Italia: separación bancaria llega al Parlamento

La Comisión de Finanzas de la Cámara de Diputados italiana, comenzó discusiones en torno a proyectos de ley para la separación entre bancos comerciales y bancos de inversión. Las varias propuestas comparten el mismo propósito fundamental: la preservación y protección de los ahorros de los ciudadanos.

Algunas de las propuestas, oportunamente, se refieren a la célebre Ley Glass-Steagal, introducida en 1933 en los EUA por el presidente Franklin Roosevelt, para combatir la especulación e impedir la utilización por los bancos de los ahorros familiares en operaciones de alto riesgo.

El tema de la separación de dos clases de bancos viene siendo objeto de intensas discusiones en todo el mundo, pero en Italia ganó cuerpo a partir de enero de 2016, cuando los gobiernos europeos, firmaron la obligación de aplicar un “bail in” (fianza o rescate interno) en casos de quiebras bancarias. En tales casos, para cubrir los hoyos, la nueva norma exige la participación de los accionistas poseedores de las obligaciones y los depositantes con más de 100 mil euros.

Se trata de un paso necesario, después de la aprobación del decreto referente a las “Disposiciones urgentes para la protección del ahorro en el sistema crediticio”. Esperamos que la Cámara concluya raídamente el proceso legislativo de la medida en cuestión.

En cuanto a esto, los datos sobre la solidez del sistema bancario, con énfasis en el Banco de Italia, debe promover reflexiones. Ocurre que nada menos que 70% de los préstamos bancarios, 140 mil millones de euros de un total de 210 mil millones, están en manos de apenas un 3% de los deudores. Esto significa que el restante 97% de los tomadores de préstamos responden por solamente el 30% del total.

Por tanto, no es admisible que los sacrificios recaigan sobre las familias y las pequeñas y medianas empresas (PMEs), toda vez que los responsables por este cuadro son los grandes grupos y las grandes empresas. Es claro que parte del problema se debe a los préstamos concedidos sin mayores cuidados a quien, evidentemente, no reunía las condiciones para recibirlos. Por esto, es esencial que haya una evaluación precisa de las responsabilidades específicas de los directores y gerentes de los bancos individuales.

Los daños acumulados por los cinco bancos en riesgo de quiebra, principalmente el Monte dei Paschi di Siena (el más antiguo del mundo), llega a 20 mil millones de euros, casi igual a una maniobra financiera. Por desgracia, se estima que, desde 2013, los ahorradores han perdido por lo menos 30 mil millones de euros, con más de 10 mil millones también perdidos por los 200 mil accionistas de dos bancos populares venecianos, Popolare de Vicenza y Veneto Banca (los otros dos bancos amenazados son el Carige y el Banca Etruria).

Hasta ahora, el gobierno y las autoridades financieras parecen estar navegando cerca de la costa. En nuestra opinión, las experiencias de otros países deben ser consideradas. En Alemania, por ejemplo, con el Erste Abwicklungsanstalt, agencia central establecida para bregar con los préstamos bancarios morosos, hubo una recuperación casi total de 246 mil millones de euros en “non performing loans”. Así, Berlín hizo no solamente un análisis riguroso de las causas de los problemas, sino que también apuntó las debidas responsabilidades. Naturalmente, esto proporciona la oportunidad política para el crecimiento de la economía real.

Recuérdese que, posterior a la crisis financiera global, en 2008, para estabilizar sus sistemas bancarios nacionales, Alemania gastó 238 mil millones de euros y España, 52 mil millones. Desgraciadamente, Italia no hizo nada relevante antes de la aprobación del “bail in”.

En conclusión, podemos afirmar que, eliminando los problemas más graves, el sistema bancario italiano no estaría en condiciones muy graves. De hecho, su nivel medio de préstamos sobre los activos totales es de casi un 70% contra un 56% de los bancos alemanes. De misma forma, la proporción de derivados sobre activos totales es inferior al 10%, en comparación con el promedio de un 20% de la Unión Europea en conjunto y un 34% en Alemania.

La separación de las actividades bancarias y la defensa de los ahorros es muy importante para convertirse en un pretexto para confrontaciones solamente electorales e ideológicas. En lugar de esto, es necesario que ella se vuelva un campo de cooperación fructífera entre los partidos demostrando que el bien común es superior a los intereses partidarios o las discusiones de botiquín. Sería también una forma concreta de mostrar que, en Italia, también existen estadistas y no solamente políticos.

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