Brasil está a la deriva: comandante del Ejército brasileño

Gran repercusión tuvo la entrevista que el comandante del Ejército brasileño, general Eduardo Villas Bôas concedió al diario Valor Econômico, publicada en la edición del final de semana (17/02/2017). En la ocasión, manifestó la preocupación que crece en los medios castrenses por la grave situación nacional, afirmando que el país “está a la deriva” y carece de un proyecto de Nación:

“Ese proceso que Brasil enfrenta afecta nuestra esencia y nuestra identidad. Tiene otro componente, que se remite al proceso histórico reciente, el de las décadas de los 70s y 80s. Hasta entonces el país tenía una fuerte identidad, sentido de un proyecto, ideología del desarrollo. Perdió eso. Hoy somos un País que está a la deriva, que no sabe lo que pretende ser, lo que quiere ser y lo que debe ser. Por eso el interés público, la sociedad está tan dividida y tiene al Estado subordinado a intereses sectoriales”.

En cuanto a los que defienden una nueva intervención militar, el general afirmó:

“Interpreto el deseo de aquellos que piden una intervención militar al hecho de que las Fuerzas Armadas son identificadas como un reducto en el cual aquellos valores fueron preservados. Entendemos que, tal vez la diferencia con relación a 1964 sea que las instituciones del País estén funcionando. Hoy, Brasil es un país más complejo y sofisticado de lo que antes era. Existe un sistema de pesos y contrapesos que dispensa que la sociedad sea tutelada.  No puede haber atajos en ese camino. La sociedad tiene que buscar ese camino, tiene que aprender por sí misma. Jamás seremos los causantes de alguna inestabilidad”.

Así mismo apuntó que la seguridad pública, es uno de los mayores problemas actuales, adjetivándola de “calamidad”; 60 mil asesinatos y 20 mil personas desaparecidas por año y 100 mujeres estupradas por día. “¿Qué está aconteciendo?”, se interroga, y responde, “la seguridad pública es responsabilidad de los estados y ellos están extremadamente mermados”.

Además señalo al narcotráfico como una de las principales causas:

“La Policía Federal estima que cerca del 80% de la criminalidad este directa o indirectamente vinculada a las drogas. Otro aspecto: la droga es el origen de casi todos los problemas. La Amazonia ya se convirtió en un gran corredor de paso de las drogas. El control de esas rutas es lo que se encuentra en disputa por las facciones, hasta en las cárceles. Para combatir eso, es necesario que el gobierno tenga una política antidrogas multidisciplinar, que abarque educación, salud, asistencia social, seguridad, inteligencia, defensa. También tenemos que estimular la integración con los países vecinos. Brasil que era corredor de paso, hoy es el segundo mayor consumidor de drogas del mundo. El tráfico en Brasil se está organizando, cartelizandose, y aumentó su capacidad de contaminar otras instituciones del País”.

Sobre la ilusión de emplear a las Fuerzas Armadas en funciones de seguridad pública, el general puso el ejemplo del caso de la ocupación de la favela del Maré, en Río de janeiro, localidad donde 3 mil hombres del Ejército y de la Marina permanecieron durante 14 meses. “La operación costó un millón de reales por día, o sea 400 millones de reales. A una semana de que habíamos salido, todo volvió a ser como antes”, afirmó el comandante del Ejército.

En cuanto a la descriminalización de las drogas, apunto que no es solución: “La Sociedad Brasileña de Psiquiatría es contra. Sabemos, por ejemplo, que en ningún país se obtuvo un resultado que haya mejorado la situación sustancialmente. Tenemos que participar de esa discusión”.

Una de las preocupaciones de los militares es el acuerdo de paz firmado entre el gobierno de Colombia y la narcoguerrilla de las FARC-EP:

“(…) Sabemos que algunos frentes (de las FARC) no se van a sumar. Existe la posibilidad de que miembros de las FARC se unan a otras estructuras de la guerrilla, como el Frente de Liberación Nacional o guerrillas urbanas. Tenemos una incertidumbre: desde que se iniciaron las conversaciones de paz hubo un aumento de las áreas de plantíos en Colombia. Es importante destacar que tenemos 17 mil kilómetros de fronteras. Físicamente, es imposible vigilar esa área. Sabemos que el camino es buscar tecnología, como el Sistema Integrado de Monitoreo de las Fronteras (Sisfron), que es fundamental”.

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