{"id":9602,"date":"2020-09-11T18:33:36","date_gmt":"2020-09-11T18:33:36","guid":{"rendered":"https:\/\/msiainforma.org\/?p=9602"},"modified":"2020-09-11T18:33:36","modified_gmt":"2020-09-11T18:33:36","slug":"espanol-el-dilema-de-bielorrusia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/msiainforma.org\/es\/espanol-el-dilema-de-bielorrusia\/","title":{"rendered":"El dilema de Bielorrusia"},"content":{"rendered":"<em>MSIa Informa, 11 de septiembre de 2020.-<\/em>Desde las elecciones presidenciales del 9 de agosto, no pasa un d\u00eda en Bielorrusia sin que ocurran protestas en todo el pa\u00eds. La oposici\u00f3n, dirigida por Svetlana Tijan\u00f3vskaya y Mar\u00eda Kolesnikova, consider\u00f3 fraudulenta la victoria del presidente Aleksandr Lukashenko, y exige la realizaci\u00f3n de nuevas elecciones y que abandone el cargo. Los pol\u00edticos occidentales, al un\u00edsono, en particular los cancilleres de la Uni\u00f3n Europea (UE), descalificaron los resultados oficiales, pidieron nuevas elecciones y anunciaron la imposici\u00f3n de sanciones contra integrantes del gobierno bielorruso. El gobierno de Estados Unidos se uni\u00f3 al coro.<\/p>\n<p>Sin embargo, Occidente enfrenta un dilema. Existe el peligro de que la \u00e9lite occidental, de nuevo, como en Ucrania, act\u00fae de acuerdo con malos reflejos, con lo que arruinar\u00eda un proceso pol\u00edtico que, de conducirse con cuidado por todas las partes, puede ser ben\u00e9fico para la poblaci\u00f3n bielorrusa y para Rusia, que desde 1997 est\u00e1 comprometida en una especie de \u201cuni\u00f3n\u201d con Bielorrusia. Occidente no debe interferir, como lo hizo en Ucrania, sino, dijo la canciller alemana, Angela Merkel, con el presidente Ruso, Vlad\u00edmir Putin, que \u201cBielorrusia debe ser capaz de determinar su propio camino\u201d. Occidente debe hacer esfuerzos para resolver el conflicto de forma pac\u00edfica y constructiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Opciones rusas<\/strong><\/p>\n<p>En una entrevista en el <em>Frankfurter Allgemeine Zeitung<\/em> (FAZ) aparecida el 29 de agosto, una de las l\u00edderes del \u201cConsejo de Coordinaci\u00f3n\u201d de Bielorrusia, Mar\u00eda Kolesnikova, subray\u00f3 la necesidad del di\u00e1logo en el pa\u00eds y destac\u00f3 que \u201centendemos que somos la mayor\u00eda, que somos fuertes y no quiero vivir m\u00e1s en un estado policial\u201d. Kolesnikova fue bastante cr\u00edtica a la intervenci\u00f3n de la UE, que inst\u00f3 al \u201cConsejo de Coordinaci\u00f3n\u201d a ser activo en la distribuci\u00f3n de 53 millones de euros dados a Bielorrusia por el bloque europeo. Seg\u00fan ella, ese acto \u201cperjudic\u00f3 significativamente a la oposici\u00f3n\u201d, ya que para Lukashenko esto fue visto como una se\u00f1al de que la UE estaba intentando influenciar la situaci\u00f3n desde el exterior e interferir en los asuntos internos de Bielorrusia. El acto fue, dijo, contraproducente, pues \u201cnunca pedimos dinero, repet\u00edamos que nosotros pod\u00edamos lidiar por nuestra cuenta con nuestros problemas\u201d. Si hubiese una oportunidad de di\u00e1logo en Bielorrusia, \u201cla UE junto con Rusia podr\u00edan intervenir como mediadores. Ambos tienen inter\u00e9s en que Bielorrusia funciones normalmente. Eso nos ayudar\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>Kolesnikova resalt\u00f3, como representante de la mayor\u00eda, que su grupo est\u00e1 convencido de que \u201cdebemos mantener relaciones pragm\u00e1ticas con Rusia. El pa\u00eds es nuestro socio m\u00e1s importante. Nadie pretende cambiar esas relaciones. Existe, s\u00ed, la idea de darles una forma m\u00e1s amigable. Lukashenko no ser\u00eda capaz de profundizarlas. Queremos conservar y desarrollar esas relaciones para el beneficio mutuo de ambos lados\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>El dilema de Occidente<\/strong><\/p>\n<p>Visto esto, vale la pena estudiar algunos debates sostenidos en el \u00e1mbito de los especialistas occidentales en asuntos rusos, en particular de Alemania. Uno de ellos es el profesor Eberhard Schneider, miembro del Foro Alem\u00e1n-Ruso y del Instituto Occidente-Oriente de Berl\u00edn, que, el 25 de agosto, public\u00f3 en el sitio de internet Russland-kontrovers un comentario titulado \u201cLas opciones de Putin en Bielorrusia\u201d [1] donde afirma que, a pesar de la \u201cuni\u00f3n ruso-bielorrusa\u201d, \u00e9l, personalmente, est\u00e1 muy en desacuerdo con Lukashenko.