En los últimos días surgió un intenso debate en Europa, en especial en Alemania, en el que se discute el futuro de la política de seguridad del bloque europeo. La polémica fue desencadenada por la decisión del congreso de Estados Unidos de imponer nuevas sanciones contra la Federación Rusa.
Por primera vez en años se produce una fuerte discrepancia entre los europeos y los intereses económicos estadounidenses. Lo que ha alarmado a muchas compañías europeas es que Estados Unidos defiende unilateralmente sus haberes comerciales y energéticos, sin tomar en cuenta los argumentos presentados por los europeos. En palabras del ministro de Economía de Alemania, Sigmar Gabriel, el deseo de Washington de imponer sanciones más duras contra el sector energético de Rusia es “una evidente violación de la legislación internacional,” a partir del momento en que involucra “sanciones extraterritoriales.” De forma similar, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, calificó las nuevas sanciones de “despreciativas y contraproducentes.”
Lo que debe agregarse es que Europa tiene gran responsabilidad de la situación, ya que fue el bloque europeo el que pidió a Estados Unidos aumentar las sanciones contra Rusia. Tal controversia apareció en un artículo del presidente de la Conferencia de Seguridad de Múnich, el ex embajador alemán en Washington, Wolfgang Ischinger, publicado en el Wall Street Journal del 16 de julio, titulado, “Por qué los europeos se oponen a la ley de sanciones contra Rusia. En una dura crítica a las recientes decisiones del Congreso de Estados Unidos indica, “ese nuevo proyecto de ley (…) no cumplirá sus objetivos, sino que, en lugar de eso, causará nuevos problemas. Si esa medida no se modificase significativamente, comprometerá la seguridad energética europea y causará daños a las relaciones EUA-Europa.”
Ischinger agrega, “lo que es todavía peor es que el texto del proyecto de ley indica que su objetivo es favorecer los intereses comerciales de Estados Unidos a costa de Europa.” Un ejemplo de esto es la sección 257, que “pone en primer lugar la ‘exportación de recursos energéticos de Estados Unidos para crear nuevos empleos en ese país,’ lo que suena a los europeos de un intento político no amigable de promoción de las exportaciones de gas licuado de Estados Unidos a Europa.” Para él, “uno de los blancos de la medida es el gasoducto Nord Stream 2, que deberá unir a Alemania, y que se está construyendo con capitales rusos y europeos.”
El proyecto involucra el segundo segmento del gasoducto Nord Strem 1, inaugurado en 2011. Con una extensión de 1 124 kilómetros, se trata de una de las mayores inversiones privadas europeas en infraestructura. La previsión es de que la nueva etapa del proyecto permita duplicar la capacidad del Nord Stream 1 (55 mil millones de metros cúbicos de gas natural al año), que se extiende de Vyborg, Rusia, a Greifswald, Alemania, de donde el gas se envía a otros países de Europa Occidental. Hay buenos argumentos para que Europa diversifique sus abastecimientos de gas natural, destacó Ischinger, “pero el temor de que Europa se vuelva dependiente de Rusia con el Nord Stream 2 es exagerado.”
El estratega alemán destacó otros elementos del proyecto de ley que pueden imponer sanciones a “otros países a los que Estados Unidos proporcionan bienes, servicios y tecnología, y que ‘están involucrados con firmas rusas de energía.” “(…) La presencia de Lukoil, una compañía privada rusa, en Azerbaiyán, podría desencadenar sanciones contra el campo de gas de Sah Deniz y detener el abastecimiento para Europa por medio del Corredor Sur. Bajo tal amenaza, los bancos pueden llegar a negarse a financiar tales empresas.”
Ischinger también argumentó que “la medida impondrá sanciones sobre bienes, servicios, tecnología e información que puedan ‘facilitar significativamente’ hasta el mero mantenimiento de los gasoductos que transportan petróleo y gas rusos o que pasen por Rusia.” Esta decisión puede afectar dos tercios de todas las exportaciones de Kazajistán, por medio del consorcio Caspian Pipeline, encabezado por Chevron, pero en el que participa el gobierno ruso con el 31 por ciento. Esto puede perjudicar también la seguridad operativa de esos gaseoductos, así como la de los que pasan por Ucrania, que entregan 32 por ciento del gas y del petróleo que consume Europa.
El sitio electrónico Telepolis publicó el 24 de julio una síntesis de los debates en Europa y de los comentarios de Ischinger sobre las nuevas sanciones. El artículo destacó que ejecutivos de alto nivel, como Matthias Warnig (jefe de la corporación de construcción del Nord Stream 2, que incluye la participación de empresas como Eon y Basf), alertaron en un artículo en el periódico económico alemán Handelsblatt sobre los “efectos severos para toda la cadena de abastecimiento de petróleo y de gas.” A su vez, Rainer Seele, jefe de la compañía austriaca de energía OMV, afirmó que, según las informaciones disponibles, “desde el punto de vista europeo, es necesario aumentar las importaciones de gas natural de Rusia, ya que la producción interna europea está en declive.”
En el mismo sentido, un artículo del diario Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ) del 25 de julio afirma que el proyecto de ley puede afectar duramente a las compañías europeas que tienen sociedad con Rusia: “Entre ellas están la BP y la Shell, las mayores compañías europeas (…) Shell está entre los financiadores del Nord Stream 2 y coopera con la empresa energética Gazprom en el proyecto de explotación de gas natural de Sacalina. De forma similar, otras compañías de gas natural, como la ENI, la Statoil y la Total tienen negocios en Rusia.”
También un editorial del FAZ titulado “El imperialismo de las sanciones,” alertó sobre las consecuencias para las relaciones Estados Unidos-Europa, y destacó que la realidad es que Estados Unidos quieren imponer sus intereses comerciales a Europa, al tratar de vender gas licuado y perjudicar al proyecto Nord Stream 2, que el gobierno estadounidense nunca aceptó, por antagonizar los intereses de Polonia y de Ucrania, en la venta de derechos de tránsito de los gasoductos que atraviesan sus territorios (el Nord Stream es un gasoducto submarino que atraviesa el Báltico).

Português
Msia Informa
