Macron cambia la política externa y dice que Assad no es el enemigo

En su primera conferencia de prensa a varios medios europeos, el presidente francés Emmanuel Macron sorprendió con un intrigante giro de política exterior, defendiendo una posición diametralmente opuesta a la de su antecesor Francois Hollande, en torno al conflicto en Siria.

Según dijo, su gobierno no insistirá en la exigencia de que el presidente sirio Bashar al-Assad deje el cargo, como pre-condición para cualquier solución sobre el conflicto en el país árabe, que se prolonga desde 2011.

“El cambio real que yo he hecho en esta cuestión, es que no digo que la deposición de Bashar al-Assad sea un pre-requisito para nada. Porque nadie me presentó a su sucesor legítimo”, afirmó. “Mi profunda convicción es que necesitamos un mapa de ruta político y diplomático. No resolveremos la cuestión solamente con fuerza militar. Este es un error colectivo que hemos cometido (France24, 22 de junio de 2017)”.

Según el presidente, esta nueva postura alinea a Francia con las actuales posiciones de los gobiernos de Rusia y de los EUA. Sobre Rusia, afirmó que tiene “posturas convergentes sobre Siria”, en cuanto a “combatir el terrorismo y evitar un Estado fallido”. Y, en relación a Washington, en lo tocante a tomar represalias por cualquier uso de armas químicas, dijo que “Francia estará perfectamente alineada con los EUA, a este respecto”.

Macron describió así sus prioridades en cuanto a Siria. “uno, una lucha total contra los grupos terroristas, lo cual requerirá una estrecha cooperación con Rusia. “Dos, estabilidad en Siria, porque no quiero un Estado fallido. Estabilidad en Siria a mediano plazo…significa respeto por las minorías. Tenemos que encontrar los medios y maneras para una iniciativa diplomática que respete todos esos principios”.

Todavía más sorprendente, viniendo de un líder político cuya trayectoria demuestra una familiaridad con los altos círculos oligárquicos trasatlánticos, es su contundente crítica al intervencionismo de las potencias occidentales, comprometiéndose a poner “un fin al tipo de neoconservadurismo (sic) que ha sido importado hacia Francia, en los últimos diez años”. La democracia, dijo, “no se construye de afuera para adentro, sin el pueblo. Francia no participó en la guerra de Irak y eso fue correcto. Y Francia se equivocó en ir a la guerra en Libia de esa manera. ¿Qué resultó de estas intervenciones? Estados fallidos, donde prosperan grupos terroristas. Yo no quiero esto en Siria”.

Hablando en la radio France24, un diplomático francés con experiencia en Oriente Medio, quien pidió no ser identificado, explicó: “Él entendió que no hay motivo para que Francia insista, sola, en la remoción del presidente Assad, porque ella nunca tendrá condiciones de imponer a Rusia y a Irán. Para que Francia tenga un lugar en la mesa de negociaciones y cierre su aislamiento en este asunto…hay un precio a pagar: dejar de lado el destino de Assad”.

Otro diplomático, el embajador francés en las naciones Unidas, Gérard Araud, contestó a las críticas de que Macron estaría “abrazando” a Assad. “No es ‘abrazar’. El está afirmando un hecho. Cualquier política debe basarse en hechos, por más desagradables que puedan ser”.

Si el acento de Macron hacia la Realpolitik se tradujera en acciones concretas, esto representaría una bocanada de aire fresco en la estrategia europea en relación al conflicto sirio, reforzando considerablemente las perspectivas de una conclusión política en un futuro no distante.

x

Check Also

Cumbre de San Petersburgo: África hace escuchar su voz

La segunda cumbre Rusia-África se desarrolló en San Petersburgo entre el 27 y el 28 ...