¿Por qué las “Cuatro hermanas” apoyan el Acuerdo de París?

Los “calientistas,” defensores de la jamás comprobada tesis del calentamiento global supuestamente causado por las actividades humanas, están eufóricos porque las grandes empresas petroleras internacionales, las sobrevivientes del antiguo cartel de las “Siete hermanas,” actualmente cuatro (ExxonMobil, Chevron, Shell y BP), se han sumado a la mentira.

Lo cierto es que tanto las cuatro, así como algunas empresas estadounidenses del sector carbonífero se manifestaron públicamente en defensa del acuerdo climático de París (COO-21), ante el anuncio del presidente Donald Trump de cambiar la posición del país en el pacto, a pesar de que es incierto si seguirá adelante con su intención.

La ExxonMobil, como la Shell y BP, endosaron públicamente el acuerdo el pasado mes de marzo. Ya en febrero, luego de asumir el cargo, en sustitución del ahora secretario de Estado, Rex Tillerson, el nuevo jefe de ejecutivos de la ExxonMobil, Darren Woods, publicó un artículo (“El futuro de la energía –oportunidades y desafíos,” 23/02/2017) en el que explica el programa de la empresa y los motivos de la supuesta conversión de las mega petroleras a la pauta “calientista”:

“La mayoría de los diagnósticos proyectan que muchos factores –en especial un crecimiento de la población mundial de dos mil millones, la duplicación de la producción económica mundial y la rápida expansión de la clase media de las economías emergentes- elevarán la demanda mundial de energía en un monto equivalente a la energía total usada hoy en todo el hemisferio Occidental.

“Esa demanda creciente crea un doble desafío: proveer energía para atender las necesidades de las personas y, al mismo tiempo, administrar los riesgos de los cambios climáticos. (…) En la ExxonMobil nos anima el hecho de que los compromisos hechos en el Acuerdo de París, el año pasado, crean un instrumento efectivo para que todos los países enfrenten las emisiones crecientes; de hecho, nuestra empresa pronostica reducciones de carbono consistentes con los resultados de los compromisos del Acuerdo de París.

“El mundo ya tiene herramientas poderosas para enfrentar la demanda mundial de energía, a la vez que reduce las emisiones. Una es el gas natural. (…) Aumentar el uso de gas natural significa que nuestro “mix” general de energía se está haciendo menos intenso en carbono.

“Un mayor aumento de la eficiencia energética también es esencial. Puede parecer contradictorio, pero una gran parte de los negocios de ExxonMobil es crear productos y técnicas que ayudan a economizar energía. Los ejemplos incluyen nuestros materiales automovilísticos modernos, que hacen a los automóviles más ligeros y eficientes en el uso de los combustibles, y envases plásticos perfeccionados que reducen la energía necesaria para transportar bienes alrededor del mundo.

“Pero el mundo también necesitará técnicas de energía limpia modernas, como la captura y el almacenamiento de carbono (CCS). La ExxonMobil está invirtiendo sólidamente en CCS, en especial en investigaciones en una nueva técnica que utiliza células de combustible que hacen a los CCS más accesibles y amplían sus usos.

“Estamos investigando biocombustibles, en particular algas –una fuente energética potencialmente decisiva que causaría menos tensiones en los abastecimientos de alimentos, tierras y agua limpias que los biocombustibles tradicionales, al mismo tiempo que reduciría las emisiones. En total, en la última década, invertimos 7 mil millones de dólares para crear soluciones energéticas de emisiones menores”.

A su vez, la Shell en su sitio de internet, tiene un manifiesto sobre cambios climáticos y transiciones energéticas que afirma:

“Shell, desde hace mucho, reconoció el desafío climático y el papel de la energía para proporcionar una calidad de vida decente. Creemos que, a pesar de los progresos técnicos que emergerán, son esenciales las normas y los cambios culturales efectivos para promover los negocios de bajo carbón y elecciones y oportunidades de los consumidores. La transición a las soluciones de bajo carbono se fundamenta mejor en mecanismos de valoración del carbono, realizados por gobiernos”.

Es decir, esta diversificación de negocios, además del petróleo, es una actitud totalmente pragmática, apremiada inclusive por la circunstancia de que el peso actual de las “Cuatro hermanas” es tan sólo un reflejo de la influencia que tuvieron hasta la década de los 1980s, cuando todavía eran siete (Gulf, Texaco y SoCal se fundieron en Chevron, Secony/Mobil, en ExxonMobil). Es un hecho que juntas no poseen más del 10 por ciento de la producción y, más importante, menos del 5 por ciento de las reservas de petróleo y de gas natural.

Y una de las apuestas es, precisamente, el gas natural, que, por emitir menos bióxido de carbono en su combustión que los combustibles derivados del petróleo, ha recibido una consideración menos negativa por parte del aparato “calientista.” En el primer trimestre de este año, el gas natural respondió por 42 por ciento de la producción de ExxonMobil. La Shell amplió recientemente su franja en el sector con la adquisición de la British Gas (BG), en un acuerdo de 50 mil millones de dólares (CNN Money, 18/04/2017).

La otra apuesta involucra una amplia pauta de valoración del carbono, dentro de un cuadro de marcos regulatorios puestos en práctica por los gobiernos de un número considerable de países, en la estela del Acuerdo de París. Esto abriría un amplio camino para todo el elenco de negocios establecido en torno de la “descarbonización” de la matriz energética mundial, donde se incluyen los créditos de carbono, mecanismos de compensación de contaminación, captura y secuestro de carbono y hasta delirantes propuestas de “geoingeniería,” que pretenden regular la incidencia de los flujos de radiación solar sobre grandes zonas de la superficie terrestre.

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