Assad, para que no cruce la “línea roja”, otros afirman que podría significar un pretexto anticipado para justificar una intervención internacional, que Moscú y Pekín consideraran difícil de bloquear, en caso de que ocurriera algún incidente -real o provocado- involucrando tales armamentos.

Abonando a esta posibilidad, el periódico turco Yurt del pasado viernes 7 de diciembre publicó que miembros de la red Al-Qaeda están fabricando gas venenoso en un laboratorio cercano a la ciudad turca de Gaziantep, el sudeste del país, junto a la frontera con Siria. El reportaje cita videos que mostrarían el proceso de fabricación del gas, a partir de productos químicos adquiridos en la propia Turquía, además de integrantes de la red terrorista celebrando el éxito en la fabricación y amenazando lanzar el gas contra los sirios simpatizantes de Assad.

Evidentemente, si la noticia fuera verdadera, no pasaría por la cabeza de nadie que Al-Qaeda pudiera actuar tan libremente en Turquía, sin la complicidad de las fuerzas de seguridad y del gobierno del país, el cual puso su territorio a disposición de las fuerzas de la OTAN y de los países del Gofo que están movilizados contra Assad.

En los EUA, la red Fox News afirmó haber sido informada por un alto funcionario del gobierno norteamericano, que los militares sirios ya habían empezado a mezclar los componentes de las armas químicas en bombas aéreas, en preparación de su posible utilización. Ya que, después de mezclados los componentes, las armas tienen un plazo de 60 días para ser usadas, esto indicaría su inminente utilización. (Fox News, 9 de diciembre de 2012).

En contrapartida, el gobierno sirio envió cartas a Ban Ki-moon y al Consejo de Seguridad, manifestando la preocupación de que los EUA pudieran estar planeando algún pretexto para acusar al país de usar armas químicas. “El gobierno de los EUA ha trabajado, consistentemente, a lo largo del último año, para lanzar una campaña de alegatos sobre la posibilidad de que Siria podría usar armas químicas durante la actual crisis. Lo que preocupa de estas noticias circuladas por la prensa es nuestra seria sospecha de que algunos de los países que apoyan el terrorismo y los terroristas puedan proporcionar armas químicas a los grupos terroristas armados y afirmar que fue el gobierno sirio quien usó las armas, dice el texto enviado por la cancillería siria (CNN, 10 de diciembre de 2012).

Debido a que las operaciones “false flag” constituyen especialidades de las agencias de inteligencia de la OTAN (para no mencionar a la Mossad israelí), la medida preventiva siria está plenamente justificada.

En los propios EUA, algunos especialistas se muestran reacios en cuanto al uso de semejantes armas por Assad. Entrevistado en la red McClatchy (cuya orientación es bastante más profesional y objetiva que la Fox New o la CNN), Greg Thielmann, investigador principal de la Asociación de Control de Armas (ACA) de Washington, fue directo al apuntar casos anteriores en que semejantes pretextos fueron invocados: “Soy escéptico sobre si el (gas) sarín está siendo preparado o que granadas de artillería estén siendo cargadas. Ya vi muchas cosas al pasado, hasta fotografías de satélite que hacían suposiciones sobre armas químicas, de forma más infame, en Irak (McClatchy Newspapers, 9 de diciembre de 2012)”

En 2003, en ocasión de la invasión a Irak, Thielmann era director interino del gabinete del Departamento de Estado responsable de analizar la amenaza de supuestas armas de destrucción masiva de Irak, que se supo no existían.

Gregory D. Koblentz, especialista en terrorismo químico del Consejo de Relaciones Exteriores (CFR), va más lejos y afirma que las armas químicas sería inútiles para Assad, en un escenario de guerra civil, en el que las líneas de combate son fluidas y ocupan casi el mismo espacio. En tales casos, afirma, habría un riesgo altísimo de que los impactos de las armas recayesen sobre las propias fuerzas sirias, en caso de que simplemente hubiera un cambio en la dirección de los vientos. “Ellas tiene una utilidad limitada. Y pueden arruinar sus propias operaciones” concluye.

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