<\/p>\n<p>Hay un intenso entrelazamiento de Bielorrusia y Rusia en los campos econ\u00f3mico, militar y energ\u00e9tico (existen unas 2 mil empresas bielorrusas de capital ruso). En el aspecto militar, Rusia vigila el espacio a\u00e9reo bielorruso y ambas fuerzas a\u00e9reas tienen un alto mando conjunto. Hay dos bases militares rusas en el pa\u00eds: un radar de alerta temprana de ataques de misiles y una estaci\u00f3n de comunicaci\u00f3n naval, cuyo contrato de arrendamiento termina el 2021 y tendr\u00e1 que renegociarse. En su art\u00edculo, Schneider se refiere en particular a un art\u00edculo aparecido en el sitio Moskow News del 20 de agosto, firmado por Dimitri Trenin, director de la Fundaci\u00f3n Carnegie Mosc\u00fa, sobre las opciones de Putin. Para \u00e9l el r\u00e9gimen de Lukashenko \u201cdefinitivamente perdi\u00f3 el pa\u00eds y su legitimidad est\u00e1 perdida para siempre\u201d. Aunque no cre\u00eda en la posibilidad de una \u201crevoluci\u00f3n de color\u201d como la ocurrida en Ucrania, Trenin subraya que, a pesar de que el Kremlin est\u00e1 \u201charto de Lukashentko\u201d, por otra parte, \u201cno permitir\u00e1 que Bielorrusia tome el camino de Ucrania y se convierta en otro baluarte contra Rusia dirigido por la OTAN (Organizaci\u00f3n del Tratado del Atl\u00e1ntico Norte), situado en su frontera cerca de Mosc\u00fa\u201d. Y el Kremlin tampoco puede tolerar una rebeli\u00f3n que pudiera desembocar en un ba\u00f1o de sangre. As\u00ed que, seg\u00fan Trenin, las opciones de Putin son las siguientes:<\/p>\n<p>&#8211;La intervenci\u00f3n rusa en Bielorrusia para desestabilizar a su aliado se considera improbable, dadas sus inevitables consecuencias catastr\u00f3ficas, \u201cdebe evitarse a toda costa\u201d.<\/p>\n<p>&#8211;No hacer nada tampoco es una opci\u00f3n, pues trae el riesgo de que el \u201ccambio pueda llevar a un ba\u00f1o de sangre y obligar a Mosc\u00fa a ejercer la primera opci\u00f3n (intervenci\u00f3n militar)\u201d.<\/p>\n<p>&#8211;Lukashenko podr\u00eda esperar un apoyo m\u00e1s cercano; \u201cesta opci\u00f3n ser\u00eda contraproducente, pues convertir\u00eda a Rusia en c\u00f3mplice de un r\u00e9gimen condenado y crear\u00eda odio contra Rusia\u201d.<\/p>\n<p>&#8211;La cuarta opci\u00f3n, observa Trenin, ser\u00eda ver m\u00e1s all\u00e1 de Lukashenko y \u201cadministrar una transici\u00f3n pol\u00edtica del pa\u00eds, convenciendo a Lukashenko de que, en las condiciones presentes, el exilio dorado ser\u00eda la opci\u00f3n menos mala para \u00e9l, al mismo tiempo que involucrar\u00eda a personalidades de la vida p\u00fablica bielorrusa y abrir\u00eda el camino a nuevas elecciones, en un determinado momento.<\/p>\n<p>Esto tambi\u00e9n implicar\u00eda que los bielorrusos ser\u00edan informados de las relaciones bilaterales, entre ellas la naturaleza de la uni\u00f3n y los puntos de referencia futuros de las relaciones econ\u00f3micas y de seguridad bilaterales. De acuerdo con Trenin, vale la pene echarle un vistazo a \u201cla transici\u00f3n de poder pac\u00edfica\u201d ocurrida en Armenia en 2018, en la que Mosc\u00fa no intervino. El nuevo presidente armenio, NikolPaschinjan, mantuvo relaciones estrechas con Rusia, sin las cuales Armenia no hubiese podido resistir la presi\u00f3n del vecino Azerbaiy\u00e1n, en torno del enclave armenio de Nagorno-Karabaj. Por otro lado, debe tener en cuenta las diferencias geogr\u00e1ficas entre Armenia y Bielorrusia.