Los bancos rescatados por el Estado siguen llenos de riesgos

Un artículo publicado recientemente por el Banco de Compensaciones Internacionales (BIS) de Basilea, Suiza titulado “Recapitulación pública y riesgos bancarios,” muestra que en el periodo 2000-2010 los bancos internacionales que fueron rescatados por intervenciones gubernamentales asumieron riesgos mucho mayores que los que no necesitaron del rescate. Este sería de suyo un hecho grave si hubiese acontecido antes de la crisis, pero es, definitivamente, condenable que haya continuado, luego de su inicio.

En otras palabras, el comportamiento irresponsable de los bancos con respecto a los inversionistas, y de aquellos que recurrieron a ellos en busca de inversiones más calificadas no cambió. Como dice el refrán, el lobo cambia de piel, pero no de colmillos.

El estudio se hizo con 87 bancos, de los cuales 40 fueron salvados de la quiebra, principalmente estadounidenses y británicos. Antes de la quiebra de Lehman Brothers (septiembre de 2008), los préstamos “apalancados,” que son de las operaciones más riesgosas, principalmente para quien ya está fuertemente endeudado, habían aumentado 53 por ciento en los bancos rescatados y 43 por ciento en los demás. La crisis resultó en una reducción mundial de dichos préstamos de riesgo -pero, de 37 por ciento, en los bancos no rescatados y de 25 por ciento en los “más expertos del pedazo.” El estudio del BIS es una crítica contundente a los llamados mercados, a los cuales, actualmente, todos, economías y gobiernos, se someten pasivamente. Se observa que en años anteriores a la crisis, instrumentos como los swaps de incumplimiento de créditos (CDS) y los derivados, que deberían asegurar los títulos contra posibles incumplimientos, fracasaron miserablemente.

Esto debería haber funcionado como una alarma de que algo estaba equivocado, pero no fue así. La verdad es que en vez de reflejar en sus costos los grados de riesgo de las carteras ¡los CDS terminaron por costar más a los bancos saludables que los que estaban más envueltos en juegos especulativos! Es evidente que hasta los CDS han contado con los rescates públicos para los más expuestos al riesgo! Por si todavía se necesitase alguna, esta es una prueba más de la perversidad sistémica de un sistema financiero ensandecido

El sistema bancario y financiero internacional todavía no hace frente, a fondo, a sus problemas. Por el contrario, a pesar de los rescates, su situación es todavía más grave que antes. Los bancos centrales, a su vez, no resolverán las causas profundas de la crisis, sino que se han limitado a socorrer a los bancos y a las entidades financieras en incumplimiento, con remiendos en el casco de un Titanic que se hunde.

La reciente decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos de mantener las tasas de interés en 0.25 por ciento hasta finales de 2014 (¡) representa el remiendo más reciente. En lugar de favorecer la economía real y las inversiones, favorece claramente a los bancos en dificultades. Y la Fed ha insistido desde hace tiempo que Banco Central Europeo haga lo mismo- Por desgracia, el gobierno de Barack Obama sigue presionando para que se haga esto y se muestra bastante resentido con el hecho de Frankfurt todavía no haya decidido seguir al banco central estadounidense. La tasa de interés europea permanece en 0.75 por ciento.

Vale la pena reiterar que, aunque muchos se empeñen en explicar que toda esta liquidez, a una tasa cero, sirve para mantener el sistema bancario, uno de los efectos más nefastos de dichas disposiciones es el mismo aniquilamiento de los mercados con esa liquidez, que se convierte en fermento para actividades especulativas. Queda más claro que nunca que no es posible dejar los marcados ni la economía en manos de las finanzas. Es cada vez más urgente que el paladín de las masas desposeídas entre al campo, y no se trata de un súper héroe con poderes mágicos, sino de una política de reformas compartidas del sistema. La primera medida urgente puede poner en vigor de nuevo, en Estados Unidos y en Europa, de la antigua ley Glass-Steagall, que, antes de ser derogada, separaba las actividades bancarias comerciales y especulativas. Este podría ser el acto inicial de un conjunto de reglas más rigurosas para las finanzas y los servicios bancarios.

Esta perspectiva ha recibido en las últimas semanas el apoyo hasta de importantes, e inesperadas, figuras del mundo bancario anglo-americano, que, anteriormente, estuvieron en la primera fila para eliminarla. En Estados Unidos ya hay un acalorado debate en el Congreso y la propuesta ganó el respaldo de Sanford Weill, ex presidente del gigante bancario Citigroup. En Europa también ha recibido un número creciente de apoyos.

El Primer ministro italiano, Mario Monti, en esa perspectiva, puede desempeñar un papel de gran trascendencia. Él es el único jefe de gobierno entre sus colegas europeos y de otros continentes, que, liberado de la lógica electoral, puede tener una mayor oportunidad de éxito en el apoyo a la reforma del sistema financiero internacional, que se necesita desde hace mucho.

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