Lavrov declara que la hegemonía de EU llegó a su fin

Hace diez años, el presidente ruso, Vladimir Putin, sacudió la vigésima séptima Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC, por sus siglas en inglés) cuando advirtió a los dirigentes occidentales presentes que Rusia consideraba una “seria provocación” la expansión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) rumbo a sus fronteras.

Este año, en la quincuagésima tercera edición de dicha conferencia, le correspondió al canciller Sergei Lavrov proclamar a todo lo alto que su país considera un hecho del pasado la hegemonía unipolar de Estados Unidos en el periodo de la Guerra fría.  En su discurso, luego del pronunciado por el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Perce, -quien anunció que Washington seguirá “cobrando responsabilidades” a Rusia-, Lavrov no sólo recordó el discurso de Putin, casi unánimemente calificado de “provocador” en Occidente, sino que trazó las líneas primarias de orientación de Moscú sobre el actual momento mundial.  A saber:

1) El orden unipolar de la post Guerra fría llegó a su fin, sin traer ni más estabilidad ni más seguridad al mundo, por el contrario.

2) La OTAN siguió siendo una institución de la Guerra fría y creó un grado de tensiones inusitado en las últimas tres décadas.

3) El llamado “orden mundial liberal” fue pre programado para crisis por la visión excluyente de la globalización económica y política que fue concebida como un instrumento para asegurar el crecimiento de un grupo selecto de países y su dominación sobre los demás.

4) El mundo necesita de un orden mundial democrático y justo, sustentado en el respeto de las soberanías nacionales y de los intereses nacionales propios de cada país, en lo tocante a la identidad cultural, histórica y civilizatoria de cada uno de ellos.

5) Rusia mantiene la propuesta de crear un espacio común de seguridad, buena vecindad y progreso, de Vancouver a Vladivostok.

6) Rusia quiere tener con Estados Unidos relaciones fundadas en el pragmatismo, el respeto mutuo y el entendimiento de nuestra responsabilidad especial para la estabilidad mundial.

Es evidente que tal orientación se contrapone directamente a los planes de bélicos del “establishment” transatlántico. Por su relevancia, reproducimos a continuación el discurso íntegro de Lavrov:

Hace diez años, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, se dirigió a esta conferencia con un discurso que muchos en Occidente recibieron como un desafío y hasta como una amenaza, aunque su mensaje subrayase, sobre todo, la necesidad de renunciar a la intervención unilateral en favor de la cooperación honesta fundada en el respeto mutuo, en el Derecho internacional, en la evaluación conjunta de los problemas mundiales y de la toma de decisiones colectiva. 

Por desgracia, las advertencias hechas por él sobre las consecuencias negativas del intento de obstruir la aparición de un mundo multipolar se hicieron realidad.

La humanidad se encuentra en una encrucijada.  La era histórica que pudiera llamarse el orden de la post-Guerra fría llegó a su fin.  Su principal resultado, como vemos, fue el fracaso completo de las instituciones de la Guerra fría para ajustarse a las nuevas realidades.  El mundo no se hizo “occidencéntrico,” ni un lugar más seguro ni más estable. Esto es evidente, a juzgar por los resultados de la “democratización” del Medio Oriente, del Norte de África y de otros lugares. 

La expansión de la OTAN creó en Europa un grado de tensión inusitado en los últimos treinta años.  Así, este año marca el vigésimo aniversario de la firma del Acto de Fundación Rusia-OTAN, en parís, y 15 años de la adopción de la Declaración de Roma sobre una nueva cualidad de las relaciones Rusia-OTAN.  La premisa fundamental de esos documentos era la de que Rusia y Occidente adoptasen un compromiso conjunto para garantizar la seguridad con base en el respeto de los intereses mutuos, fortalecer la confianza mutua, evitar una división euroatlántica y apagar las líneas divisorias.  Esto no sucedió, principalmente porque la OTAN siguió siendo una institución de la Guerra fría.  Algunas declaraciones de político de Europa y de Estados Unidos parecen confirmar esto con mucha claridad, inclusive, declaraciones hechas aquí ayer y hoy, durante esta conferencia.

Mencionaré la expansión de la OTAN ahora mismo.  Nosotros rechazamos categóricamente los alegatos de aquellos que acusan a Rusia y a los nuevos centros de influencia mundial de tratar de desestabilizar el llamado “orden mundial liberal.”  Este modelo global fue pre-programado para la crisis desde el momento en que esta visión de globalización económica y política fue concebida, primariamente, como un instrumento para asegurar el crecimiento de un club de la élite de países y su dominación sobre todos los demás.  Está claro que tal sistema no podría durar para siempre.  Los líderes con un sentido de responsabilidad deben hacer sus elecciones ahora.  Espero que esa selección se haga a favor de la construcción de un orden mundial democrático y justo, un orden post-Occidente, si así prefieren, en el que cada país desarrolle su propia soberanía dentro del marco del Derecho internacional, y se empeñe en equilibrar sus intereses nacionales propios con los de sus socios, con respeto a la identidad cultural, histórica y civilizatoria de cada país.

