Las grandes petroleras se retiran del negocio del "shale gas"

Es un cubetazo de agua helada a los entusiastas de las perspectivas del sector, pero las empresas petroleras Royal Dutch Shell y BP, están cerrando sus actividades de explotación del gas de esquisto (shale gas) en los EUA. Los motivos, como se ha venido discutiendo, son la sobrestimación de las reservas y el rápido agotamiento de varios pozos, debido a problemas tecnológicos de explotación -por no mencionar los graves problemas ambientales. Las consecuencias son daños superiores a los 3 mil millones de dólares, para las dos empresas.

En entrevista al periódico Financial Times, el ejecutivo en jefe de Shell, Peter Voser, afirmó que la apuesta original de la empresa en los esquistos estadounidenses será uno de los mayores fracasos de su mandato, que termina a finales de este año. Según el, la Shell invirtió más de 24 mil millones de dólares en el llamado gas no-convencional en América del Norte, empresa que, en sus palabras “no salió exactamente como lo planeado”. En agosto, después de perforar casi 200 pozos cuya producción no llegó a los niveles esperados, la empresa anunció una depreciación de 2 100 millones de dólares en sus activos de esquistos. Con esto, la intención es librarse de ellos lo más rápidamente posible (Financial Times, 6 de octubre de 2013).

Por su parte, la BP y el BP Group anunciaron pérdidas conjuntas de 2 300 millones de dólares, mientras que la canadiense EcCana Company perdió 2 000 millones de dólares (The Voice of Russia, 2 de octubre de 2013).

El analista en jefe de la firma consultora UNIVER Capital Company, Dmitry Alexandrov, es categórico:

“El brote de intereses en el gas de esquisto está claramente acabado. Debido a los problemas del presupuesto de los EUA, las compañías productoras de gas de esquisto no deberían esperar más financiamiento. Por consiguiente, los depósitos de gas de esquisto ya no son financieramente atractivos. Y, finalmente, lo sitios que tenían costos favorables se han agotado. Entonces, para llevar hacia adelante la producción de gas, o recurren a una cantidad de perforaciones adicionales o cuestionan la producción de gas existente.

“Si la implementación del presupuesto es uniforme, muy probablemente la producción de gas crecerá nuevamente, pero no tan rápidamente que garantice exportaciones de gas, sino apenas para abastecer el mercado interno. Confío en que los EUA no intentarán reducir los precios mundiales del gas en los próximos años, debido a la política norteamericana de reindustrialización. No hay como vender su propio gas de esquisto barato, sea para Europa o para Asia”.

Según Alexandrov, la mayoría de los especialistas cree que, en la mejor de las hipótesis, la producción de gas de esquisto mantendrá los niveles de punta logrados en 2011.

Otro especialista, el director general de la Fundación Nacional de Seguridad Energética rusa, Konstantin Simonov, advierte que los países que han apostado al esquisto, como Polonia y Ucrania, deberían prestar atención a la experiencia norteamericana.

“Polonia perforó un pozo de gas de esquisto el año pasado y los bautizó como la ‘Llama de la esperanza’. Pero la situación del proyecto está empeorando, en términos comerciales. El proyecto no es costeable y las empresas extranjeras, como la ExxonMobil, ya comenzaron a abandonarlo. La situación es bastante parecida en Ucrania, que puede, ciertamente, esperar algunos progresos técnicos, pero su proyecto de gas de esquisto, difícilmente será un éxito comercial, por lo menos no en los próximos años”.

Ucrania pretende iniciar la producción de gas de esquisto en 2015, pero el Ministerio de Energía y de Industria del Carbón ya anunció que los costos de producción no serán conocidos antes de dos años, lo que ponen todavía más dudas sobre las perspectivas de lo que la producción no-convencional pueda venir a contribuir significativamente a la reducción de la gran dependencia de las importaciones de gas de Rusia (expectativa compartida por Polonia).

Curiosamente, el gobierno ucraniano acaba de anunciar un acuerdo para la exploración de gas natural convencional en la costa del Mar Negro, con un consorcio internacional encabezado por la Shell y la Exxonmobil (AFP, 26 de septiembre de 2013).

A inicios de 3012, otra gran petrolera, la Chevron, ya había abandonado la exploración de esquisto en los EUA, por motivos semejantes a los ahora alegados por sus “hermanas”.

En este contexto, es por lo menos curioso que, mientras las gigantescas anglo-americanas (cuya ausencia casi total en la subasta del campo Libra del pre-sal brasileño se lamentó tanto) se retiran del sector, la Agencia Nacional de Petróleo, Gas natural y Biocombustibles (ANP) de Brasil ya hable de licitar la explotación del esquisto brasileño. Frente a estas circunstancias, es una mínima medida de prudencia esperar un poco más para la maduración y la consolidación – o no- de la explotación de los hidrocarburos de esquisto, para decidirse a liberarlos.

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