Francia da otra sorpresa para las elecciones de 2017

Elisabeth Hellenbroich

El desenlace de las elecciones de Francia y de Alemania de 2017 tendrá un significado enorme para el panorama europeo.

En Alemania, la canciller Ángela Merkel, anunció la semana pasada que contenderá por un cuarto periodo en la cancillería por el CDU (Unión Demócrata Cristiana). Poco antes, su ministro de Relaciones Exteriores, Frank Walter Steinmeier fue designado por la coalición gobernante, candidato a la presidencia para reemplazar al actual Presidente alemán Joachim Gauck. El socialdemócrata Walter Steinmeier se encuentra entre los políticos alemanes más populares, y esto tiene mucho que ver con su política exterior orientada, en lo fundamental, en el modelo de la «Paz de Westfalia.» Lejos de buscar la confrontación (por ejemplo con Rusia) y echar más leña a las guerras del Medio Oriente, ha buscado con persistencia una política de detente y de reconciliación.

En Francia, los cinco años de presidencia del socialista François Hollande han llevado al país -flagelado los dos últimos años por el terrorismo- a una situación de estancamiento, con un déficit estatal de más de dos billones de euros que crece en 80 mil millones cada año, el desempleo juvenil alcanza los 24 por ciento, y la paralización de las estructuras del servicio público demandan una reforma urgente.

François Fillon se perfila vencedor

En las elecciones primarias del 27 de noviembre pasado, en las que hubo una enorme participación, el republicano François Fillon venció por una abrumadora mayoría al otro candidato de su partido, Alain Juppé. Fillon obtuvo el 61or ciento de los votos, en tanto que Juppé tuvo que contentarse con el 33 por ciento restante. Esto significa que, contra todas las expectativas oficiales difundidas por la prensa francesa, François Fillon, ex primer ministro del presidente Sarkozy, será el candidato presidencial del UMP. Uno de sus rivales más sólidos será la candidata del Frente Nacional, Marine Le Pen. Ambos son los candidatos más fuertes y no se descarta que Fillon sea elegido en 2017 presidente de Francia.

Los aspectos fundamentales de su programa fueron indicados en el debate televisado del 24 de noviembre que sostuvieron los dos candidatos del partido republicano francés, el UMP: François Fillon, 62 años, originario de Sablés-de-Sarthe, región del Loire, enraizado en la tradición gaullista de izquierda, y Alain Juppé, alcalde de Burdeos, representante de un estilo más cosmopolita. El debate entre los dos ocurrió después de las primeras elecciones primarias del domingo antepasado, que terminaron con un resultado espectacular. El caballo negro François Fillon ganó sorprendentemente el 44 por ciento de la votación en la que participaron Nicolás Sarkozy y Alain Juppé.

El debate, muy diferente a los vulgares e irracionales que se vieron en la elección presidencial de los EUA, se llevó a cabo de una forma civilizada entre los dos contendientes; ambos se conocen desde hace 30 años y ambos han servido en diferentes gobiernos, como ministros o primeros ministros.

Esta autora apreció la claridad expresada por François Fillon, que recalcó con firmeza que Francia «renovará» sus relaciones con Moscú. Esto es significativo, ya que en 2013 él participó en el panel final del Foro de Valdai al lado del presidente Vladimir Putin, de Romano Prodi y Volker Rühe. El Foro es una tribuna de debates muy prestigiada que desde 2004 congrega a destacados políticos y estrategas de Oriente y de Occidente en Rusia.

No obstante, el foco principal del debate de Fillon y Juppé fue la política interna, y más que nada las reformas económicas eludidas por tanto tiempo. Fillon, al referirse a la lamentable situación del desempleo juvenil, la creciente pobreza y la espectacular deuda pública, se pronunció por una reforma laboral radical que incluya la desburocratización de las escleróticas estructuras (la eliminación de 500 mil empleos del sector público), por la eliminación de la jornada de 35 horas a la semana con el aumento de horas de trabajo; por un impuesto general y la reforma de las pensiones (fijar la edad de retiro en los 65 años); menos impuestos para las empresas; por la reforma del sistema educativo así como por la atención que se le debe brindar a la familia.

En lo que toca a su política de relaciones exteriores, los dos candidatos, Juppé y Fillon, tienen puntos de vista muy diferentes. Opuesto a un Juppé más «atlanticista,» Fillon señaló no sólo su oposición a las sanciones, sino que estaba interesado de forma definitiva en la «renovación de las relaciones con Rusia.» Durante el debate indicó que «se sentaría a la mesa con Rusia sin tener que pedir el permiso de Estados Unidos” para “restablecer un diálogo que nos permita integrar a Rusia en Europa.» Calificó de absurda la política seguida por el presidente Hollande con respecto a Rusia (en particular la respuesta francesa a la crisis siria) y se quejó de que la doctrina de las sanciones únicamente endurecieron la posición de Rusia.

En este sentido Le Monde, en su edición del 21 de noviembre, indicó que en el Foro económico de San Petersburgo de 2015, Fillon subrayó que se le debe poner fin a la crisis desencadenada por la guerra en Ucrania y que se deben levantar las sanciones. «Nuestro destino está inextricablemente unido”, y agregó que “es lo que el General de Gaulle dijo en su visita a Rusia en 1966. Estábamos en medio de la Guerra fría y ya el General de Gaulle predecía la unidad histórica del continente.»

Los principios cristianos

El corresponsal en París del periódico alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ), Michaela Wiegel, hizo un retrato de la personalidad de Fillon, un hombre que se corresponde a la tradición de la izquierda gaullista, que tiene sus orígenes en el movimiento fundador de la «Francia de las ciudades y de los pueblos. Tiene cinco hijos con su esposa Penelope, proveniente de Gales. Su padre fue abogado y su madre profesora de historia; ambos militantes de la organización católica de caridad Emmaus. El político francés es descrito como alguien que quiere un renacimiento económico a la vez que es un fuerte defensor de los principios cristianos. Está a favor de una política para la familia y, en lo personal, se opone a los matrimonios homosexuales y a la agenda de género. A diferencia de muchos extremistas partidarios de Le Pen, él está a favor de un diálogo constructivo con los musulmanes.

En lo tocante a las raíces cristianas de Fillon, Wiegel se refiere a un discurso que pronunciara el 15 de agosto en la abadía benedictina del siglo XI de Solesmes, situada en el río Sarthe, cerca de su pueblo del mismo nombre. En su discurso subrayó con firmeza que Francia no nació en 1789. Desde el bautizo de Clovis I de Reims han pasado 1500 años, dijo y agregó que «Francia es la hija mayor de la Iglesia Católica y el país de la filosofía de la Ilustración.»

En su libro Faire, convertido, por cierto, en un «bestseller,» Fillon ha escrito: «Soy Católico y he conservado mi fe. Todo comenzó en la escuela con los jesuitas.» Para Fillón, las palabras «perdón,» «misericordia» y «trascendencia» representan principios en un mundo en el que la violencia, la animosidad y la falta solidaridad influencian las relaciones humanas, comenta Wiegel, y agrega que Fillon ha sido acusado injustamente por Alain Juppé de «Católico tradicionalista reaccionario.» Esto se corresponde a la costumbre entre muchos intelectuales franceses que creen que adoptar una «posición anti clerical» es cuestión de moda.

x

Check Also

Cumbre de San Petersburgo: África hace escuchar su voz

La segunda cumbre Rusia-África se desarrolló en San Petersburgo entre el 27 y el 28 ...