Rusia nunca escondió sus puntos de vista y ha sido siempre sincera en defender el trabajo fundado en condiciones iguales, para crear un espacio común de seguridad, buena vecindad y desarrollo, de Vancouver a Vladivostok.  Las tensiones de los últimos años, entre América del Norte, Europa y Rusia no son naturales; diría, incluso, que son contrarias a la naturaleza.

Rusia es un Estado euroasiático con una variedad de culturas y de etnicidades.  La previsibilidad y la buena voluntad de las relaciones con todos los países, primariamente, son sus vecinos, han sido siempre inherentes a nuestras normas.  Esta línea de pensamiento está en la base de nuestra actuación estrecha junto a la CEI (Comunidad de Estados Independientes), la Unión Económica Euroasiática, la CSTO (Organización del Tratado de Seguridad Colectiva), la SCO (Organización de Shangái para la Cooperación) y los BRICS.

La buena vecindad y los beneficios mutuos están, igualmente, en la base de nuestras relaciones con Europa.  Somos parte del mismo continente, escribimos juntos nuestra historia y tuvimos éxito cuando trabajamos de la mano para conseguir la prosperidad de nuestros pueblos.

Millones de personas de la Unión Soviética dieron sus vidas por la libertad de Europa.  Nosotros queremos ver una Europa fuerte, independiente en los asuntos internacionales y que cuide bien de nuestro pasado y futuro comunes, y que permanezca, al mismo tiempo, abierta al mundo que la rodea.  Estamos espantados por el hecho de que la Unión Europea sea incapaz de reunir la determinación suficiente y ceder en su política para Rusia, fundada en el principio del mínimo denominador, en el que los intereses fundamentales y pragmáticos de sus estados miembros se están sacrificando en aras de las especulaciones rusófobas por una abierta “solidaridad.”

Esperamos que al final prevalezca el sentido común.

¿Qué tipo de relaciones queremos establecer con Estados Unidos?  Queremos relaciones que partan del pragmatismo, del respeto mutuo y del entendimiento de nuestra responsabilidad especial para la estabilidad mundial.  Nuestros dos países nunca estuvieron en confrontación directa entre sí.  Nuestra historia tiene más sus raíces en la amistad que en la confrontación.  Rusia hizo bastante para apoyar la independencia de Estados Unidos, en la medida en la que avanzaban para convertirse en un Estado poderoso unido.  Las relaciones constructivas Rusia-EEUU son de nuestro interés común.  Además, Estados Unidos son nuestro vecino cercano, así como la Unión Europea.  Estamos divididos por tan sólo 4 kilómetros del estrecho de Bering.  El potencial para nuestra cooperación, en la política, en la economía y en la esfera humanitaria es enorme.  Pero, es claro, tiene que ser explotado.  Nosotros estamos dispuestos a seguir adelante y hacer esto, en tanto que Estados Unidos estén preparados para hacer lo mismo, en la parte que les corresponde.

En la actualidad no son escasas las evaluaciones de la génesis de las grandes tareas mundiales, como el terrorismo, el tráfico de drogas o las crisis que engloban territorios que van de Libia a Afganistán, que desangran países como Siria, Irak, Libia y Yemen.  El debate de Múnich, ciertamente, proporcionará una oportunidad para la revisión en detalle de todos estos asuntos, así como los conflictos permanentes de Europa.  Lo más importante es que un acuerdo no se puede obtener por medios militares.

Esto se aplica integralmente al conflicto interno ucraniano.  No hay otra opción como no sea el cumplimiento del Acuerdo de Minsk, por medio de un diálogo directo entre Kiev, Donesk y Lugansk.  Esta es una posición firme adoptada por Rusia, Occidente y el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.  Es importante que las autoridades de Kiev tomen ese camino y cumplan sus obligaciones.

Hoy más que nunca necesitamos un diálogo sobre todos los asuntos complejos, de modo que se encuentren compromisos mutuamente aceptables.  Actos que partan del punto de vista de la confrontación y de los juegos de suma cero no progresarán.  Rusia no está buscando conflictos con nadie, pero siempre estará en una posición de sustentar sus intereses.  Nuestra prioridad absoluta es utilizar el diálogo para alcanzar nuestros objetivos y un consenso mutuamente benéfico.  Vale la pena citar una directriz que el canciller (Alexander) Gorchakov, en los tiempos de la Rusia Imperial, envió al representante ruso en Estados Unidos, Eduard von Stoeckle, en julio de 1861: “No hay intereses divergentes que no se puedan reconciliar por medio de un trabajo duro y cuidadoso…en el espíritu de la justicia y de la moderación.”

Si todos pudiesen seguir esa prescripción, seríamos capaces de superar rápidamente el periodo de la post verdad, rechazar histéricas guerras de información impuestas a la comunidad internacional y proseguir con el trabajo honesto, sin ser distraídos por mentiras y falsedades.  Que esta sea una era de post mentiras”.

Muchas gracias.

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