Científicos del Instituto de Sustentabilidad Global de la Universidad Anglia Ruskin, del Reino Unido, acaban de divulgar un nuevo estudio con una noticia deslumbrante: el fin del mundo, supuestamente causado por los efectos de la actividad humana, fue atrasado medio siglo, con la previsión de que esto no ocurrirá sino hasta el año 2100. Se trata de un avance razonable con respecto al pronóstico anterior de la crema y nata del maltusianismo, el Club de Roma de 1972 que preveía el apocalipsis para el 2050, a causa del agotamiento de los recursos naturales necesarios para una sociedad industrializada. Según los investigadores británicos, además del agotamiento de esos recursos, nuestros descendientes se tendrán que enfrentar al caos, por el calentamiento global causado supuestamente por la intervención humana y de la falta de alimentos.
Según ellos, el aplazamiento del apocalipsis se debió a que su nuevo modelo matemático computarizado, que pronostica el ritmo de “agotamiento” de los recursos naturales terrestres, incluye factores que no se observaron en el estudio de 1972. Entre estos está la reducción de las emisiones de contaminantes por parte de la industria moderna y al uso de menos energía que la que se había proyectado en aquella época. Además, el sector productivo estaría haciendo más para limpiar la contaminación que lo que admitían las primeras estimaciones.
Los investigadores afirman también que el estudio de 1972 no previó los avances de los sectores de los servicios ni de las telecomunicaciones, que hicieron más productiva la economía mundial. A esto cabe agregar que se había ignorado la aparición de innovaciones de trascendencia en renglones como la agricultura, lo que hace viable una mayor producción de alimentos en una misma zona. En resumen, el coautor del nuevo y doctor en cosmología de la Universidad de Cambridge, Aled Jones, afirmó: “Hicieron un buen intento en los años setentas, fueron muy pesimistas” (Daily Mail, 24/07/2015).
El investigador afirmó que “muchas interrogantes se siguen investigando sobre el tema de cuándo exactamente se llegará al límite del planeta, y qué consecuencias tendremos. (…) Cuando se ejecuta el recién calibrado modelo World3 para el futuro, la sociedad habrá de colapsarse en este siglo, (una afirmación) fundada en dudas razonables sobre esos límites, aunque, naturalmente, haya una gran incertidumbre sobre la exactitud de esos límites.”
Y concluye: “El crecimiento solo puede continuar indefinidamente si se funda en el consumo de materiales, y no en nuestra comprensión de que el planeta tiene tierras y recursos disponibles limitados. La sociedad comenzó a lidiar con muchos de los problemas identificados en 1972, pero tenemos que aprender las lecciones con lo que ya conseguimos alcanzar y concentrar nuestros esfuerzos en evitar esos límites.”
Es decir, no hay lugar para todos en el banquete de las naciones, y los países pobres deben abandonar todas sus pretensiones de dar una vida mejor a sus ciudadanos.
Lo más curiosos es que los científicos británicos fueron capaces de señalar los errores metodológicos del estudio de los años setentas sobre el “fin del mundo,” pero fueron incapaces de aplicar dichas observaciones en su propio estudio. Un ejemplo es que de no considerarse el mismo avance técnico como un factor que altera constantemente el límite de la capacidad productiva humana en todos los campos de su actividad, siempre para alargar la capacidad poblacional de nuestra sociedad. “Contradicciones” como esta revelan que la intención real de ese discurso ambiental, fundado en la noción maltusiana de los “límites del crecimiento,” es la preservación, no del medio, sino de la presente y extremadamente desigual distribución de la riqueza, del bienestar y del poder.
Charles le regala otros 35 años más a la humanidad
Otra dudosa autoridad del campo climático, el príncipe Charles, heredero al trono del Reino Unido, acaba también de ampliar la expectativa de la vida de la humanidad. Según sus especulaciones, el mundo tiene “35 años para salvar el planeta” del “calentamiento global” (westernmorningnews.co.uk, 18/07/2015).
La actual previsión del príncipe de Gales y duque de Cornualles es más optimista que otra más de sus suposiciones, por ejemplo la de junio de 2009, cuando afirmó que el mundo sólo tenía 96 meses antes de que un apocalipsis climático cayese sobre la civilización. En sus palabras, ese era el tiempo restante para salvar la Tierra de una “catástrofe irremediable del clima y del ecosistema, y de todo lo demás” (The Independent, 29/07/2015).
Sin embargo, esa no fue la única ocasión en la que el heredero británico expresó su ignorancia sobre la dinámica climática, para alertarnos de un “peligro inminente.” En diversas oportunidades ha reproducido la misma alerta, como el año pasado, cuando dijo: “Nuestro tiempo se está acabando. ¿Cuántas veces me he visto diciendo esto a los largo de los últimos años?”

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