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Intervenir o no intervenir, esa es la cuesti\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Otro an\u00e1lisis acreditado fue hecho por el Dr. Hannes Adomeit, un destacado especialista en temas rusos y ex director del Programa para Rusia y el Este europeo de la escuela de Derecho y Diplomacia Fletcher. \u00a0En un art\u00edculo titulado \u201cIntervenir o no intervenir, esa es la cuesti\u00f3n\u201d, en la revista holandesa <em>Raamop Rusland-Adomeit, \u00a0\u00e9l <\/em>sostiene:<\/p>\n<p>\u201cEs improbable que Rusia tan s\u00f3lo espere y est\u00e9 de acuerdo con un nuevo gobierno, como hizo en Armenia. Entonces Mosc\u00fa puede buscar un Yaruselski, que encabez\u00f3 una intervenci\u00f3n interna en el pa\u00eds para reprimir el Sindicato Solidaridad de Lech Walesa (en 1981 n. de e.) o recurrir a una intervenci\u00f3n h\u00edbrida. La actitud de Occidente casi no tiene impacto, pues el comportamiento ruso ser\u00e1 determinado por las consideraciones internas\u201d.<\/p>\n<p>Para \u00e9l, las relaciones entre Putin y Lukashenko \u201csiempre fueron tensas\u201d, pues Lukashenko frustr\u00f3 a Mosc\u00fa por mucho tiempo. De la misma forma, observa que el secretario de prensa de Putin, Dmitri Peskov, aconsej\u00f3 contra la simplificaci\u00f3n de Lukashenko e igualarlo a todas las fuerzas pro rusas del pa\u00eds, lo que implica claramente que hay otros l\u00edderes en potencia que podr\u00edan ocupar su lugar.<\/p>\n<p>Las protestas contra Lukashenko, para Adomeit, \u201cno son s\u00f3lo contra Rusia\u201d, pues \u201clas investigaciones muestran que 70 por ciento de los entrevistados est\u00e1n satisfechos con las relaciones entre Rusia y Bielorrusia, tan s\u00f3lo el 5 por ciento piensan de forma diferente. En otra investigaci\u00f3n, 90 por ciento de los bielorruso quer\u00edan alg\u00fan tipo de relaci\u00f3n amigable\u00a0 con Rusia (10 por ciento prefer\u00edan una relaci\u00f3n m\u00e1s neutral; tan s\u00f3lo 0.2 por ciento quer\u00edan relaciones hostiles). Este hecho contrasta con la Revoluci\u00f3n naranja de Ucrania de 2004 y con el levantamiento del Euromaidan de 2014, que parti\u00f3 de un sentimiento nacionalista.<\/p>\n<p>A\u00f1ade que Bielorrusia es una \u201csociedad disciplinada y ordenada, con una poblaci\u00f3n sumamente educada. Suprimir por la fuerza manifestaciones tan grandes no parecer ser una opci\u00f3n. Lukashenko intent\u00f3 la represi\u00f3n, pero esto eso s\u00f3lo gener\u00f3 m\u00e1s manifestaciones\u201d.<\/p>\n<p>\u201cUna fuerza de ocupaci\u00f3n a gran escala puede ser necesaria por parte de Rusia para suprimir la disidencia. Los l\u00edderes de las fuerzas militares y de seguridad interna rusas no tienen la certeza de que sus contrapartes bielorrusas los apoyar\u00edan\u201d, afirma Adomeit. La intervenci\u00f3n significar\u00eda que Rusia ser\u00eda due\u00f1a del problema bielorruso. En lugar de alcanzar su objetivo de poner fin a los subsidios perenes de la econom\u00eda bielorrusa, tendr\u00eda que inyectar recursos en la estabilizaci\u00f3n de las condiciones pol\u00edticas y econ\u00f3micas.<\/p>\n<p>Dada la alienaci\u00f3n y de la erosi\u00f3n de la imagen de Putin en Rusia, incluso en una Alemania amistosa, \u201cel costo de la intervenci\u00f3n, como se ver\u00eda en Occidente, podr\u00eda ser grave, sobrepasando, por mucho el r\u00e9gimen de sanciones impuesto a Rusia por la Uni\u00f3n Europea\u201d.<\/p>\n<p>Existe, no obstante, una serie de factores en los c\u00e1lculos de Putin y de la \u00e9lite del poder ruso que pueden inclinar la balanza hacia una intervenci\u00f3n, incluso con fuerza militar. Adomeit se refiere a una declaraci\u00f3n del canciller Sergu\u00e9i Lavrov del 19 de agosto en una entrevista al Canal 1 de la televisi\u00f3n Rusa, en la que expres\u00f3 que estaba \u201cpreocupado por el intento de usar las dificultades internas que Bielorrusia, su liderato y su pueblo est\u00e1n enfrentando, para interferir en esos acontecimientos \u2013incluso las sanciones que los factores externos consideran ventajosos para ellos mismos. (\u2026) Nadie esconde que estamos hablando de geopol\u00edtica, de una lucha por el espacio post sovi\u00e9tico. Lavrov reiter\u00f3 que las fuerzas de la OTAN se est\u00e1n moviendo rumbo a las fronteras rusas y que la ruta es seguir el camino de las revoluciones de colores.