Siria: pivote del cambio de era

El prolongado conflicto en Siria empieza a ser comparado, en importancia estratégica a la feroz resistencia de la Unión Soviética en la II Guerra Mundial, lo que representó el factor decisivo para la derrota del nazi-fascismo. Guardadas las proporciones –cabe recordar que en los rusos, bielorrusos, ucranianos y otros pueblos integrantes de la URSS recayó la mitad de los casi 55 millones de muertos en el conflicto mundial- Siria podría convertirse en el punto de inflexión del cambio de era que marca el tiempo actual, específicamente, en cuanto a dejar atrás el Nuevo Orden Mundial tramado por el poder anglo-americano, después del fin de la Guerra Fría.

Fueron necesarios 14 meses y decenas de miles de muertes adicionales, para que una victoria militar sobre las hordas de fanáticos islamistas, que pasan por “oposición” al régimen del presidente Bashar al-Assad, se convirtiera en una perspectiva real, con la recuperación de Alepo, la segunda mayor ciudad del país, por las fuerzas sirias y sus aliados rusos, iraníes y libaneses. En un sentido muy real, la liberación de Alepo se asemeja a la de Stalingrado, pues será extremadamente difícil para los mercenarios del Estado Islámico (EI) y sus correligionarios yihadistas retomar el conflicto, a pesar de lograr triunfos localizados como la recuperación de la histórica ciudad de Palmira, de la cual habían sido expulsados el pasado marzo.

Tal perspectiva se vuelve más concreta ante el cambio de gobierno en Washington, considerando que el presidente electo Donald Trump, al contrario de su rival derrotada Hillary Clinton, ya manifestó la intención de establecer una relación cooperativa con la Rusia de Vladimir Putin, incluyendo el combate al EI, además de oponerse al derrocamiento de Assad. Si, en lugar de apoyar la virtualmente inexistente “oposición moderada”, los EUA y sus aliados pasaran a combatir efectivamente a los yihadistas, en coordinación con Rusia (y cesando las presiones contra Assad), el delirante califato podría ser en breve una página vuelta de la Historia.

Posiblemente, esta posibilidad está provocando histeria en Washington y llevando a los círculos más radicales del establishment estadounidense a acciones más drásticas, con el objetivo de crear hechos consumados que dificulten cualquier cambio de rumbo. Una de ellas fue la decisión del presidente Barack Obama de liberar los envíos de armas y otros equipos bélicos a “fuerzas irregulares, grupos o individuos comprometidos en sustentar o facilitar las operaciones militares de los EUA para contrarrestar el terrorismo en Siria”. La traducción correcta es: está liberado el apoyo directo de fuerzas que combaten al régimen de Damasco.

Aun que haya sido anunciada el 8 de diciembre pasado, es muy probable que la decisión haya sido tomada en secreto mucho antes. Sin mencionar que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) nunca dejó de apoyar de forma encubierta a varios grupos yihadistas, como el antiguo Frente al-Nusra (rebautizado Jabhat Fateh al-Sham) directamente o por intermedio de agentes sauditas, qatarís y turcos. De hecho, un vigoroso abastecimiento externo iniciado al menos varias semanas antes, pudo permitir que el EI lograra reunir cerca de 5 mil hombres, con armamento, equipo, tanques y blindados, muchos de estos no vistos antes en la región, para cercar y expulsar a las fuerzas del Ejército Sirio que defendían Palmira.

Regístrese, además, que la embestida contra Palmira ocurrió después de la decisión del comando estadounidense de la coalición anti-EI que opera en Irak, de suspender las operaciones contra las fuerzas yihadistas agrupadas en su dizque capital siria, Raqqa. Aprovechando la bienvenida pausa, el EI pudo montar su ataque contra Palmira, en un esfuerzo desesperado para desviar el ataque final de las fuerzas sirias y aliadas contra los últimos enclaves yihadistas en el área al este de Alepo.

Olfateando la argucia, el canciller ruso Sergei Lavrov no midió palabras para afirmar que la operación habría sido articulada con la coalición como una acción diversionista. Según dijo, el hecho de que la ofensiva del EI hubiera atravesado “los territorios patrullados por los aviones de la coalición encabezada por los EUA, nos hace pensar –y realmente espero estar equivocado en esto- que fue orquestada y coordinada para dar un respiro a estos bandidos quienes están atrincherados en Alepo Este (Reuters, 12 de diciembre de 2016)”.

En entrevista a la red RT del 14 de diciembre, el presidente Assad también fue categórico:

“(…) Vinieron como una masa humana y un gran poder de fuego y diferente, que el EI nunca tuvo antes de este asalto, y atacaron en un vasto frente de decenas de kilómetros, que podría ser un frente de ejércitos. El EI solamente pudo haber hecho esto con el apoyo de Estados. No un Estado, sino Estados. Vinieron con ametralladoras, cañones y artillería diferentes, todo fue diferente. Entonces, esto solamente podría haber pasado en este desierto con la supervisión de la alianza estadounidense que, supuestamente, debería combatirlos en Raqqa, Mosul y Deir ez-Zor, pero esto no ocurrió; o ellos se hicieron de la vista gorda en cuanto a lo que haría el EI, ó –y esto es en lo que yo creo- los movieron hacia Palmira”.

En un dramático, pero esperanzador testimonio divulgado por la agencia Zenit, el vicario apostólico de Alepo, monseñor Georges Abou Khazen, criticó la parcialidad del embargo occidental contra Siria, afirmando que este se da solamente en la “ayuda humanitaria, la gasolina y las medicinas”, mientras que las armas de todo tipo siguen entrando libremente al país.

No obstante, el prelado observa que, a pesar de la cautela natural del pueblo sirio, “el clima que se respira entre las personas es de alegría, optimismo y esperanza”, con la liberación de la ciudad (Zenit, 13 de diciembre de 2016).

En paralelo, en un gesto altamente simbólico, el papa Francisco envió una carta a al presidente Assad, en la cual expresa su pesar por las dificultades vividas por Siria y su pueblo.

La misiva fue entregada al presidente sirio Bashar al-Assad por el nuncio apostólico en Damasco, Mario Zenari, creado cardenal el pasado 19 de noviembre, en una reunión celebrada este lunes.

El Papa expresa su sentido pésame por Siria y su población a la luz de las difíciles circunstancias que el país está atravesando. Además de esto, reitera la condena a todas las formas de extremismo y terrorismo y apela al presidente para garantizar el respeto de los derechos humanos de la población civil y el acceso a la ayuda humanitaria. Y concluye con una exhortación para una unión de esfuerzos que ponga fin al conflicto, permitiendo que Siria vuelva a ser un modelo de convivencia entre culturas y religiones, como lo ha sido a lo largo de la Historia.

En la reunión Assad, transmitió su satisfacción por la decisión de Francisco de mantener a Zenari, recién nombrado cardenal, como nuncio apostólico en Damasco, un caso único en el mundo y una forma de resaltar la gran preocupación del Vaticano por la situación en Siria (Zenit, 12 de diciembre de 2016).

A pesar de que los combates todavía no han cesado totalmente en Alepo, restando algunos nichos aislados de resistencia de yihadistas empedernidos, la limpieza de la ciudad es cuestión de días. A pesar de la destrucción de gran parte de la infraestructura y de centenas de miles de muertos, heridos y exiliados, la ciudad entra en la Historia como símbolo de resistencia contra la barbarie y su instrumentalización al servicio de una agenda hegemónica.

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