Deutsche Bank: La crisis es jauja para sus ejecutivos multimillonarios

MSIa Informa, 14 de junio de 2019.- En el sector bancario de Europa todo tienen sus propios problemas y tareas, Italia tiene una deuda mala para eliminar, Alemania tiene al Deutsche Bank (DB), el coloso cada vez más difícil de componer; sumado a esto, tenemos las minas errantes de los bancos “demasiado grandes para quebrar” en los Estados Unidos, los cuales, como lo hemos mencionado, siempre representan un riesgo sistémico.

Desde hace algún tiempo, las acciones del DB van en caída libre, estando ahora por debajo de los 7 euros, cuando valían 20 en 2017. No es solamente que los varios intentos de rescate hayan fallado, en especial, el plan de fusión con el Kommerzbank, el banco número dos de Alemania, 15% propiedad de Estado; se percibió que, al sumar los problemas de los dos bancos, ninguna solución positiva sería posible.

El DB aún es un gigante con 200 mil clientes, mientras el Kommerzbank tiene 180 mil; juntos, se convertirían en el segundo banco mayor de Europa, después del inglés HSBC. En los círculos bancarios, se estima que para mantenerse a flote, el DB necesita despedir a por lo menos 20 mil de sus 90 mil funcionarios. Hasta en suelo alemán, en lugar de revisar el modelo de negocios y cambiar las directrices y prioridades de gestión bancaria, por desgracia, se prefiere castigar el trabajo y la tradicional política de crédito saludable para familias y empresas. Por lo demás, recuérdese que los dos bancos alemanes tienen como accionistas mayoritarios dos de los más especulativos fondos “hedge” estadounidenses, el Cerberus y el Black Rock.

Y no olvidamos que el DB tiene un portafolio de derivados financieros superior a los 43.5 billones de euros, más que los tres mayores bancos estadounidenses: JP Morgan Chase, Citigroup y Goldman Sachs. Sus activos sumando cerca de 1.66 billones de euros, contrastan con una capitalización de apenas 15 mil millones, una de las relaciones más desequilibradas –y peligrosas-del mundo.

Por otro lado, según una encuesta del diario francés Les Echos, el DB ocupa el primer lugar en el ranking de los bancos europeos con el mayor número de gerentes o ejecutivos con salarios superiores a un millón de euros -¡exactamente 643! El segundo, es el inglés Barclays, con 542. El banco italiano Intesa Sanpaolo es décimo segundo, con 33 gerentes millonarios.

En otras palabras, los bancos más activos en la especulación financiera y, consecuentemente, en mayor riesgo, pagan generosamente a aquellos que, de hecho, los “pilotean” en las aguas más turbulentas y viscosas de los negocios financieros. De hecho, el mayor salario es, precisamente el del jefe de sector de investment banking: ¡8.6 millones de euros en 2018! Se escapa la racionalidad a todo esto.

Hace algunos años, parecía que la participación del DB en HNA, el conglomerado chino de aviación y logística, traería capital nuevo y un poco de estabilidad, convirtiéndose en el mayor accionista de hecho. Pero, para realizar semejantes operaciones, el grupo chino se endeudó mucho, llegando a los límites del colapso, y lo forzó a retirarse gradualmente.

La salida de HNA abrió camino para una fusión con el Kommerzbank, lo cual, es sabido, solamente evitó la quiebra durante la crisis financiera global con una aportación de 16 mil millones de euros del Estado.

En realidad, desde hace una década el DB ha estado bajo observación continua y bajo investigación por las autoridades alemanas, británicas y, especialmente, estadounidenses. En el período 2015-17, tuvo que pagar nada menos que 11 200 millones de dólares a los órganos de controles estadounidenses y británicos, en multas y sentencias judiciales por diversas maniobras y por otros comportamientos financieros sancionables, antes y después de la crisis de 2008.

Más recientemente, en los EUA, el banco alemán estuvo involucrado en algunas investigaciones importantes. La primera de ellas respecto a un posible fraude bancario ligado a Donald Trump. El presidente estadounidense y tres de sus hijos presentaron ante la corte de Nueva York una solicitud para no entregar los datos relativos a sus cuentas bancarias en el DB y en el Capital One Financial Corporation, solicitados por el Congreso.

El segundo está relacionado a operaciones de lavado de dinero por el Danske Bank, ligado al DB y bajo investigación por su posible papel en la evasión fiscal de alguno de sus clientes, como fue revelado en los célebres “Panamá Papers”. Una cosa que perturba a los alemanes es lo que ellos llaman Shadenfreude, el placer que algunos sienten por los infortunios de los otros. La misma irritación también se siente en Italia, cuando algunos exponentes europeos se complacen con nuestras dificultades. Por nuestra parte, no pretendemos enfocar de esta manera los problemas del DB.

Por lo contrario, nos gustaría ver una perspectiva europea diferente para bordar estos y otros problemas. Europa se construyó en torno a una serie de intenciones y compromisos en los campos más importantes, y el sector bancario, ciertamente, se encuadra en esta categoría.

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