<\/p>\n<p>Luego de las conversaciones con Putin de mediados de agosto, \u201cLukashenko debi\u00f3 usar, con toda probabilidad, el mismo argumento de la amenaza externa y de la interferencia directa de los pa\u00edses de la OTAN para convencer a Mosc\u00fa de la necesidad de brindarle un fuerte apoyo\u201d. Seg\u00fan la agencia TASS, Mosc\u00fa confirm\u00f3 su disponibilidad de proporcionar la ayuda necesaria, seg\u00fan los principios del Tratado sobre la creaci\u00f3n de la Uni\u00f3n y tambi\u00e9n, de ser necesario, en el \u00e1mbito de la Organizaci\u00f3n del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC).<\/p>\n<p>El argumento de la necesidad pol\u00edtica y de las obligaciones del tratado de ayudar a un aliado a neutralizar la supuesta intervenci\u00f3n militar, o la amenaza de ella, por parte de los pa\u00edses de la OTAN \u2013como Adomeit afirma ambiguamente- es \u201ctan s\u00f3lo la repetici\u00f3n de las justificaciones dadas por el liderato sovi\u00e9tico en 1956 en Hungr\u00eda y en Checoslovaquia en 1968\u201d. En 2014, ante la \u201crevoluci\u00f3n de la plaza Maidan\u201d, Putin estaba igualmente consciente del hecho mismo de que los cambios internos moldearan la pol\u00edtica exterior y del peligro de \u201ctransbordar\u201d para la autodeclarada esfera de influencia de Mosc\u00fa. Sin duda alguna, dice Adomeit, \u00e9l estar\u00eda igualmente consciente hoy de ello, en vista de la erosi\u00f3n del poder \u201cestilo Putin\u201d en Bielorrusia. En su opini\u00f3n, el conflicto entre Rusia y Occidente, como en la era sovi\u00e9tica, volvi\u00f3 a asumir una \u201ccualidad sist\u00e9mica o ideol\u00f3gica\u201d.<\/p>\n<p>Adomeit hace una referencia expl\u00edcita al ejemplo de Polonia en 1980-1981, lo que es instructivo cuando vemos el dilema que enfrenta Mosc\u00fa en Bielorrusia. El dilema sobre la intervenci\u00f3n sovi\u00e9tica en Polonia \u201cse resolvi\u00f3 con lo que luego se habr\u00eda de conocer como \u201cintervenci\u00f3n interna\u201d, la imposici\u00f3n de la ley marcial por el ministro de la Defensa polaco, el general WoiciechYaruselski.<\/p>\n<p>Este puede ser un patr\u00f3n que a Putin le gustar\u00eda seguir\u201d, aventura Adomeit. \u201cUn Yaruselski bielorruso, sin embargo, no est\u00e1 todav\u00eda a la vista. En ausencia de un l\u00edder emergente para hacer el trabajo sucio, Mosc\u00fa, probablemente, encontrar\u00e1 la forma de mantener el dominio y evitar el desmantelamiento de las estructuras de poder bielorrusas\u201d. No obstante, la intervenci\u00f3n sin el uso de la fuerza militar est\u00e1 en marcha.<\/p>\n<p>Adomeit concluye mirando hacia Europa, la que, como Rusia, enfrenta tambi\u00e9n un \u201cdilema\u201d. Pero, a diferencia del Kremlin, est\u00e1 vinculado a los principios consagrados en la Carta de Par\u00eds para una Nueva Europa de 1990, el Consejo de Europa y la Organizaci\u00f3n para la Seguridad y la Cooperaci\u00f3n Europea (OSCE): Los europeos no pueden quedar indiferentes y observar con inter\u00e9s benigno lo que est\u00e1 aconteciendo en el pa\u00eds. Adomeit califica el dilema europeo de \u201cimpotencia para influenciar los acontecimientos\u201d y finaliza: \u201cLo que determina la toma de decisiones en Mosc\u00fa no es tanto el \u2018factor externo\u2019, sino las consideraciones pol\u00edticas internas, en particular, el probable efecto de los acontecimientos internacionales \u2013sobre todo en los pa\u00edses vecinos- sobre las estructuras de poder en Rusia\u201d.","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MSIa Informa, 11 de septiembre de 2020.-Desde las elecciones presidenciales del 9 de agosto, no pasa un d\u00eda en Bielorrusia sin que ocurran protestas en todo el pa\u00eds. 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