El derrocamiento del presidente sirio, Bashar al-Assad ya no es una condición indispensable para la solución del conflicto de siria, por lo menos en París y en Bonn.
El primero en sorprender fue el recién electo presidente francés, Emmanuel Macrón, quien, en su primera entrevista con la prensa europea, mostró una posición diametralmente opuesta a la de su antecesor, François Hollande.
“El cambio real que hago en esta cuestión es que no digo que la deposición de Bashar al-Assad sea un pre-requisito para nada. Porque nadie me presentó a su sucesor legítimo. Mi convicción profunda es que necesitamos de un mapa de ruta político y diplomático. No vamos a resolver la cuestión con sólo la fuerza militar. Este es un error colectivo que hemos cometido,” dijo en esa ocasión.
Luego fue el turno de Alemania. En una entrevista, durante una conferencia empresarial ruso-alemana, en Krasnodar, Rusia, el ministro de Relaciones Exteriores, Sigmar Gabriel, afirmó que tanto el conflicto como el futuro de Assad solamente se pueden definir por medio de negociaciones.
“Necesitamos conversar con ese régimen para resolver el conflicto. También sabemos que el futuro de Assad y de su gobierno solo se puede resolver por medio de negociaciones,” dijo Gabriel (Sputniknews, 28/06/2017).
Gabriel se refirió también positivamente a las negociaciones realizadas por el trio Rusia-Irán-Turquía en Astaná, Kazajistán, para tratar de atraer a los grupos no yijadistas de la oposición siria al diálogo con el gobierno de Assad, para complementar las negociaciones conducidas en Ginebra bajo la égida de Naciones Unidas: “Agradecemos a los que organizaron el proceso de Astaná. Por encima de todos, estoy agradecido con el lado ruso porque nunca hubo ninguna duda de que, luego de la tregua y del establecimiento de las zonas desmilitarizadas, el proceso político bajo el liderato de la ONU, en Ginebra, debería proseguir.”
Las declaraciones de Gabriel, también vice canciller en la coalición gubernamental encabezada por Angela Merkel, indican que las dos potencias europeas cambiaron de posición respecto al destino de Assad, con lo cual destruyen el consenso prevaleciente entre los integrantes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Además el mismo gobierno estadounidense de Donald Trump muestra divisiones internas sobre tal cuestión, producto de la feroz lucha interna que se ha trabado entre los altos círculos de Washington. Para el Presidente y para el secretario de Estado, Rex Tillerson, Assad debe ser un asunto que resuelvan los sirios, pero los sectores más radicales del “establishment” se aferran a su arraigada convicción de forzar todo para conseguir un “cambio de régimen.” De cualquier forma, el cambio de dirección europeo tiende a facilitar una solución política final para el sangriento y prolongado conflicto.

Português
Msia Informa
